Contraste en dos proyectos: estabilidad azulgrana y precipitación blanca

La destitución de Xabi Alonso tras la derrota en la Supercopa frente al FC Barcelona (3-2) puso punto final a una etapa sorprendentemente breve en el Real Madrid. El técnico vasco, que había hecho historia en el Bayer Leverkusen, no contó con el tiempo ni el margen para edificar el proyecto que le habían encomendado. Ese cierre inevitable obliga a comparar su recorrido con el de Hansi Flick, que en el mismo tramo de partidos firmó números idénticos pero disfrutó de una confianza institucional diametralmente opuesta.

El dato que obliga a mirar de cerca

En sus primeros 34 encuentros en el banco, Xabi Alonso y Hansi Flick registraron trayectorias paralelas en lo estadístico, aunque con matices decisivos en el contexto y los rivales. Los números, en ambos casos, hablan de 24 victorias y seis derrotas, pero la lectura cambia según cómo y ante quién se produjeron esos resultados.

Balance de Xabi Alonso

  • Victorias: 24
  • Empates (4): Al Hilal, Rayo, Elche y Girona
  • Derrotas (6): PSG, Liverpool, Atlético, Celta, Manchester City y Barça

Balance de Hansi Flick

  • Victorias: 24
  • Empates: Celta, Betis, Getafe y Atalanta
  • Derrotas (6): Mónaco, Osasuna, Real Sociedad, Las Palmas, Leganés y Atlético

La diferencia: confianza y tiempos en los despachos

Más allá de las estadísticas, la diferencia clave estuvo en los despachos. En Barcelona, Joan Laporta hizo una apuesta personal por Flick desde el primer momento, incluso cuando la opción parecía prematura. En Madrid, Florentino Pérez buscó un «efecto inmediato» con Xabi Alonso: una transformación exprés que nunca llegó a concretarse.

La tensión en Concha Espina y la exigencia de resultados rápidos terminaron por condenar una idea de juego en construcción. En cambio, en el Camp Nou el proyecto se sostuvo cuando llegaron los tropiezos y se confió en el proceso.

Resultados, títulos y el peso de los Clásicos

Flick no sólo acumuló resultados; construyó un Barça reconocible en tiempo récord. Además de sus números, el alemán levantó trofeos importantes: dos Supercopas, una Liga y una Copa. Su balance en los Clásicos resulta demoledor: seis enfrentamientos en año y medio, cinco victorias culés y 19 goles a favor.

Ese liderazgo deportivo se tradujo en certezas dentro del club y en la prensa; en Madrid, por el contrario, las dudas se fueron acumulando y terminaron precipitando la salida del entrenador.

El punto de quiebre: Yeda y la presión mediática

La derrota en Yeda del pasado domingo actuó como cierre definitivo de una trama que se intuía desde hace semanas. Antes de ese partido, la polémica desatada por la actuación de Vinícius y el debate posterior sobre ciertos incidentes en el clásico encendieron aún más la mecha en el Bernabéu. Fue un episodio que amplificó la presión sobre Xabi Alonso y marcó un antes y un después en su corto mandato.

Conclusión: creer en el proceso

La lectura es simple: creer en un proceso y sostenerlo cuando llegan las turbulencias marca la diferencia entre la estabilidad y la precipitación. El Barça lo hizo con Flick; el Madrid no lo hizo con Xabi Alonso. En apenas seis meses, el madridismo vivió la caída de dos modelos —la autoridad gestora de Carlo Ancelotti y la apuesta por un estilo más moderno con Xabi— mientras el proyecto de Flick consolidaba certezas y resultados.