El regreso de Cristiano y el final abrupto del proyecto de Solskjaer en Old Trafford
El fichaje de Cristiano Ronaldo cayó como un relámpago en Manchester: tan inesperado que Ed Woodward ordenó a un miembro veterano del personal interrumpir sus vacaciones familiares y volver de inmediato para preparar el anuncio. Para Ole Gunnar Solskjaer también fue una decisión tomada sin demasiado tiempo para reflexionar. «Fue una decisión muy rápida», contó el noruego en el podcast Stick to Football. «Cuando se hizo evidente que él iba a dejar Juventus, obviamente había otros clubes que lo querían, pero yo estaba emocionado. Me preguntaron, ‘¿Quieres que intentemos esto?’. Dije que sí, obviamente sabemos que Cristiano es calidad, y tiene 37 años, pero tenemos que gestionar – es el mejor goleador del mundo.»
Un inicio prometedor y la explosión mediática
El United arrancó la temporada 2021-22 con buena energía: goleó 5-1 al Leeds en la primera fecha y sumó siete puntos en sus tres primeros partidos. Cristiano, por su parte, firmó un debut casi perfecto con dos goles en la victoria 4-1 frente al Newcastle en un Old Trafford eufórico.
- Debut fulminante: 2 goles vs Newcastle (4-1).
- Traspié inmediato: derrota 2-1 ante Young Boys en la Champions.
- Gol en Londres: anotó en la victoria 2-1 sobre West Ham.
Pese a los puntos altos, el equipo se desinfló: el United perdió cinco de sus siguientes siete partidos de liga y Solskjaer fue destituido tras la humillante derrota 4-1 en Watford a mediados de noviembre.
El problema no eran solo los goles
Aunque Cristiano marcó goles importantes en la Champions que evitaron una catástrofe mayor, su vuelta alteró por completo el equilibrio del equipo. Solskjaer fue sincero sobre la situación: «Comenzamos de inmediato pensando: ‘¿cómo vamos a presionar y cambiar los pequeños ajustes?’. Con el balón, con él en el equipo, no era un problema. Sin él [presionando], tuvimos que cambiar un poco los diferentes roles a los que estábamos acostumbrados. Éramos uno de los equipos que más presionaban antes.»
La gestión de minutos también resultó espinosa. Si bien Solskjaer creía que Ronaldo entendía la necesidad de rotar por su edad, la realidad mostró reacción adversa en las raras ocasiones en que fue dejado fuera del once. En el episodio contra el Everton se vivió un momento simbólico: se vio a Ferguson diciéndole a Khabib Nurmagomedov que «Siempre debes comenzar con tus mejores jugadores», una imagen que socavó la autoridad del técnico.
Vestuario fragmentado y egos a la vista
Solskjaer reconoció el deterioro en el ambiente: «Cuando tienes un grupo, necesitas que todos remen en la misma dirección. Cuando las cosas no salían bien, podías ver a ciertos jugadores y egos salir a la luz. Las cosas se habían agriado, se había perdido el colectivo y eso no es el Man United, donde los equipos están construidos en base al colectivo. Algunos jugadores sentían que deberían haber jugado más y no eran constructivos para el ambiente.»
El entrenador también recordó la ambivalencia del propio Cristiano: «Cristiano, cuando lo conoces y hablas con él, quería jugar tres de cada cuatro partidos, se dio cuenta de que también está envejeciendo. ¡Pero cuando lo dejas fuera una vez, no está feliz!» Y añadió una reflexión cruda: «Lo correcto fue fichar a Cristiano. Pero creo que habría ido mejor para Cristiano y para nosotros si no hubiera firmado.»
El saldo de Solskjaer: matices entre éxito y errores
El efecto del regreso de Ronaldo fue decisivo en la etapa final de Solskjaer, aunque no borra lo conseguido por el noruego en el club. Fue el técnico con más permanencia desde la marcha de Ferguson y, en sus dos temporadas completas, el equipo terminó tercero y luego segundo, convirtiéndolo en el único entrenador desde Sir Alex en lograr top cuatro consecutivos.
Jugadores y excompañeros valoraron su gestión. Nemanja Matic recordó en FourFourTwo: «Me sentí apenado porque Ole era un gran tipo y estábamos en camino de lograr algo grande… Ole fue el primer entrenador con el que no peleé. Él reunió a los jugadores que no estaban en el once titular. Conocía el club y los fanáticos lo amaban… Terminamos segundo y tercero con él.»
Marcus Rashford también habló con elogios: «Ole es una persona fantástica… Me encantó jugar bajo su dirección. Puedo hablar por muchos de los jugadores del Manchester United cuando digo que disfrutamos jugar para él.»
Resultados inmediatos y limitaciones tácticas
- Impacto inicial: ganó 14 de sus primeros 17 partidos al frente del club.
- Trayectoria fuera de Inglaterra: un rendimiento parecido se reportó cuando asumió en el Besiktas, con ocho victorias en sus primeros 12 encuentros, incluyendo un 4-1 al Athletic Club y triunfos sobre el Galatasaray.
- Momento estelar de Bruno Fernandes bajo su mando: 26 goles y 19 asistencias en las dos primeras temporadas.
Pero también existieron fallos. Aceptar el retorno de Ronaldo y, sobre todo, creer que el United podía medirse de igual a igual con Manchester City y Liverpool en la recta final fue un error de cálculo. Aquellos rivales arrasaron la temporada —93 y 92 puntos respectivamente— y aplastaron al United: 5-0 en Anfield y un 2-0 en casa que dejó un sabor de desolación casi comparable.
Sobre esas noches, Solskjaer confesó: «Esos dos partidos en casa, siempre los vi como que tenemos que ser el Manchester United. No defender, no ser un equipo de contraataque, solo dejar que los jugadores salgan ahí, de tú a tú con ellos porque de lo contrario no tiene sentido estar en el Manchester United. Tienes que, en algún momento, dar el siguiente paso, y ellos no estaban listos. Simplemente no lo suficientemente buenos.»
Conclusión: aprendizaje y esperanza
Solskjaer devolvió sonrisas a un club que venía apagado tras la etapa de Mourinho: recuperó confianza, construyó un colectivo y dejó resultados. Sin embargo, su segunda parte en Old Trafford quedó marcada por decisiones contradictorias y por la imposibilidad de conciliar egos, cuerpo técnico y estilo de juego con la llegada de una figura como Cristiano.
Si el noruego aprende de los errores de esa primera etapa —gestión del vestuario, adaptación táctica y control de expectativas—, aún es posible que recupere la senda que devolvió ilusión a una afición que, como en Argentina, valora tanto la pasión como la coherencia. De lo contrario, el episodio quedará como una lección: en clubes grandes, las decisiones que parecen ganar en lo inmediato pueden no ser las que construyan el futuro.