Un golpe para la formación en Núñez

Con más de cuatro décadas en el fútbol y 26 años dedicados a formar chicos en Núñez, Gabriel Rodríguez —coordinador general del fútbol formativo del Club Atlético River Plate— vive con preocupación y pena la inminente salida de Luca Scarlato, categoría 2009. La partida por patria potestad de un juvenil no lo sorprende por su experiencia en el fútbol infantil, pero perder a la figura de la Séptima le resulta un golpe duro: conoce al chico desde los ocho años y lo vio crecer desde el baby hasta convertirse en capitán y pieza clave en divisiones superiores.

De Parque Chas a la Selección: recorrido de un prometedor

Luca llegó al club tras un paso por el Allende y el fútbol de Parque Chas, donde Rodríguez lo incorporó al baby. En apenas tres temporadas saltó de Novena a Séptima, con la idea de pasar a Sexta en 2026. Además de su rendimiento en River, representó a la Selección Sub 16 y fue campeón de la Copa UC en Chile con esa categoría. Más allá de su perfil futbolístico, desde el club subrayan que es “un chico excelente, muy cariñoso y con buen nivel cultural”.

La negociación que no llegó a buen puerto

Desde marzo y abril hubo contactos para que Scarlato firme su primer contrato profesional —podía hacerlo desde abril— pero la firma se fue demorando. Rodríguez contó que, pese al diálogo permanente con dirigentes —incluso con la visita presencial del por entonces presidente Jorge Brito a Cantilo— la decisión final no dependía del nene sino de su madre y del representante.

El papel de los representantes, según Rodríguez

El coordinador fue contundente sobre el rol de los agentes: para él constituyen “un mal necesario”. Según su visión, los representantes suelen cubrir botines, viáticos y teléfonos caros que algunas familias aceptan por necesidad, pero después generan situaciones incomprensibles. En este caso aludió directamente a Martín Guastadisegno, el agente que desde marzo rechazó las propuestas del club y que ya se llevó libre en el pasado a Joaquín Panichelli (2023) y a Matías Soulé, este último desde Vélez por un trámite de patria potestad.

En los pasillos del Monumental circula la versión de que el club que arregló quedarse con Luca en condición de libre sería el Parma, aunque en River aún se muestran sorprendidos y tratan de entender los motivos que llevaron a la familia a aceptar la oferta.

Lo económico y ejemplos que preocupan

Rodríguez reconoció que lo económico puede haber pesado en la decisión familiar, pero dejó un ejemplo que actúa como advertencia: el caso de Thiago Geralnik, llevado por responsabilidades familiares al Villarreal en 2018 cuando pintaba como candidato a tener un futuro destacado en el club; hoy juega en la Segunda de Qatar. “He visto figuritas de 16 años que después no llegaron ni a Reserva”, dijo, subrayando la fragilidad de algunas carreras cuando se toman decisiones apresuradas.

La versión oficial frente a la acusación médica

La madre de Luca, Lorena, realizó un duro descargo acusando al club de haber hecho jugar al chico lesionado y de no haber informado un proyecto deportivo claro. Rodríguez respondió con firmeza: calificó esas afirmaciones como “totalmente inexactas” y una “infamia”. Aclaró que River cuenta con un departamento médico “100 puntos” y que no apuran a nadie.

En el episodio concreto, explicó que la madre se había operado del talón de Aquiles y que Luca debía quedarse a cuidar a sus dos hermanitos; por eso el club decidió que no viajara al último partido. “River lo llevaba y lo traía a practicar y consideré que no debía viajar porque tenía que estar con la madre. Si esa señora es honesta, que diga que preservamos la parte humana. No tuvimos ningún problema con Luca”, afirmó Rodríguez.

Un balance dolorido y frases clave

  • Rodríguez describió la salida como “un golpe enorme” por su afecto y su trayectoria en el fútbol infantil.
  • Remarcó que la relación con los representantes “es totalmente nula” y que aparecen situaciones “tremendamente desagradables”.
  • Subrayó que, pese al contacto permanente entre club, familia y dirigente, la decisión final no la toma el jugador de 16 años sino su madre y su representante.
  • Advirtió que no sería extraño que exista un arreglo económico entre el representante y la familia.
  • Recordó el caso de Geralnik como ejemplo de un proyecto juvenil que tomó otro rumbo y no se consolidó en el club.

La partida de Luca Scarlato abre otra discusión en Núñez: cómo proteger el crecimiento deportivo de los chicos frente a intereses externos y decisiones familiares complejas. Para Rodríguez, y para buena parte del mundo formativo, la sensación es la misma: se va un pibe con futuro y River pierde una oportunidad de seguir puliendo a uno de sus talentos.