Seis reflexiones sobre el resurgir parcial de Liverpool en Anfield
En Anfield hay motivos para cierto optimismo mientras el Liverpool encara el Año Nuevo: varios fichajes de verano comienzan a mostrar señales de adaptación. Pero la radiografía del equipo que dirige Arne Slot sigue siendo desigual: buenas noticias en ataque, problemas crónicos en defensa a balón parado y actuaciones irregulares que apenas alcanzan para sumar.
El golpe de Isak y la irrupción de Ekitike
La incorporación más cara del club, Alexander Isak, estará fuera al menos hasta marzo tras sufrir una fractura en una pierna mientras celebraba su segundo gol de liga con el equipo. Su temporada de debut en Merseyside, marcada por dificultades físicas anteriores, ya se perfila como un fracaso.
Por suerte para Liverpool, Hugo Ekitike no solo ha servido como alternativa: ha rendido incluso por encima de lo esperado. Tras 18 jornadas de Premier League, solo Erling Haaland había marcado más goles sin penal que el francés —ocho— y Ekitike, de 23 años, lleva cinco tantos en sus últimos cuatro partidos. Sus continuas titularidades y una mejor forma física —un asunto que Slot destacó la semana pasada— le permiten influir más en el juego del equipo, como evidenció su pase magistral a Florian Wirtz en la victoria 2-1 ante Wolves.
Wirtz: la apuesta cara que empieza a justificarse
El tanto de Wirtz fue su primero desde que llegó a Anfield en verano por una cifra inicial de 100 millones de libras, y la liberación en su celebración fue evidente. Su actuación fue de las que generan esperanza: movilidad, desborde y cambios de ritmo que descolocaron a la defensa rival. John Aldridge incluso lo comparó con Peter Beardsley por su influencia en espacios reducidos.
Slot insiste en que Wirtz ya venía rindiendo a buen nivel y que la adaptación pasa por el trabajo en el gimnasio: el alemán ha ganado algo de musculatura desde el inicio de la temporada, lo que le ayuda a afrontar la dureza de la liga inglesa. «Sé que es la liga más dura del mundo y solo tengo que acostumbrarme a la fisicalidad y a los jugadores a mi alrededor en el campo en el centro del campo», dijo Wirtz a BBC Sport. «Pero cada partido me siento un poco mejor y quiero seguir sintiéndome así.»
Frimpong al fin disponible
Jeremie Frimpong sufrió incluso más contratiempos físicos que Wirtz: el lateral derecho se perdió 14 de sus primeros 27 partidos con el club por dos problemas en los isquiotibiales y no pudo construir continuidad tras su llegada desde Leverkusen. Desde su regreso ha jugado apenas 120 minutos, pero aportó dos asistencias en ese tiempo.
Tras ver su carrera hasta la línea de fondo y su pase atrás para el primer gol contra Wolves, Slot resumió lo que añade Frimpong al equipo: «Velocidad —eso es lo que tiene y eso es tan importante en el fútbol moderno». Para Slot, esa velocidad ofrece una alternativa para derribar bloques bajos que el equipo no resuelve con las jugadas a balón parado.
La gran asignatura pendiente: las jugadas a balón parado
Decir, como hace Slot, que los balones parados no son la «mayor fortaleza» del Liverpool es quedarse corto: en realidad son su talón de Aquiles. En una liga donde alrededor del 28.6% de los goles provienen de estas situaciones, Liverpool ha sufrido en exceso. De los 26 goles de liga que ha encajado el equipo esta temporada, 12 han venido de jugadas a balón parado —según el recuento oficial: siete de córner, dos de saques de banda largos y dos de tiros libres—, lo que supone aproximadamente un 46% del total.
- Liverpool ha ganado una mayor proporción de sus duelos aéreos (57,2%) que cualquier rival en la Premier League, por lo que el problema no es exclusivamente la superioridad rival en el aire.
- El gran fallo está en la segunda fase: despejes, reacciones a balones sueltos y control de seguimientos.
- El equipo solo ha marcado tres goles desde jugadas a balón parado, dejando un diferencial de -9 —el peor de la Premier League—.
Virgil van Dijk lo resumió sin eufemismos: «Es algo que tenemos que mejorar. Yo diría que al menos el 75% del tiempo o incluso más, ni siquiera se trata del primer contacto. Es la segunda fase la que mata. Hemos defendido muchas jugadas a balón parado muy bien. Pero el hecho es que hemos concedido demasiados y no marcamos lo suficiente.»
La gravedad del asunto llevó al club a prescindir del entrenador de jugadas a balón parado, Aaron Briggs, el martes; un movimiento que refleja la ausencia de progreso notable pese a la racha positiva. Briggs había asumido el cargo en septiembre tras no lograr encontrar un candidato externo en verano, y su salida genera ahora la pregunta de si Slot y su cuerpo técnico podrán corregir la deriva en defensa estática.
Resultados recientes: victorias, pero poca convicción
Desde la visita a West Yorkshire (Leeds) el equipo encadenó cuatro triunfos consecutivos en todas las competiciones, pero la convincente falta de esas victorias es notable. Liverpool necesitó un polémico penal tardío para imponerse al Inter en Champions; Slot reconoció que tuvieron «suerte» contra Brighton; y en Tottenham fueron ineficaces hasta la expulsión de Xavi Simons y el desequilibrio posterior en los minutos de añadido.
Contra Wolves se vio por momentos la imagen que los hinchas esperan: dominio en la primera mitad y actuaciones individuales brillantes. Sin embargo, un corner defendido de forma lamentable cambió el signo del partido hasta el último instante, cuando un ingreso decisivo de Conor Bradley evitó perder puntos frente a un rival que no hizo casi nada por merecerlo.
La suma de problemas —psicológicos, tácticos y posiblemente físicos— explica por qué, pese a liderar en posesión y en pases en el tercio final y en el área penal, Liverpool no controla los partidos con la contundencia de la campaña anterior. Jugadores como Ekitike y Wirtz parecen más fuertes y en auge, mientras que Mac Allister y Gravenberch no siempre mantienen la intensidad que exige Szoboszlai, generando desequilibrios en la presión.
Conclusión: ganar tiempo, no recuperar la mejor versión
Slot asegura que hay «progreso» en las cosas que preocupan al club, y es cierto que el talón de Aquiles de los córners no ha costado puntos en los últimos tres encuentros de liga. Pero, en términos generales, lo que el Liverpool ha conseguido desde su tropiezo con Leeds es comprar tiempo: volvió la victoria, sí, pero no la mejor versión del equipo. Hasta que no exista una solución convincente a las jugadas a balón parado y una mayor regularidad física y mental en el once, las buenas rachas seguirán dejando dudas.