El regreso emotivo de Ronald Araujo
Ronald Araujo, el zaguero uruguayo de 26 años, volvió a la acción de manera intensa y simbólica con el FC Barcelona. Hansi Flick decidió arriesgar: lo mandó al campo en el minuto 90+3 para reforzar la retaguardia tras la expulsión de Frenkie de Jong, poniendo fin así a su periodo de inactividad por tratamiento de problemas de salud mental.
Una entrada valiente en un momento comprometido
La situación no era para menos: el Real Madrid jugaba con un hombre más y empujaba con todo hacia la portería de Joan García. Cualquier error, un despeje defectuoso o una zancadilla inoportuna podía teñir de amargura el regreso de Araujo. Flick, con temple, prefirió confiar en su defensor y el movimiento rindió frutos.
Sin fotos negativas: tres imágenes para recordar
- La primera, Araujo mirando al cielo y elevando los brazos antes de entrar, un gesto cargado de sentimiento y pedido de acierto.
- La segunda, ya culminado el partido, cuando sus compañeros lo mantearon cariñosamente, celebrando su retorno y el triunfo.
- La tercera, el momento en el que alzó la copa como capitán: aunque Ter Stegen es el capitán principal, la ocasión mereció que fuese Ronald quien portara el brazalete y levantara el trofeo.
Gestos que trascienden la rivalidad
En el descanso Vinicius se acercó a interesarse por su estado, y al final del encuentro Dani Carvajal también pasó por Araujo para abrazarlo y dedicarle unas palabras. Dos detalles de fair play en el contexto tenso de una final que fueron bien recibidos por todos.
El peso del grupo y la confianza del técnico
Antes de la entrega del trofeo, el presidente Joan Laporta tuvo un gesto afectuoso con Araujo. Y dentro del vestuario, Pedri reveló que el defensor pronunció un discurso que caló hondo en sus compañeros, funcionando como un incentivo extra para afrontar la final contra el Real Madrid. Flick arriesgó y el plan salió bien; ahora le toca al central empezar a recuperar la normalidad competitiva.
Lo que viene
La sensación es clara: el entrenador no le temblará el pulso a la hora de darle minutos cuando toque. El regreso de Araujo no sólo suma calidad defensiva al equipo, sino que también aporta un capítulo humano que reforza la cohesión del Barcelona en momentos decisivos.