Mbappé jugó la final lesionado: una apuesta personal para intentar salvar a Xabi Alonso
La derrota por 3-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España terminó por decidir el destino de Xabi Alonso en el Real Madrid. Pero, según revelaciones desde Francia, la historia detrás del once inicial tiene una arista humana y arriesgada: Kylian Mbappé saltó al césped con un esguince de rodilla que, según los médicos, debía mantenerlo fuera hasta el 21 de enero.
La decisión: consciente y calculada
De acuerdo con L’Équipe, el capitán francés sabía que el Clásico en Arabia Saudita funcionaba, en los hechos, como un referéndum sobre el proyecto de Alonso. Con la sensación de que una derrota podría ser el golpe de gracia para el entrenador, Mbappé aceptó jugar pese a las indicaciones médicas. Fue una decisión tomada con pleno conocimiento del riesgo: un intento de arropar y proteger al técnico al que había llegado a respetar.
Contexto médico y presión deportiva
- El diagnóstico: esguince de rodilla con pronóstico de recuperación a finales de enero.
- La presión: desde el cuerpo técnico —y, según se entiende, con la insistencia del propio Alonso— se buscó contar con la mejor carta ofensiva, aunque fuera para un cameo en los minutos finales.
- Sin atajos farmacológicos: contrariamente a rumores previos, Mbappé no recibió inyecciones para el dolor; optó por jugar soportando las molestias de forma natural.
Ignorando advertencias médicas sobre el peligro de una recaída, el delantero asumió un riesgo que podía derivar en una lesión mayor y, en el peor escenario, en una larga ausencia en la fase decisiva de la Liga de Campeones. Ese gesto del máximo goleador —dispuesto a sacrificar su condición física por una causa colectiva— revela la magnitud de la crisis en el club y la lealtad que su figura profesaba hacia el entrenador vasco.
El partido, la derrota y las críticas
La jugada no surtió efecto: Barcelona ganó 3-2 y, poco después, Alonso fue destituido. Tras el encuentro, Mbappé también fue objeto de reproches por su actitud fuera del campo: se dice que desalentó a sus compañeros de hacer el pasillo de honor a los rivales, pese a que Alonso habría instruido mantener las cortesías tradicionales.
Aunque la apuesta fue estéril en términos deportivos, la relación entre entrenador y estrella se mantuvo hasta el final. Dos horas después del comunicado oficial sobre la salida de Alonso, Mbappé rompió el silencio en redes sociales con un mensaje emotivo: «Fue corto pero un verdadero placer jugar para ti y aprender a tu lado. Gracias por confiar en mí desde el primer día. Te recordaré como un entrenador visionario y un gran conocedor del fútbol. Buena suerte en el futuro.»
Trasvase de poder y un futuro inmediato marcado por la recuperación
Con la marcha de Alonso, Álvaro Arbeloa fue promovido desde las categorías inferiores para tomar el timón en el primer equipo. Arbeloa aún no ha coincidido en persona con Mbappé, pero cuenta con el respaldo de Antonio Pintus en su cuerpo técnico. Es improbable, sin embargo, que repita la exigencia que llevó a Mbappé a jugar lesionado: la urgencia de salvar el empleo del entrenador ha desaparecido y ahora predominará el sentido común sobre la gestión física del jugador.
En la práctica, el delantero no parece próximo a reaparecer: es poco probable que participe en el duelo de Copa del Rey contra el Albacete —programado para mañana— y ya se perdió la primera sesión de entrenamiento dirigida por el nuevo técnico. Así, la era de Arbeloa comienza con Mbappé en reposo, recuperándose de una lesión que dejó al descubierto tensiones internas y decisiones límite dentro del club.
Una foto en la mesa: lealtad, riesgo y consecuencias
La historia de aquella final en Arabia Saudita queda como una postal de extremos: la voluntad de un jugador por defender una causa, la presión de un contexto que no perdona resultados y las consecuencias previsibles cuando el gesto humano choca con la realidad médica. Mbappé pagó en exposición física lo que luego no se tradujo en resultados; el club, mientras tanto, encendió una nueva etapa intentando sanar las heridas deportivas y administrativas.