Empate 2-2 en Braga y Mourinho explota por decisiones arbitrales

Benfica y SC Braga igualaron 2-2 el domingo por la noche en un encuentro que terminó marcado por la polémica arbitral y la airada reacción de José Mourinho. Aunque el marcador terminó en tablas, el técnico portugués no ocultó su frustración por un par de decisiones que, a su juicio, condicionaron el resultado.

Desarrollo del partido

Benfica se puso en ventaja y llegó a dominar buena parte del segundo tiempo, pero Braga encontró el empate mediante un penal sancionado por mano cuando el local vencía 1-0. Más tarde, con el resultado 2-2, Benfica creyó haber conseguido el gol de la victoria en una jugada que fue anulada por una falta leve señalada por el árbitro y respaldada por el VAR.

La jugada anulada y la intervención del VAR

La acción que desató la mayor polémica comenzó con un centro que fue bloqueado aparentemente con la mano por un defensor de Braga. El balón quedó en los pies de Vítor Carvalho, que intentó despejar. Richard Rios presionó y, tras un empujón con el hombro, recuperó la pelota, la dejó para Samuel Dahl y éste definió. Sin embargo, el árbitro pitó una falta sorprendente y el VAR confirmó la decisión, dejando el tanto anulado.

Además, Braga terminó con un jugador expulsado por doble amonestación antes del final, pero esa tarjeta no sirvió para calmar la indignación de Mourinho.

La respuesta de Mourinho

Mourinho, conocido por no guardar silencio ante los arbitrajes que lo incomodan, optó por el sarcasmo en su comparecencia ante la prensa. Felicitó a SC Braga —al presidente, al centro de entrenamiento, al equipo, al entrenador y a los aficionados— aunque no dejó de criticar las decisiones que, según él, influyeron en el desenlace.

En un momento de la charla, corregido por un periodista sobre el marcador, respondió con ironía: «¡Ganamos 3-2!». Aclaró después que hablaba en broma —»de lo contrario sería severamente penalizado»— y admitió que no estaba completamente satisfecho consigo mismo porque no pudo plasmar lo que quería en los 90 minutos.

Sobre el arbitraje, Mourinho ofreció una lectura ambivalente: dijo que le gustó el ritmo del partido y valoró la labor del árbitro en términos generales, pero remarcó que las decisiones puntuales —y la confirmación desde la sala del VAR— decidieron el encuentro. «Marcamos tres goles limpios», afirmó, y denunció criterios extraños en una o dos tarjetas y paradas de juego que negaron la ventaja a su equipo. También comentó que hay clubes que sacan rédito sistemático de errores arbitrales y otros que los sufren.

Con respecto a la institución, el entrenador dijo que el club «puede o no hacer algo» y que él, como entrenador, se limita a evaluar y preparar al equipo, sin entrar en grandes disecciones tácticas sobre por qué Braga fue superior en la primera mitad y Benfica lo fue en la segunda.

Qué sigue para Benfica

  • Próximo partido: Benfica visitará a Estoril el sábado, donde Mourinho volverá a evaluar la calidad del arbitraje en la liga portuguesa.
  • Posición en la tabla: Benfica marcha tercero, con 10 victorias y 6 empates en 16 jornadas, invicto pero a 10 puntos del líder FC Porto (15 victorias y 1 empate en 16 partidos).

En un campeonato donde cada punto pesa y las decisiones arbitrales son observadas con lupa, el técnico de Benfica se llevó de Braga más que un punto: la sensación de que, pese al empate, su equipo mereció algo distinto y que todavía hay camino por recorrer.