De posible salida a pieza insoslayable

Resulta casi increíble hoy, pero el Barcelona estuvo a un paso de desprenderse de Raphinha en el mercado de verano de 2024. Tras unas primeras temporadas por debajo de lo esperado, su rendimiento decepcionó y, con las cuentas del club ajustadas, se barajó venderlo para financiar la llegada de Nico Williams. El brasileño, con un valor de mercado todavía notable, no cerró la puerta: llegó al Camp Nou por 60 millones de euros (50 millones de libras / 66 millones de dólares) procedente del Leeds United y, según sus propias palabras a RAC1, su adaptación fue «difícil» y en más de una ocasión pensó en marcharse.

Un inicio complicado

Raphinha recordó que, en la primera mitad de su etapa en el club, el ajuste personal fue duro. «Sabía que era algo que tenía que pasar, pero no que sería tan difícil a nivel personal», admitió. Esa fase de incertidumbre incluyó la posibilidad real de aceptar una oferta que le cambiara la vida y marcharse fuera de Europa, rumbo a Arabia Saudita, opción que llegó a valorar seriamente.

El punto de inflexión y el interés externo

En la segunda mitad de su segunda temporada comenzó a recuperar el pulso: sus tres goles en el partido de cuartos de final de la Liga de Campeones frente al Paris Saint-Germain marcaron un antes y un después. Paradójicamente, esa mejoría aumentó el interés de otros clubes y, con ello, la posibilidad de una salida se hizo aún más tangible.

La decisión de Xavi, la llegada de Flick y la llamada decisiva

La destitución de Xavi y la llegada de Hansi Flick cambiaron el escenario. Raphinha confesó a Globo Esporte que llegó a pensar en irse otra vez tras la Copa América 2024, tras soportar rumores diarios sobre su futuro y críticas por una temporada por debajo de lo esperado. Fue el propio Flick quien lo convenció: primero por teléfono y luego en persona antes de la pretemporada. Esas conversaciones fueron claves para que el extremo decidiera quedarse.

La tentación económica y las razones personales

El brasileño no ocultó que la oferta económica que llegaba desde Arabia Saudita seducía: «He estado jugando al fútbol desde que tenía 15 años… llegó un momento en el que pensé que era hora de cuidar de mí mismo y de mi familia», contó a ESPN. Pensó en mejorar la vida de sus padres, de su hijo y la suya propia, pero finalmente se quedó en Barcelona y hoy agradece esa decisión.

Otro rol, otro Raphinha

Bajo Xavi el jugador se sintió muchas veces condicionado a retroceder demasiado y a mantenerse abierto en la banda, lo que reducía su influencia en juego ofensivo. «Soy un jugador al que realmente le gusta marcar y asistir», dijo en el sitio oficial de LaLiga. Con Flick, su papel cambió: pasó a ser una pieza central en el plan de juego y su ausencia se volvió notable.

El factor Flick y su importancia

Flick no ocultó lo afectado que estaba cuando Raphinha sufrió la lesión: «Es tan importante para nosotros, porque es él quien pone la presión», declaró el técnico alemán. El brasileño lidera con el ejemplo en la presión y, además, no duda en pedir más intensidad a sus compañeros. «A menudo siento que soy un poco insistente, quizá demasiado», reconoció en TikTok. «Hay muchas veces en que los otros chicos piensan que hablo demasiado… pero así soy yo. Exijo más de las personas de quienes sé que pueden dar mucho más.»

Regreso, números y racha

  • El Barcelona perdió cuatro partidos en todas las competiciones esta temporada; Raphinha se perdió tres por lesión y en el otro estuvo en el banco.
  • Desde su regreso tras una lesión en el isquiotibial que lo dejó dos meses fuera, ha sido titular siete veces y el equipo ganó cada uno de esos encuentros.
  • En ese periodo estuvo directamente involucrado en ocho goles.

Su influencia no es solo estadística: su mera presencia eleva a los que lo rodean en el vestuario. «Tener a Raphinha con nosotros es un gran placer, especialmente para los jugadores jóvenes», señaló el lateral Alejandro Balde, que destacó sus consejos permanentes.

Consolador y motivador

Además de exigir dentro del campo, Raphinha también es consuelo para el cuerpo técnico. En la trabajosa victoria ante Alavés en noviembre fue a tranquilizar a Flick, que estaba visiblemente emocionado en el banco: «Mejoraremos», le dijo. El mensaje no fue en vano: el Barcelona enlaza una racha de nueve triunfos consecutivos en todas las competiciones y la goleada 5-0 al Athletic Club en las semifinales de la Copa del Rey se sintió como una declaración de intenciones. En ese partido, Raphinha creó dos goles y marcó uno.

Ambición personal y un objetivo colectivo

Raphinha se ha puesto metas altas: describió ganar la Liga de Campeones como «un desafío personal» y levantar la Copa del Mundo como su «mayor sueño». Admitió también que una de sus motivaciones es la sensación de no haber recibido todo el reconocimiento que creyó merecer tras su mejor temporada, una decepción que hoy parece carburante para su hambre competitiva.

Flick no dudó en calificar como «una broma» su exclusión del Once Ideal de FIFA The Best, y mientras Vinicius Junior aún digiere el golpe del Balón de Oro 2024, la misión de venganza de Raphinha parece encaminada hacia un éxito espectacular. Con su regreso y su impacto, el Barcelona llega enchufado a la cita en Jeddah el domingo por la noche y el atacante brasileño se perfila, más que nunca, como uno de los protagonistas del proyecto azulgrana.