INEOS, el presupuesto y la salida más lógica: apostar por los que conocen Old Trafford
Mientras INEOS mantenga un control férreo sobre la gestión del Manchester United, y sobre todo si lo hace con las arcas ajustadas, la solución más sensata es recurrir a quienes ya conocen el club hasta los huesos y ponen a los Red Devils por encima de su propia carrera. Como dijo recientemente Phil Jones a GOAL: “la camiseta del United pesa mucho”. Y esa carga se refleja en la dificultad que han tenido todos los entrenadores desde la retirada de Sir Alex Ferguson.
La trampa de Old Trafford para entrenadores foráneos
Dirigir al United no es lo mismo que hacerlo en otros clubes. David Moyes comprobó lo distinto que resultaba con respecto al Everton; Louis van Gaal y José Mourinho, pese a sus pasos por gigantes como Barcelona y Real Madrid, también se encontraron superados por la magnitud del trabajo en Old Trafford. A los entrenadores de afuera les cuesta entender el microclima del club.
Erik ten Hag llegó como uno de los técnicos más apetecidos en Europa, y Ruben Amorim había estado en las listas de Liverpool y Manchester City antes de fichar por el United. Ambos gozaban de excelente reputación en sus países, pero tropezaron con la Premier y, sobre todo, con el escrutinio implacable que acompaña a cualquier entrenador en Old Trafford. Ten Hag tuvo que soportar los análisis de Jamie Carragher en el “Monday Night Football” de Sky Sports; Amorim insistía en no prestar atención a la prensa, pero sus últimas declaraciones antes del despido mencionaban a Gary Neville —a quien tildó antes de “crítico de todo”— y quedó claro que ese tipo de críticas lo afectaron.
Por qué conviene mirar hacia dentro
Las únicas personas que realmente entienden la magnitud de este club son las que lo han vivido. Por eso nombres como Ole Gunnar Solskjaer, Darren Fletcher y Michael Carrick aparecen con fuerza como opciones convincentes para hacerse cargo del primer equipo. No necesitan un curso sobre cómo funciona el United ni aprender que cada palabra puede dar la vuelta al mundo y ser reinterpretada según agendas ajenas.
Capacidad para manejar los focos
Estos hombres conocen la presión y saben cómo gestionarla. Solskjaer, por ejemplo, evitó las críticas públicas a sus jugadores durante sus tres años al mando y, partiendo de un plantel debilitado por la etapa de Mourinho, llevó al equipo a una racha de 14 victorias en sus primeros 17 partidos. Su ciclo tuvo altibajos —imposibles de olvidar fueron derrotas contundentes como el 5-0 ante Liverpool o el 6-1 frente al Tottenham—, pero logró posicionar al United entre los cuatro primeros en dos temporadas completas consecutivas, siendo el único entrenador desde Ferguson en conseguirlo. Además, devolvió la alegría al club: llegó a la final de la Europa League, donde perdió ante el Villarreal en la tanda de penales, y alcanzó tres semifinales de copas nacionales.
Levantar la moral del vestuario
En el United la “zanahoria” suele funcionar mejor que el “palo”. Amorim, por ejemplo, llegó a calificar públicamente a su equipo como “el peor de la historia”, frases que minan la confianza, y en ocasiones ridiculizó a jugadores como Marcus Rashford o Alejandro Garnacho. También cuestionó a jóvenes de la academia —nombres como Harry Amass o Chido Obi fueron criticados—, algo que choca con la identidad del club, cuyo orgullo mayor es su cantera. Aunque Amorim parecía tener una buena relación con sus futbolistas en el Sporting CP, es difícil motivar a un plantel cuando el técnico lo critica en público.
En ese sentido, Darren Fletcher —actual entrenador de los Sub-18 y que asumirá el primer equipo contra el Burnley este miércoles— tiene sentido en este momento. Vinculado al club en varios roles desde octubre de 2020 y tras una carrera de 13 años como jugador, Fletcher aporta un conocimiento profundo tanto del primer equipo como de la academia. Michael Carrick, asistente de Solskjaer y breve interino en 2021, también encaja en ese perfil interno que puede generar una respuesta positiva de jugadores y aficionados.
Recuperar la atmósfera en Old Trafford
Amorim llegó a decir que jugadores y seguidores se sentían ansiosos en Old Trafford; difícil entusiasmar a una hinchada con un fútbol predecible y sin identidad. Por el contrario, la atmósfera en el estadio fue mejor durante la era Solskjaer, cuando los aficionados recuperaron un sentido real de pertenencia.
También hay motivos financieros
Además de lo emocional, existen razones económicas para mirar hacia dentro. En poco más de un año, el United gastó 50 millones de euros en incorporaciones que no dieron el resultado esperado. La salida de Ten Hag y su equipo en octubre de 2024 costó 12 millones de euros; dos meses después, el despido del director de fútbol Dan Ashworth tras apenas cinco meses en el cargo supuso otros 5 millones. La contratación y posterior despido de Amorim está previsto que cueste cerca de 32 millones de euros: el United pagó su contrato en el Sporting y ahora debe cubrir los 18 meses restantes de su acuerdo en Old Trafford. El club no puede permitirse otra inversión onerosa después de que su deuda total alcanzara un récord de 1.500 millones de euros.
- Gastos en fichajes fallidos: ~50 M€
- Despido de Ten Hag (oct/2024): ~12 M€
- Salida de Dan Ashworth: ~5 M€
- Costo neto por Amorim: ~32 M€
- Deuda total del club: ~1.500 M€
Tiene sentido deportivo y financiero
Solskjaer, Fletcher y Carrick no buscan el contrato más lucrativo; su vínculo con el United es genuino y estarán más dispuestos a colaborar con nombres del nuevo organigrama como Wilcox y el director de reclutamiento Christopher Vivell, en lugar de confrontarlos. A primera vista, recuperar a Solskjaer o apostar por Fletcher o Carrick puede parecer un paso atrás, un guiño a los días de Ed Woodward, y contraproducente respecto al trabajo de Ratcliffe por remodelar la estructura. Pero el propio modelo que INEOS ha terminado construyendo acaba alejando a técnicos de primer nivel: quieren lo mejor, pero son reacios a pagarlo.
De vuelta a las raíces
Tras dos años que, para muchos, han deshilachado el alma del club, puede ser el momento de regresar a lo que hizo grande al Manchester United: gente que entiende el club desde dentro, que respeta su historia y que puede, sobre todo, reconectar al equipo con su hinchada sin costes desorbitados. Volver a las raíces no es resignación; puede ser la estrategia más práctica para recomponer el presente y recuperar el prestigio perdido.