El ocaso rápido de Xabi Alonso en el Real Madrid
Martes 13: jornada propicia para que Álvaro Arbeloa iniciara su etapa en el banquillo del Madrid. Xabi Alonso, el breve, ya forma parte de la historia blanca. Lo que debía ser la revolución futbolística en el Bernabéu —el técnico que prometía ser el nuevo Guardiola madridista— se desvaneció entre episodios de vestuario, gestos públicos y decisiones que no encontraron respaldo en el palco.
El giro decisivo: el Clásico y el choque con Vinicius
El punto de inflexión llegó en el Clásico de Liga. Con el Madrid ganando 2-1 y veinte minutos por delante, Xabi decidió sustituir a Vinicius. El brasileño no lo aceptó: protagonizó un espectáculo de aspavientos, lanzó reproches y, visiblemente enfadado, se dirigió al vestuario vociferando contra el entrenador. Aquella victoria ante el Barça de Flick, la primera después de cuatro Clásicos perdidos, quedó empañada por el incidente. La autoridad del técnico en el vestuario quedó tocada.
La pérdida de respaldo y las consecuencias
El palco no brindó el respaldo necesario y el posterior comunicado de Vinicius —pidiendo disculpas a todos excepto al propio Xabi— fue otra palada sobre la tumba profesional del entrenador. El balance en términos de imagen y mando se fue minando: el campeón de todo terminó jugando, ante Atlético y Barça, encerrado atrás como si fuera un equipo pequeño.
- Imposible pasar por alto el bajo rendimiento de futbolistas clave: Bellingham, Rodrygo, Vinicius o Mbappé no rindieron como se esperaba.
- La situación se extendió a otros nombres: Brahim (se le cita como MVP en la Copa de África), Endrick (llegó a Lyon y anotó con facilidad) y Mastantuono, que debía tapar a Lamine pero ve cómo Roony lo supera en todo.
- El entrenador no logró extraer el potencial de una plantilla repleta de talento, y eso terminó pesando.
La Supercopa y el episodio del pasillo
Tras el 3-2 de la Supercopa, cuando Xabi pidió a sus jugadores que hicieran el pasillo al Barça, la respuesta fue elocuente: Mbappé dijo «nanay» y los futbolistas hicieron caso omiso al entrenador. Aquella imagen dejó claro, para todos, que su autoridad estaba ya más muerta que viva. Un pelele, en palabras que circulaban en los pasillos.
Florentino y la enmienda en Arabia
En Arabia, la dirección del club encontró la excusa para rectificar un error que venía arrastrándose desde hacía meses: el nombramiento de Xabi Alonso. La salida del técnico se consumó como una corrección táctica y política del Real, que ahora busca recomponer su proyecto y recuperar el control de un vestuario donde la fractura quedó patente.
Así cerró un episodio breve pero intenso: promesas de revolución, episodios de indisciplina y la constatación de que, en el fútbol de élites, la gestión del vestuario y el respaldo institucional pesan tanto como la idea futbolística.