De la expectativa a la exigencia: el difícil desembarco de Jobe Bellingham en Dortmund

Tras la estela que dejó su hermano Jude, la llegada del menor de los Bellingham a la Bundesliga se miró con ojos de esperanza: un joven inglés que debía continuar una dinastía de mediocampistas dominantes en Europa. Pero la realidad en Alemania fue más cruda de lo imaginado. Seis meses después de su llegada, Jobe no ha conseguido todavía la reivindicación que muchos esperaban.

Un arranque que no convenció

Los números hablan con frialdad: 27 apariciones en todas las competiciones, apenas un gol y tres asistencias. El internacional sub-21 de Inglaterra no ha logrado influir en los partidos con la regularidad que la directiva del Dortmund imaginó cuando ganó la carrera por su firma. En los pasillos del Westfalenstadion se empezó a murmurar la palabra «fracaso», y hubo quienes pusieron en duda si el salto desde la segunda división inglesa a la élite de la Champions no fue demasiado abrupto.

El reconocimiento en los entrenamientos

Sin embargo, lejos de conformarse, Jobe encontró en el entrenamiento un escenario para reivindicarse. Según un informe de BILD, el club lo ha catalogado como el «campeón del entrenamiento»: un jugador que trabaja sin descanso, profesional y comprometido, decidido a dar vuelta la hoja. Esa actitud ha calmado en parte las inquietudes internas, pues la dirigencia confía en que esa ética se traduzca tarde o temprano en partidos.

Un problema físico y la estrategia para solventarlo

El diagnóstico del Dortmund apunta a un aspecto concreto: Jobe está, en palabras del cuerpo técnico, «demasiado masivo». Había ganado mucha masa muscular para afrontar los duelos físicos del Championship con el Sunderland y llegó a Alemania con una complexión quizá excesiva para la velocidad y la técnica que exige la Bundesliga. Ese exceso, según el club, le está restando agilidad y explosividad, virtudes que convirtieron a su hermano en un jugador casi imparable.

  • Seis meses desde su llegada a Alemania.
  • 27 apariciones en todas las competiciones.
  • 1 gol y 3 asistencias.
  • Internacional sub-21 por Inglaterra.
  • BILD lo define como «campeón del entrenamiento».
  • El club detectó «masa muscular extra» tras su paso por Sunderland.

Transformación corporal como ruta de progreso

La respuesta del Borussia es clara y pragmática: una remodelación física dirigida. El departamento de ciencias del deporte trabaja con Jobe para reducir ese volumen y afinar su físico, buscando recuperar la agilidad en los giros y la dinámica en las transiciones. En la Championship la fuerza suele ser moneda corriente; en la Bundesliga, en cambio, el juego demanda cambios de dirección veloces y una presión constante. La intención es devolverle el espacio para explotar su velocidad natural, ahora mermada por el peso añadido.

Paciencia, tradición y expectativas

Dortmund ha cimentado su reputación en la paciencia y el desarrollo de jóvenes talentos. No es la primera vez que un futbolista pasa por un periodo de adaptación antes de explotar: Lewandowski, Ilkay Gündoğan e incluso Henrikh Mkhitaryan vivieron inicios complicados en el club antes de convertirse en figuras de clase mundial. Internamente se ve a Jobe en una trayectoria similar: un proceso lento que exige tiempo para adaptarse a un nuevo país, otro idioma y un sistema táctico distinto.

El cambio de narrativa en la prensa alemana —de dudas a una posibilidad de redención— debe haberle dado cierto alivio. Si logra optimizar su físico y trasladar al Signal Iduna Park el dominio que muestra en los entrenamientos, el comienzo que muchos calificaron de «pesadilla» podría quedar pronto en el pasado. Con el club del lado suyo y la segunda mitad de la temporada como nueva oportunidad, Jobe Bellingham mantiene abiertas las puertas para forjar su propio legado en amarillo y negro.