Osasuna sigue pagando caro sus viajes: derrota por 1-0 en Montilivi

El equipo dirigido por Alessio Lisci completó una nueva salida sin premio: derrota por 1-0 en Montilivi ante el Girona, un capítulo más de una racha a domicilio que no encuentra final. La caída prolonga la preocupante imagen que muestran los rojillos lejos de El Sadar y confirma a Osasuna como uno de los peores visitantes de la categoría.

La ilusión de la gente y un arranque prometedor

Era la décima vez que Osasuna hacía las maletas esta temporada y lo hizo acompañado por una afición que viajó creyendo en la posibilidad de sumar por fin los tres primeros puntos fuera de casa. El apoyo navarro se hizo notar en Montilivi, especialmente ante un rival que no atraviesa su mejor momento y al que los rojillos aventajaban por un punto en una tabla que cada vez se comprime más.

Un partido de dos mitades

La primera parte dejó sensaciones esperanzadoras: orden, presencia en terreno rival y ocasiones claras, como la de Víctor Muñoz, que pudo cambiar el signo del partido. Sin embargo, tras el descanso la película se repitió. El equipo perdió chispa, claridad y determinación hasta quedarse sin anotar ni un solo disparo entre los tres palos en los 90 minutos, síntoma evidente de un apagón ofensivo que terminó pasando factura.

El Girona, sin necesidad de brillar, supo golpear y administrar la ventaja ante un Osasuna incapaz de sostener el buen nivel mostrado en la primera mitad ni de reaccionar cuando el marcador se puso en contra.

La cruda estadística a domicilio

  • Apenas 2 puntos sumados en 10 salidas (los conseguidos ante Oviedo y Mallorca).
  • Máximo exponente ofensivo fuera de casa: solo 3 goles marcados a domicilio.
  • Una fragilidad clara en defensa lejos de El Sadar: 13 goles encajados fuera.

Esos números explican por sí solos el problema y dejan a Osasuna como el peor visitante de los 20 equipos de la Primera División.

Plazos y objetivos: volver a encarrilarse

Con este panorama, Alessio Lisci tendrá trabajo por delante para cortar una dinámica que empieza a desesperar a una hinchada cansada de no sumar fuera. El calendario no concede respiros: el 24 de enero llega el Rayo Vallecano, y en febrero asoman Celta de Vigo y Elche.

Antes de volver a la liga habrá que cambiar el chip y centrarse en la Copa del Rey: nueva salida a San Sebastián para medirse a la Real Sociedad con el objetivo de alcanzar los cuartos de final.