La despedida entre aplausos: San Lorenzo tras la eliminación
La eliminación de San Lorenzo en los octavos de final del Torneo Clausura dejó una herida profunda. El equipo cayó ante Central Córdoba de Santiago del Estero en un partido cargado de polémica por decisiones arbitrales y que terminó con bronca en la tribuna y en el vestuario. Aun así, la reacción de los hinchas y la emoción del cuerpo técnico marcaron una escena distinta al cierre del encuentro.
Un partido teñido de controversia
- La derrota frente a Central Córdoba estuvo signada por fuertes cuestionamientos al arbitraje de Nazareno Arasa.
- Tras una revisión del VAR, Central Córdoba consiguió el empate desde el punto penal, circunstancia que potenció la tensión en el estadio.
- En el tramo final del compromiso, el futbolista Romana recibió la tarjeta roja, otro episodio que aportó dramatismo al desenlace.
El orgullo por un plantel que no se rindió
A pesar del resultado, en la salida del equipo predominó el reconocimiento: la parcialidad acompañó y despidió a los jugadores con aplausos y muestras de afecto. Ese gesto, para muchos, compensó en parte el sabor amargo de la eliminación.
El entrenador Damián Ayude, visiblemente conmovido, valoró el esfuerzo de sus dirigidos y destacó el vínculo con la gente. Reafirmó que, si bien la responsabilidad principal recae en los futbolistas —“en un 80 o 90%” según sus propias palabras—, el cuerpo técnico también puso muchísimo trabajo. “Estos jóvenes deben quedar en la historia del club”, afirmó, subrayando las adversidades extrafutbolísticas que el plantel sorteó durante el año.
El abrazo de los hinchas y el cierre de un semestre
Ayude no escatimó en elogios para la hinchada: señaló que el apoyo constante fue una de las claves del semestre y reconoció el impacto emocional que tuvo el recibimiento al equipo pese a la eliminación. “El hincha de San Lorenzo es muy especial. Nosotros los queremos mucho; para mí y para el cuerpo técnico ha sido un semestre inolvidable”, dijo, con la voz cargada de emoción.
Al final, más allá del resultado, la unidad del grupo y la respuesta de la gente dejaron una imagen que muchos socios y simpatizantes guardarán como un símbolo de entrega. Para un plantel que luchó hasta el final, ese aplauso puede resultar tan valioso como cualquier trofeo.