Una apuesta que tuvo sentido y terminó en incógnita
En el momento del fichaje, la llegada de Hirving «Chucky» Lozano a San Diego FC parecía una jugada maestra. Para una franquicia nueva en la MLS, sumar una figura conocida era la forma más rápida de captar la atención de aficionados casuales y construir una base sólida. Lozano, saliendo de Europa en plenitud, reunía fama, calidad y una capacidad de atracción mediática que encajaba a la perfección con la ambición del club.
La geografía y la demografía ayudaban al proyecto: el Snapdragon Stadium está a menos de 30 millas de la frontera con México y existe una tradición fuerte de seguidores mexico‑estadounidenses —muchos incluso cruzan a Tijuana para seguir la Liga MX—. La apuesta recordaba al modelo que llevó a Carlos Vela a LAFC, un movimiento promovido años atrás por Tom Penn, hoy CEO de San Diego FC. La intención era replicar ese éxito en la costa californiana.
Arranque prometedor
- Lozano arrancó desde el primer partido y dejó una asistencia en su debut.
- Mantuvo un nivel constante y fue uno de los tres jugadores de San Diego seleccionado para el MLS All‑Star.
- Hasta el 4 de octubre acumulaba 17 contribuciones de gol, una cifra notable para un fichaje de alto perfil.
- No obstante, irónicamente no estuvo a la altura frente a rivales mexicanos durante la Leagues Cup, donde San Diego tuvo dificultades.
El choque entre expectativas y realidad
Con el paso de la temporada la relación entre el jugador y el proyecto evidenció tensiones. No se trató de una caída deportiva total: San Diego funcionó incluso cuando Lozano no estuvo al cien por cien. Aportó tres contribuciones de gol en cuatro partidos de playoff, pero el entrenador —el joven Diego Varas— dejó claro que el equipo podía competir sin depender de él.
Individualmente, Lozano ofrecía más que jugadores veteranos como Amahl Pellegrino, pero la explosión del plantel vino desde la solidez colectiva. Anders Dreyer firmó una de las mejores campañas de la MLS en años y, en una liga sin Lionel Messi, su rendimiento habría planteado debate sobre el MVP.
El coste de una estrella
- Los Jugadores Designated (DP) no sólo cuestan en términos deportivos: son complicados de manejar desde lo salarial y lo institucional.
- Lozano fue el quinto jugador mejor pagado de la MLS, con 7,6 millones de dólares por temporada.
- San Diego pagó 12 millones al PSV para cerrarlo como su primer gran fichaje, una inversión espectacular pensada para traer ventaja deportiva y ventas de camisetas.
Pero los DP requieren un marco interno saludable: disciplina del jugador y una integración adecuada por parte del cuerpo técnico. Cuando ese acuerdo tácito —el “buen comportamiento” esperado de una estrella— se resquebrajó, el club tuvo que tomar decisiones incómodas.
Varas vs. Lozano: quién cedió y por qué
En muchos clubes, los choques entre jóvenes técnicos y figuras consolidadas terminan con la salida del entrenador. Aquí sucedió lo contrario: fue Lozano quien quedó en la órbita de salida. Diego Varas manejó la crisis con discreción: nada se filtró, las respuestas públicas fueron profesionales y frases como “lo estamos manejando internamente” protegieron su posición.
La solidez de Varas no fue casualidad. En su primer año al mando superó lesiones, sofocó tensiones en el vestuario y llevó a una franquicia de expansión hasta las finales de conferencia —un logro que pocos esperaban—.
La decisión de mover a Lozano
El club, encabezado por Michael Heaps, terminó por decidir que lo mejor era buscar una salida para el mexicano. “Creemos que una venta es lo mejor para todas las partes. Valoramos mucho las contribuciones de Hirving y lo que aportó el año pasado, pero a medida que avanzó la temporada, creemos que, tanto por estilo de juego como por entorno, lo mejor para todos es encontrar una nueva solución”, dijo Heaps el viernes.
- Lozano tiene contrato hasta 2028 con una opción del club por dos años adicionales, lo que complica la negociación.
- Poco probable que San Diego recupere una ganancia significativa por su venta.
- En la MLS hay pocos equipos dispuestos a igualar su salario; las alternativas más realistas son Liga MX o un préstamo donde el club receptor asuma parte del sueldo.
- Heaps fue cauto: “En este momento, estamos abiertos a cualquier cosa”.
El futuro inmediato: seguir y reemplazar
Lozano busca mantener su lugar en la selección mexicana y ha sido citado en varias ocasiones durante los últimos 12 meses, con la ilusión de seguir jugando en futuros Mundiales. Es muy probable que continúe su carrera en otro club en los próximos meses.
Mientras tanto, San Diego piensa ya en el próximo Jugador Designado: la idea es un atacante dinámico que llene tanto el vacío deportivo como el marketing que representaba Lozano.
El valor intangible que deja
- Lozano no fue sólo futbol: fue una pieza clave para conectar con la comunidad mexicoamericana de San Diego. Aproximadamente el 30% de la población de la ciudad se identifica como hispana, con fuerte ascendencia mexicana.
- Fue el cuarto jugador que más camisetas vendió en la MLS en 2025 y, para muchos, la razón para engancharse con el club desde sus inicios.
- Ese efecto será difícil de reproducir: no abundan estrellas del seleccionado mexicano con la misma combinación de talento y tirón popular.
Como entonan los hinchas: “solo hay un Chucky Lozano”. Ahora la responsabilidad recae en la dirigencia: Heaps ha demostrado ser hábil encontrando talento a bajo coste gracias a sus vínculos con la academia Right to Dream, y existen rumores alentadores sobre nombres internacionales —se habla, por ejemplo, de Timo Werner acercándose a la MLS antes del Mundial 2025—.
Un efecto dominó por controlar
San Diego debe acertar en su próximo movimiento: encontrar un jugador que funcione dentro del campo y que también consolide la identidad del club fuera de él. La salida de Lozano marca el fin de una era breve pero intensa; ahora empieza una nueva etapa en la que las decisiones deportivas y comerciales deberán ir de la mano para no desaprovechar el impulso logrado.