Un jugador señalado, una carrera en pausa: el caso de Mykhailo Mudryk
El último partido oficial de Mykhailo Mudryk con el Chelsea se remonta a noviembre de 2024. Un mes después, su trayectoria profesional sufrió un golpe que aún no termina de cerrarse: la Asociación de Fútbol le comunicó una acusación por dopaje que puede terminar en una suspensión de cuatro años. Ya lleva un año alejado de las canchas desde la imposición de la suspensión provisional a fines de 2024.
La versión del propio jugador
Ante la sanción provisional, Mudryk recurrió a su cuenta de Instagram para dar la cara y defenderse públicamente:
- «Puedo confirmar que he sido notificado de que una muestra que proporcioné a la FA contenía una sustancia prohibida. Esto ha sido una conmoción total, ya que nunca he consumido conscientemente ninguna sustancia prohibida ni he infringido ninguna regla, y estoy trabajando estrechamente con mi equipo para investigar cómo podría haber ocurrido esto.»
- «Sé que no he hecho nada malo y tengo la esperanza de volver al campo pronto. No puedo decir más ahora debido a la confidencialidad del proceso, pero lo haré tan pronto como pueda.»
El paso por Stamford Bridge y el impacto económico
Mudryk llegó al Chelsea en enero de 2023 en un fichaje que pudo alcanzar hasta £88 millones (unos $118,5 millones). Desde su desembarco en Inglaterra registró 10 goles en 73 encuentros.
La suspensión ha provocado también consecuencias financieras: se informó que el club ucraniano que lo formó, el Shakhtar Donetsk, podría dejar de recibir hasta £30 millones (aprox. $40 millones) en complementos relacionados con la transferencia.
La postura del Shakhtar y de Darijo Srna
Lejos de dramatizar por lo económico, Darijo Srna, director deportivo del Shakhtar, se mostró cercano al jugador y rotundo en su defensa. En septiembre declaró:
- «Cuando hablamos de Mudryk, no pensamos en el dinero, hablamos sobre el ser humano. Nos sentimos muy apenados por él. Sabemos que es 100% inocente – lo demostrará. Lo apoyamos como un exjugador, un ser humano y un amigo. No creemos que el dinero sea importante.»
Mensajes a los aficionados y señales de optimismo
Tras guardar un perfil bajo durante gran parte de la sanción, Mudryk vuelve a comunicarse con sus seguidores en redes sociales con mensajes que suenan a esperanza. Para recibir 2026 publicó una historia en Instagram donde agradeció el apoyo y lanzó una apelación directa:
- «Feliz Año Nuevo a todos mis fans. Solo quería agradecerles por su apoyo. Veo todos sus mensajes y realmente los aprecio, así que por favor no se rindan conmigo como yo no me rindo conmigo mismo. No puedo esperar para verlos pronto.»
Ese llamamiento, «por favor no se rindan conmigo», se interpreta como un deseo de que el caso termine favorablemente y de una posible vuelta al césped.
El contexto en Chelsea: problemas deportivos y de vestuario
La situación personal de Mudryk se entrelaza con un club convulsionado. Tras la destitución del entrenador Enzo Maresca por un desacuerdo con la directiva, la afición del Chelsea no vive tiempos tranquilos. Liam Rosenior aparece como favorito para suceder al italiano, mientras el interino Calum McFarlane intenta estabilizar el vestuario antes de un choque clave ante el Manchester City en el Etihad.
McFarlane, en sus primeras declaraciones tras la salida de Maresca, intentó transmitir calma y unión:
- «Ha sido unas 24 horas locas, un torbellino como pueden imaginar, pero también muy agradable y emocionante. Solo puedo ser positivo al respecto.»
- «Hay una cultura realmente buena en el club, en términos del apoyo del primer equipo, los directores, todos parecen interesados… Con toda honestidad, es exactamente lo mismo de siempre. Estamos aquí por la misma razón.»
- «El entrenamiento fue genial hoy, hubo una energía realmente buena… Reece [James] ha sido brillante, ha sido un verdadero líder en el grupo y ha ayudado al personal y a los jugadores a prepararse para el domingo.»
¿Qué viene para Mudryk y para el Chelsea?
El futuro inmediato de Mudryk depende de la resolución del proceso ante la FA y de la apelación que sostiene su defensa. Deportiva y institucionalmente, el Chelsea afronta días de decisiones: encontrar estabilidad en el banquillo y gestionar la imagen del club mientras aparece la sombra del dopaje sobre uno de sus fichajes más caros.
En el medio de esa tormenta, el futbolista ucraniano sigue pidiendo apoyo público y manteniendo la esperanza. La pregunta que queda es si esa fe será suficiente para devolverlo al campo antes de que la sanción —y las consecuencias deportivas y económicas que acarreó— terminen de escribir el veredicto final.