Una petición inusual: cuándo el ahorro se metió en el área rival

En los tramos finales de la temporada 2022-23, el Barcelona tomó una decisión que pareció más propia de una oficina de contabilidad que del césped del Camp Nou: pedirle a su delantero estrella, Robert Lewandowski, que moderara su producción goleadora. Con el título de La Liga ya asegurado y la campaña llegando a su fin, el club quiso evitar activar un pago ligado al rendimiento del atacante.

El cálculo económico detrás de la petición

Lewandowski llegaba a 23 goles en la liga y una cláusula de su transferencia establecía que, si anotaba dos más, se debía abonar 2,5 millones de euros al Bayern Múnich, su club anterior. En un momento en que las cuentas del Barcelona estaban tensionadas, los dirigentes consideraron que era preferible no provocar ese desembolso. Informes de noviembre señalaron que, de manera informal, se le había pedido al jugador que se abstuviera de marcar en los partidos finales de la temporada 2022-23.

La confirmación del protagonista

El propio Lewandowski confirmó después la historia en una entrevista con el periodista polaco Bogdan Rymanowski. El delantero explicó que conocía la situación financiera del club y que la solicitud formaba parte de un esfuerzo mayor por estabilizar el Barcelona. Aclaró, además, que no pretendía criticar al club ni a las personas implicadas.

Sobre la naturaleza de la petición explicó claramente: “Era un bonus, y se sabe que en ese momento Barcelona buscaba ahorrar cada euro. No era poca cosa, y para mí, tampoco cambió nada.” Reconoció, sin embargo, que la idea le quedó dando vueltas: “No tengo problema con eso, pero se quedó en mi cabeza y me pregunté si debía marcar un gol o no.”

Un reflejo de la crisis financiera

El episodio se convirtió en un símbolo más de la profunda crisis económica que atravesó el club. Aunque en las temporadas siguientes el Barcelona fue recuperando terreno de manera paulatina, siguió atado a límites de gasto y sujeto a la normativa de La Liga que busca equilibrar ingresos y costes (la llamada regla 1:1).

Que a un goleador de la talla de Lewandowski —uno de los más prolíficos de su generación— se le pidiera moderar su instinto marca hasta qué punto los márgenes eran estrechos. La cifra de 2,5 millones de euros, modesta en el fútbol de élite, tuvo peso suficiente para condicionar decisiones deportivas y puso en evidencia las dificultades de tesorería del club en aquel momento.

Contribución y profesionalismo del jugador

A pesar de la controversia, la huella de Lewandowski en el Barcelona fue y sigue siendo notable. En tres temporadas y media acumuló 109 goles en 165 apariciones en todas las competiciones, manteniéndose como una pieza central en el proyecto deportivo. Su manejo de la situación, lejos de generar conflicto público, fue interpretado como un gesto de profesionalismo, en línea con su reconocida competitividad.

Lecciones y pasos a futuro

  • Estabilizar las finanzas del club para que decisiones de índole económica no influyan en lo deportivo.
  • Aumentar los ingresos de estadio y otras vías comerciales para recuperar margen de maniobra.
  • Reordenar la masa salarial y evitar compromisos contractuales que puedan generar disyuntivas entre necesidad económica e integridad competitiva.

Para Lewandowski, el episodio no cambió su compromiso ni su ambición. Con interrogantes aún abiertos sobre su rol a largo plazo y su futuro más allá del contrato vigente, su instinto goleador y su deseo de competir al máximo nivel permanecen intactos. Si el Barcelona ha cerrado definitivamente esa página financiera es algo que el tiempo dirá, pero la anécdota quedará como una de las más singulares de su historia reciente.