Tensión en aumento en el Sánchez Pizjuán
El ambiente en el Sánchez Pizjuán volvió a calentarse este lunes al término del partido ante el Celta. Lo que debía ser una noche de fútbol terminó con episodios incómodos que evidencian la profunda crisis que atraviesa el club.
Los hechos en el campo y sus consecuencias
El encuentro se decidió con un penal convertido por Marcos Alonso que puso el 0-1 definitivo. Al señalar el árbitro Sánchez Martínez el final del partido se desataron los malos humos: cánticos contra la dirección, reproches hacia la prensa y muestras de frustración por parte de los propios futbolistas que, claramente, sienten la presión del momento.
Protestas y gritos contra la cúpula
La grada expresó su enfado de manera constante durante la primera vuelta, y la situación actual —el equipo de Matías Almeyda cerró la primera mitad del campeonato apenas tres puntos por encima del descenso— no ha hecho más que intensificarlo. La afición, que viene organizando protestas en casi cada partido como local, reclama la dimisión íntegra del consejo de administración, al que responsabiliza por la delicada situación económica del club tras cinco ejercicios con pérdidas millonarias y una deuda que resulta inasumible.
- Se escucharon cánticos de “jugadores mercenarios”.
- Se registraron reproches directos de futbolistas hacia los medios.
- La protesta principal fue dirigida a José María del Nido Carrasco, conocido en la grada como “Junior”.
Un grito execrable que sacudió el estadio
De los habituales “Junior, vete ya” surgió un paso intolerable: la grada elevó un coro que pedía literalmente “Junior, muérete”. Ese grito, reproducido por buena parte del estadio, cruzó la línea del rechazo legítimo y pudo constituir motivo de sanción por parte de la Comisión Antiviolencia.
Incidentes fuera de lugar
Además, durante la jornada se produjeron insultos homófobos dirigidos a Borja Iglesias, escuchados fuera del estadio y que incluían expresiones del tipo “maricón, vete a tu casa”. Son hechos denunciables que suman gravedad a una noche ya empañada por la crispación.
Contexto institucional y posible repercusión
El club está inmerso en un proceso de subasta para su venta a un inversor externo, una salida que pretende rescatarlo de la situación financiera en la que se encuentra. Mientras tanto, la acumulación de protestas sociales y los cánticos peligrosos abren la puerta a medidas disciplinarias por parte de las autoridades del fútbol y de seguridad.
En suma: el partido contra el Celta dejó sobre la mesa algo más que tres puntos; dejó una radiografía de la fractura entre la hinchada y la directiva, y la urgencia de encontrar soluciones antes de que la crisis institucional se traduzca en consecuencias todavía más graves para el club.