Un Barça que impuso su jerarquía se queda con la Supercopa en Jeddah

En una final vibrante en Jeddah, el Barcelona se terminó imponiendo 3-2 a un Real Madrid que respondió cada vez que los blaugranas encontraban ventaja, pero que al final se quedó corto frente a la calidad ofensiva de los de Hansi Flick. Los goles de Raphinha (dos auténticos golazos) y Lewandowski fueron determinantes; Vinicius y Gonzalo maquillaron el resultado para el conjunto blanco.

Un partido de alternativas y carácter

Desde el inicio se vio un duelo con distintos partidos dentro del mismo: el Barcelona dominando la posesión y buscando verticalidad, y un Madrid ultradefensivo, “mourinhizado” en planteamiento, esperando resucitar a través de transiciones y la velocidad de Vinicius. Xabi Alonso, obligado por la necesidad de ganar, diseñó un encuentro reservado que tenía la intención de activar a Mbappé en los minutos finales.

Planteamientos y nombres propios

  • El Barça repitió casi el mismo once que jugó la semifinal: Lamine Yamal entró por Roony y Lewandowski relevó a Ferran. El plan fue claro: posesión, presión alta y defensa adelantada.
  • El Madrid, sin Mbappé de salida, apostó por Rodrygo y Vinicius como referencias ofensivas y tuvo en Gonzalo la figura del ‘falso nueve’. Atrás, tres centrales y marcajes pegajosos para intentar cerrar espacios.

Los momentos clave del partido

  • Raphinha avisó primero con un disparo que Courtois desvió; poco después, tras una recuperación de Fermín, el brasileño no perdonó y puso el 1-0.
  • Vinicius reaccionó con un gol de gran calidad: triangulación blanca y una acción individual para fusilar y empatar.
  • Antes del descanso, Lewandowski conectó un gran pase de Pedri y puso el 2-1; sin embargo, el Madrid forzó un córner y Gonzalo igualó con un remate que tocó en el palo.
  • En la segunda mitad, tras varias intervenciones de Joan Garcia y Courtois, Raphinha aprovechó un pase de Ferran para marcar el 3-2 tras un desvío en Asencio.
  • El ingreso de Mbappé no cambió el signo final: De Jong fue expulsado por una plancha sobre el francés, dejando al Barcelona con diez y al margen de un cierre lleno de dramatismo.

Arbitraje y polémicas

El colegiado Munuera tuvo protagonismo: dejó en amarilla una entrada por detrás de Asencio a Pedri y luego mostró la roja por la entrada de Frenkie, decisión que suscitó críticas y aplausos según colores. Además se habló de tolerancias: Carreras protagonizó una acción sobre Lamine Yamal de la que se libró sin tarjeta, y en los minutos añadidos jugó casi impune pese a acumulaciones que encendieron las alarmas del Barça.

Resistencia blanca y jerarquía culé

El Madrid mostró carácter e hizo sufrir al Barcelona con arreones, balones parados y la actuación de Vinicius, que dejó destellos frente a Koundé y Cubarsí. Aun así, el Barcelona fue capaz de volver a imponer su fútbol: Pedri y De Jong habían llevado el timón hasta la expulsión de este último, y el equipo de Flick supo gestionar los últimos compases pese a jugar con un hombre menos.

El cierre y la celebración

  • El pitido final certificó un 3-2 corto en el marcador pero justo en el resultado: mejor juego y ocasiones para el Barcelona, reacción del Madrid insuficiente.
  • Ingresó Araujo en los minutos finales y fue él quien levantó la Supercopa para el Barcelona, que se reafirma en Jeddah y mira con optimismo la segunda vuelta.

Fue una final con todos los ingredientes: táctica, tensión, goles de calidad y polémica arbitral. Al final, la superioridad blaugrana en momentos clave marcó la diferencia y le permitió reinar en Arabia Saudí.