Jeddah y una noche de protocolo, tensión y festejo

Desde el palco del King Abdullah Stadium, Joan Laporta vivió la final de la Supercopa con una mezcla de satisfacción institucional y orgullo por el equipo. El triunfo del Barcelona, que sumó su título número 16 en esta competición, dejó una imagen contenida en la zona noble: respeto protocolario y una atmósfera medida entre rivales históricos.

Encuentro corto, saludo y felicitaciones

Antes del inicio del encuentro, Laporta coincidió en el palco con Florentino Pérez. Hubo el saludo formal, el intercambio de obsequios que marca el protocolo y, ya con el trofeo decidido, la felicitación del presidente blanco. «Florentino me ha dado la enhorabuena y nos hemos saludado antes del partido, con cordialidad. Al revés habría pasado lo mismo», explicó Laporta tras el partido, marcando una relación estrictamente institucional durante la final.

Hay, no obstante, una observación previa: el propio presidente azulgrana había dicho el día anterior que «las relaciones con el Real Madrid están rotas y no son buenas». Esa tesis no impidió el gesto público de cortesía en Jeddah.

Valoración deportiva del presidente

En lo estrictamente futbolístico, Laporta dejó claro su orgullo por la actuación del equipo. «Estoy muy contento. Nuestro equipo hace exhibiciones de fútbol como hoy y es muy generoso. Decimos que somos una gran familia y es así», afirmó, subrayando el carácter colectivo del triunfo y la combinación entre jóvenes de la casa y refuerzos llegados desde fuera.

  • Reconocimiento al cuerpo técnico: Laporta destacó la labor de Hansi Flick.
  • Agradecimiento a los servicios médicos y de recuperación, considerados también «artífices» del éxito.

Una final con tensión

La final no fue sencilla. Laporta admitió los momentos de nervios pese al buen inicio: «Llegábamos mejor, pero en una final no hay favoritos. Hemos empezado bien marcando, luego te empatan y se puede complicar, pero el equipo se ha sobrepuesto. Hemos pasado nervios, eso es propio de una final».

Valoró el desarrollo del partido como un guion atractivo: «Me ha gustado el guion de la final, competida e interesante. Ganar la Supercopa marcó el inicio del curso pasado, que acabó con tres títulos, esperamos que este año pueda ser bueno también».

Figuras, retornos y sentido de grupo

Raphinha fue uno de los protagonistas: Laporta resaltó su impacto sin aislarlo del bloque. «Ha metido dos goles y podría haber hecho alguno más. Marca la intensidad y el ritmo, pero esto es un conjunto. El valor de este grupo es que juega con espíritu colectivo y con un sistema muy trabajado», señaló el presidente.

Tampoco faltaron palabras para Ronald Araújo, que regresó tras sus problemas de salud mental. Laporta lo vio «emocionado y contento» y calificó su retorno como «magnífico» dentro del guion del partido, un hecho con fuerte carga humana más allá del resultado.

Cierre: imagen de respeto y refuerzo institucional

Mientras el Barça celebraba en el césped, el palco ofreció una estampa de respeto institucional y satisfacción deportiva. Jeddah fue escenario de un triunfo que refuerza al equipo y de una final vivida con intensidad contenida en la zona noble, donde Laporta cerró la noche con una sonrisa, un título más y la felicitación protocolaria del rival.