Un tercio del torneo y señales de vida
Con ya un tercio del campeonato disputado, el equipo asoma la cabeza tras un comienzo que despertó más de una alarma. Aquellas primeras fechas, tan irregulares como inquietantes, avivaron las previsiones más pesimistas y colocaron al conjunto en una situación límite: la expectativa de recuperación parecía depender de unos cuantos movimientos y de la aparición de jugadores concretos.
La encrucijada y la espera por Yangel Herrera
Hace apenas unas semanas la inquietud era palpable; la cuestión parecía más cercana a la desesperación que a la confianza. Gran parte de las esperanzas se depositaron en la llegada de Yangel Herrera: un futbolista con un perfil muy definido, un historial de lesiones que genera dudas y que, hasta el momento, aún no ha debutado con la camiseta de la Real. Ese era el escenario: expectativas condicionadas por la salud del mediocampista y por la urgencia de hallar soluciones.
Recuperación colectiva y nombres que marcan la diferencia
Sin embargo, en apenas unos partidos el equipo dirigido por Sergio Francisco logró enderezar parcialmente el rumbo, aunque queda por confirmar esa recuperación en los próximos compromisos. Lo interesante es que esa mejoría llegó sin el concurso de Yangel y con la intervención decisiva de algunas figuras que merece recordar.
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Oyarzabal — la brújula
El capitán se erige como el indiscutible líder del grupo: referencia constante, faro en la navegación y pieza determinante dentro y fuera de la cancha.
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Ander Barrenetxea — el “chico maravilla”
Capaz de ejecutar jugadas impensadas y de romper partidos con su talento, padece la falta de continuidad que lo hace aparecer y desaparecer, provocando frustración entre los hinchas y el cuerpo técnico.
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Jon Gorrotxategi — el recambio con carácter
Asumió la responsabilidad de relevar a Zubimendi y lo hizo desde el primer día, mostrando solvencia y predisposición para tomar la batuta cuando el equipo más lo necesitó.
Una base para la reconstrucción
Estos tres nombres sintetizan el espíritu regenerador que necesita un plantel en proceso de construcción. Aunque la mayoría de los futbolistas del plantel aún rinden por debajo de su estándar habitual, la aparición de líderes y de jóvenes decisivos ofrece un punto de partida para sostener la recuperación. Ahora toca consolidar, partido a partido, para que las buenas señales no queden en un espejismo.