Un cambio con peso simbólico

La edad y las canas no definen por sí solas a un líder de vestuario; las cualidades que forman a quien guía, motiva y representa a un grupo suelen ser innatas. Gonzalo Montiel las tiene. A sus casi 29 años, y en un plantel con varios futbolistas +30, aparece como uno de los nuevos caudillos de un River que perdió referentes importantes.

Liderazgo y responsabilidad

La responsabilidad que implica ese rol es enorme. El lateral derecho sabe que ocuparlo requerirá estar a la altura después de un año lejos de su mejor versión. En su búsqueda por recuperar el nivel que Marcelo Gallardo fue a buscar en un 2026 —y también para asegurarse un lugar en el Mundial con la Argentina—, Montiel decidió dejar la camiseta con el #4 para volver al #29 ganador, el número que vistió durante su primer ciclo dorado en Núñez.

El simbolismo del número

Para muchos puede parecer un mero cambio de cifras —un campeón del mundo usa la casaca que quiere—, pero para «Cachete» tiene un trasfondo profundo. Esos dos dígitos se volvieron eternos en Madrid: con ellos alzó un total de siete títulos y ahora lo acompañarán en su nuevo rol dentro del club.

Plantel, referentes y diferencias generacionales

River perdió piezas con peso específico y ahora el equipo necesita que surjan nuevas voces. Algunos de los nombres del plantel veterano son:

  • Marcos Acuña (34)
  • Maxi Meza (33)
  • Juan Fernando Quintero (32)

Franco Armani seguramente llevará la cinta de capitán desde el arco, pero la presencia, la personalidad y el carácter que exige el club son atributos que también se asocian al ADN riverplatense —cualidades que distinguen, por ejemplo, a quienes crecieron en la pensión y conocieron cada secreto del Monumental desde niños—.

Un regreso con altos y bajos

El retorno de Montiel a Núñez fue más opaco de lo esperado: a pesar de registrar 36 partidos, con cinco goles y cuatro asistencias, no fue esa flecha incisiva por la banda y las lesiones marcaron el ritmo. En el primer semestre se perdió tres de los seis partidos de la fase de grupos de la Copa Libertadores por problemas musculares, y también quedó fuera en la eliminación del Clausura en el Monumental frente a Platense.

Además, eligió jugar el último superclásico sin encontrarse al 100% físicamente, una decisión que lo obligó a parar el partido siguiente para completar la recuperación de su rodilla izquierda. No fue una decisión caprichosa: Marcelo Gallardo, reacio a estas medidas, terminó dándole el visto bueno entendiendo el contexto. Aunque no estuvo pleno en la Bombonera, su actitud y compromiso le ganaron el respeto del público.

El dorsal y la vuelta definitiva

Al regresar desde Sevilla, Montiel había elegido el #4 porque su número favorito estaba ocupado por Rodrigo Aliendro. Luego lo heredó Alex Woiski y, teniendo en cuenta que el juvenil permanecerá en la Reserva de Escudero, quedó vacante para que el nacido en González Catán lo recupere. Ya lo luce en el Camp, un detalle que no pasó desapercibido y que generó ilusión en un River necesitado de éxitos.

Mirar hacia adelante

Para ganar y volver a ser protagonista, ¿qué mejor que apostar al #29? La decisión no es solo estética: es un gesto que resume la ambición de Montiel de retomar su mejor versión y asumir un liderazgo necesario en un River en reconstrucción.

El último gol de Montiel en River en 2025 —un 1-0 para el club— quedó registrado en el archivo y en la memoria de los hinchas (Video: TNT Sports).