El trío que reactivó a la Real

La Real ha encontrado por fin una columna vertebral en el centro del campo: Jon Gorrotxategi, Carlos Soler y Brais Méndez forman un triángulo que explica buena parte del salto de nivel del equipo. Distintos en características, complementarios en funciones: cuando ellos mejoran, el conjunto también lo hace.

Los perfiles que se complementan

  • Jon Gorrotxategi: referente desde agosto. Siempre disponible y acostumbrado a aparecer en los momentos complejos, actúa como el escalón natural para ordenar la salida, imponer calma y aportar lectura e inteligencia al juego.

  • Brais Méndez: coartífice desde el inicio de la temporada. Generador constante de ventajas, con llegada, inventiva y precisión entre líneas; cuando el equipo flaqueaba, él era quien activaba a los compañeros.

  • Carlos Soler: su integración fue distinta y más lenta: llegó con la temporada en marcha y sin ritmo físico, pero fue ganando terreno. Desde que entró como revulsivo frente al Celta —partido en el que dio el empate— y, especialmente, tras asumir la titularidad por la lesión de Yangel Herrera en el encuentro contra el Sevilla, se asentó como una pieza fija. Sorprende la naturalidad con la que interpreta un rol que parecía reservado para un mediocampista de mayor despliegue físico: equilibra, ordena y da continuidad.

Los partidos que marcaron el cambio

  • Ante el Celta: la entrada de Soler, con el empate que produjo, fue la primera señal de que su adaptación podía ser un factor diferencial.

  • Sevilla: la lesión de Yangel Herrera abrió la puerta para que Soler heredara la titularidad y consolidara su papel en el mediocampo.

  • Derbi contra el Athletic: primer examen serio para el trivote y aprobado con nota: Gorrotxategi y Brais marcaron, los tres controlaron el partido con y sin balón y quedó la sensación de que, por primera vez en semanas, la Real dominaba desde la zona ancha. Ese “trivote peculiar” se transformó en un mensaje claro: el entrenador había dado con un punto de equilibrio.

  • Elche: fue el encuentro más flojo del centro del campo en este periodo, encajando en un contexto de desgaste y rotaciones, pero la reacción del equipo fue inmediata.

  • En El Sadar: la mejor actuación del curso del trío: un mediocampo dominante, creativo y agresivo. Cualquiera pudo ser la figura: Gorrotxategi ofreció un clínic de lectura y precisión; Brais firmó un tacón estelar, un gol y una continuidad permanente; y Soler completó el ejercicio de equilibrio que explicó gran parte del control txuri urdin en un escenario exigente.

Qué aporta este mediocampo al equipo

El avance de la Real en las últimas jornadas no se entiende sin este crecimiento interior. El mediocampo ha recuperado presencia, calidad y constancia; cuando esa zona respira, el resto de la estructura se ordena sola. El engranaje ya hizo clic: el equipo encuentra más sentido en la circulación, mejor negociación de ritmos y posicionamiento.

La Real no ha terminado su proceso de mejora, pero ese trío ofrece garantías: estabilidad, creatividad y un presente sólido. Es, sin dudas, un punto de partida ideal para lo que viene. El equipo sigue creciendo y buena parte de ese progreso se explica por el talento y la complementariedad de estos tres futbolistas.