El París se lo llevó en los penales en un clásico jugado en un lugar improbable

En un escenario tan exótico como discutible, el París Saint-Germain volvió a mostrar su ambición: el equipo de Luis Enrique se llevó el Trofeo de Campeones (la Supercopa de Francia) tras vencer 4-1 en la tanda de penales al Olympique de Marsella, luego de un partido electrizante que terminó 2-2 en los 90 minutos. La final se disputó en el Estadio Internacional Jaber Al-Ahmad, en Kuwait, ante unas 60.000 personas, aunque el estadio no llegó a llenarse.

Un clásico sin voz local, pero con mucha historia

El partido se jugó lejos de Francia y de sus hinchadas: Kuwait pagó 3,5 millones de euros para traer el encuentro —según RMC Sport— en una decisión con claro tinte comercial. Omán, India, Kazajistán e incluso Costa de Marfil habían ofertado; al final la propuesta kuwaití fue la elegida. Pablo Longoria, presidente del Marsella, reconoció que la elección tuvo motivaciones económicas y defendió la necesidad de darle mayor valor al torneo.

Resumen de emociones

  • Apertura y primeros vaivenes: Ousmane Dembélé abrió el marcador con una obra de calidad propia de su condición de Balón de Oro 2025.
  • Reacción y empate: Mason Greenwood igualó desde los doce pasos para los marselleses, minutos antes de que Willian Pacho, defensor ecuatoriano del PSG, marcara en contra presionado por Pierre-Emerick Aubameyang.
  • Final dramático: A falta de tres minutos para el cierre Pacho anotó en propia puerta y en el quinto minuto del descuento Gonçalo Ramos forzó la definición por penales.
  • Tanda y héroes: Lucas Chevalier fue determinante: realizó dos atajadas en la serie y se convirtió en la gran figura de la definición para que el PSG se quedara con el título.

Actuaciones individuales y momentos clave

El partido tuvo de todo. La figura del Paris Saint-Germain no se limitó al resultado: Marquinhos, capitán desde 2013, y Luis Enrique fueron las referencias de un plantel que sigue cargado de ambición. En el arco, Chevalier tuvo una actuación enorme tanto en el tiempo regular como en la tanda desde el punto blanco.

Del otro lado, Marsella llevó a jugadores de selección: el arquero Gerónimo Rulli, Leonardo Balerdi y Facundo Medina. Rulli, surgido en Estudiantes, mostró dudas en la salida y fue señalado como cómplice del primer gol. Balerdi, por su parte, impactó con un cabezazo demoledor que chocó contra Chevalier, quien respondió con una reacción estupenda. Medina terminó el espectáculo desconsolado.

Willian Pacho vivió las dos caras del partido: protagonizó un quite fenomenal para evitar un gol de Aubameyang y, más tarde, terminó marcando en contra en un tramo que parecía inclinar la balanza hacia Marsella. De ese mismo manejo defensivo nació el 2-2 que llevó el encuentro a los penales.

Dembélé: recuperación y peso específico

El Balón de Oro 2025, Dembélé, fue titular y mostró señales de recuperación. Luis Enrique sostuvo que está volviendo a su mejor versión: el extremo, que había sido decisivo casi un año atrás en Doha ante el Mónaco (un gol en tiempo de descuento que también valió el Trofeo de Campeones), volvió a aparecer en los momentos importantes y marcó su quinto gol de la temporada entre todas las competiciones. Esta actuación ayuda a dejar atrás el penal fallado ante Flamengo en la final de la Copa Intercontinental, en Doha el 17 de diciembre, donde el PSG ganó la definición por penales (1-1, 2-1 en penales) pero su juego había generado dudas.

Contexto deportivo y significado del título

El PSG, que venía de ser campeón de la pasada Ligue 1 y de la Copa de Francia, sumó así su primer trofeo de 2026 y confirmó que sigue en la cima de las competiciones domésticas. Al tratarse del campeón de la liga frente al campeón de copa —y dado que el PSG había conquistado ambas— su rival en este Trofeo de Campeones fue el subcampeón de la Ligue 1, el Olympique de Marsella, que había terminado 19 puntos detrás de los parisinos en la temporada pasada.

Una final con novedades tecnológicas

La transmisión del duelo incluyó una novedad: fue el primer partido a nivel europeo cuyo relato contó con traducción realizada por Inteligencia Artificial en algunos destinos. Fue otro detalle más que subrayó lo atípico de este clásico jugado en un destino lejano, con locales poco fervorosos y la habitual tensión de un PSG que, pese a tambalearse, volvió a ganar.

Epílogo

Marsella estuvo a un minuto de la consagración y los argentinos presentes vivieron el cierre entre lágrimas: tan cerca, tan lejos frente a un París que insiste en ganar. El Trofeo de Campeones quedó en manos de un equipo que, entre nombres, presupuesto y ambición, sigue marcando la pauta en el fútbol francés y europeo.