De las canchas del Ascenso al debut en Primera: la historia de Nicolás Morro
La trayectoria de Nicolás Morro merece un lugar destacado. A los 28 años, el defensor zurdo cerró un ciclo de sacrificios: pasó por todas las categorías del Ascenso, probó suerte en el exterior y, tras recuperarse de golpes fuertes dentro y fuera de la cancha, recibió la chance de jugar en la máxima categoría con Estudiantes de Río Cuarto. «En un momento pensé en largar todo, es tremendo todo lo vivido», le contó a Olé, sintetizando un recorrido forjado a fuerza de persistencia.
Un recorrido de ida y vuelta por el fútbol de abajo
Morro nació el 29 de agosto de 1997 en Buenos Aires y se formó en inferiores de Quilmes. Desde allí su carrera fue itinerante: pasó por clubes de la Primera D y C, dio el salto al exterior y después recaló en la Primera Nacional. Su hoja de ruta incluye clubes emblemáticos del Ascenso y experiencias distintas que pulieron su carácter.
- Inferiores: Quilmes
- Primera D: Lamadrid y Atlas
- Primera C: El Porvenir y Argentino de Merlo
- 2021: prueba y paso por Grottaglie (Italia, Serie D)
- Regreso a la B Metro: Argentino de Quilmes y Dock Sud
- 2024/2025: San Telmo (Primera Nacional), donde fue capitán
- Incorporación a inicios de 2026 a Estudiantes de Río Cuarto, recientemente ascendido a Primera
Ficha técnica
- Nombre: Nicolás Morro
- Fecha de nacimiento: 29/08/1997 (28 años)
- Lugar de nacimiento: Buenos Aires
- Estatura: 1,82 m
- Posición: marcador central por la izquierda
- Pierna hábil: zurda
Golpes que forjaron la carrera
En 2023 sufrió una grave lesión ligamentaria que puso en duda su continuidad. Además, en su camino apareció un serio accidente automovilístico que complicó aún más su presente. «Al principio sí, por el miedo a no volver bien», recuerda Morro sobre la lesión. La operación estuvo a cargo de Daniel Stumbo (Vélez), a quien reconoce como clave en su recuperación: «Me cumplió de la A a la Z y yo también».
Los primeros meses tras la lesión fueron los más duros: dificultad para pasar la pelota, sensación de lentitud y dudas. Pero la evolución fue rápida y le permitió reaparecer en 2024. Esa reconstrucción le abrió la puerta para convertirse en referente en San Telmo y, finalmente, recibir la oferta desde Córdoba.
El llamado a Primera y la emoción del viaje
La llegada a Estudiantes de Río Cuarto le llegó como la concreción de un objetivo repetido: «Jugué en la D, en la C, en la B, y ahora mi objetivo es asentarme en el Nacional B para el año que viene jugar en Primera», solía decir en las charlas de pretemporada con sus compañeros. Cuando la noticia se confirmó, la reacción fue visceral: no cayó hasta firmar el contrato y, en el viaje hacia Córdoba, «vine llorando solo todo el camino», mientras pensaba en el esfuerzo y en los audios de su viejo. Su mujer se sumará en febrero.
Bienvenido a un grupo con identidad
En Estudiantes encontró un vestuario sólido y exigente. Iván Delfino, entrenador del equipo, le transmitió una idea clara: intensidad, orden y competitividad. «Me recibieron muy bien, se nota que es un grupo muy fuerte y humano. Delfino es un técnico que conoce muy bien el fútbol, le gusta la intensidad y estar a cara de perro, no te regala nada», dijo Morro.
Comparaciones y sensaciones sobre estilos de juego
La experiencia en Italia (Grottaglie, Serie D) le dejó una lectura concreta: el fútbol argentino es más intenso y vertiginoso. «Allá es más táctico y pausado; a veces yo terminaba de entrenar en Italia y pedía el cronómetro para correr un poco más porque lo sentía muy light. Acá es transición pura, palo y palo», comparó.
Para Morro, el salto hacia el profesionalismo real se siente al llegar a la Primera Nacional: «Es Primera. Hay estadios y equipos con muchísima historia como Quilmes, Chacarita o Colón. El salto de infraestructura desde la B Metro a Primera Nacional es gigante». Por eso, ascender desde esa categoría se celebra de una forma especial.
Expectativas en la máxima
El calendario de Primera plantea duelos contra River, Racing y otros grandes. Morro lo vive con tranquilidad: quiere disfrutar cada partido y no sentirse abrumado. Recordó por ejemplo haber jugado en la cancha de Colón ante 50.000 personas sin sentir presión y afirmó que, cuando le toque, saldrá a la cancha con «la misma soltura de siempre».
De hincha a profesional
Fanático de Independiente, Morro admite que con los años el fanatismo se matiza. Tiene amigos en Racing y hoy prioriza la profesionalidad: «Lo siento especial porque es un grande de la actualidad, pero yo lo vivo como un profesional».
Estilo de juego y referentes
Se define como un central con personalidad, que no teme tener la pelota y que mejoró en el aspecto defensivo. «Me considero un central con personalidad, no me quema la pelota y he mejorado mucho en lo defensivo. Hoy me siento un central mucho más completo y tiempista», afirmó.
Entre los zagueros que admira menciona a jugadores de buen pie: Kevin Lomónaco, Franco Pardo y Ayrton Costa. Le interesa el estilo elegante, salir jugando limpio y ser capaz de ordenar desde el fondo.
Un logro compartido
La historia de Morro no es solo suya: pertenece a una familia futbolera. Su hermano menor, Mateo Morro, es arquero juvenil de Independiente y fue sparring de la Selección en 2024. Además, ex compañeros de las categorías más bajas le escribieron para festejar su salto: «Cumpliste el sueño que queremos todos, te admiro», le dijeron, demostrando que su ascenso inspira a muchos.
Hoy, con la camiseta de Estudiantes de Río Cuarto, Nicolás Morro inicia una nueva etapa. Es la recompensa a años de trabajo en el Ascenso y la oportunidad de demostrar que la perseverancia puede transformar derrotas en debut en la Primera División.