La era de John McCourt en el Olympique de Marsella (OM) entra en una nueva fase con dos movimientos claros: la búsqueda de capital adicional para dar el salto competitivo y la reconfiguración del organigrama directivo tras los últimos cambios en la cúpula del club. El magnate, que asumió el control del club francés en 2016 y tiene su base en Boston, dejó entrever que el Velodrome necesita algo más que el impulso financiero ya existente para competir en el “siguiente nivel”, ese que implica aspirar a lo más alto en el fútbol europeo.
Más inversión para competir “en el próximo escalón”
McCourt habló sin rodeos sobre la necesidad de reforzar las finanzas del club. En su visión, el crecimiento deportivo no se alcanza únicamente con los recursos actuales, sino con una inyección extra que permita sostener un proyecto de mayor ambición.
El mensaje fue contundente: para alcanzar el “próximo nivel” —y, de ser posible, el “nivel más alto”— se requiere inversión adicional. La prioridad, además, no sería simplemente gastar más, sino encontrar un socio estratégico adecuado, capaz de aportar no solo dinero, sino una visión que encaje con el momento que vive el OM.
Nuevo liderazgo tras la salida de Pablo Longoria
En paralelo a los ajustes económicos, el club también se prepara para ocupar un vacío en la dirección. Tras la marcha de Pablo Longoria, ocurrida a inicios de la temporada, McCourt confirmó que ya se está trabajando activamente en la elección del sucesor.
El propietario dejó claro que el proceso “ha comenzado” y que se busca un perfil específico, capaz de manejar la presión particular que rodea al Olympique de Marsella. No se trata solo de dirigir un club: en el Velodrome la exigencia es constante, con un entorno mediático intenso y una identidad histórica que pesa en cada decisión.
McCourt explicó cuál es su preferencia para el puesto: un líder que conozca Francia y, especialmente, Marsella, por la importancia de comprender la cultura del club. Además, recalcó que la persona debe ser un gran entrenador/manager (en el sentido de gestor deportivo) y con experiencia de alto nivel, no un nombre puntual o de paso.
Mehdi Benatia deja el cargo de director deportivo
El verano también traerá cambios en el área deportiva. La salida confirmada de Mehdi Benatia está en el centro de la planificación. El ex internacional de Marruecos, que ocupaba el cargo de director deportivo, se despedirá oficialmente una vez termine la temporada.
Aunque McCourt había logrado que Benatia se quedara durante una crisis a mitad de campaña, la decisión final ahora ha sido la de cerrar el ciclo. El propio propietario confirmó la situación: Benatia cumplirá el periodo de preaviso que se extiende hasta junio y, después, abandonará el club.
McCourt calificó a Benatia como un “excelente director deportivo” y dejó asentado que su permanencia será únicamente hasta el final del curso: “se quedará hasta el final de la temporada y después se acabará”, según lo expresado por el dueño. En otras palabras, la transición está prevista con tiempo, aunque el impacto en la planificación deportiva será inevitable.
Balance y defensa del proyecto: “de noche y día”
En medio de la inestabilidad reciente —cambios de liderazgo y movimientos internos—, McCourt se mantiene firme en su lectura de la etapa OM bajo su mandato. El empresario rechazó las críticas que apuntan a una gestión errática y se apoyó en un argumento de fondo: la comparación directa entre el estado del club cuando él lo compró y el momento actual.
McCourt sostuvo que el fútbol es “complicado” y que lo vive a diario desde hace más de veinte años en un nivel profesional. Aun así, afirmó que la diferencia es enorme: cuando adquirió el club, OM estaba en un punto muy distinto al de hoy. Su conclusión fue clara, en un símil directo: “cuando miro dónde estaba OM cuando lo compré y dónde está ahora, es de noche y día”.
Qué significa todo esto para el OM de cara a la próxima etapa
Con la búsqueda de inversión, la elección de un nuevo liderazgo tras la salida de Pablo Longoria y la marcha de Mehdi Benatia al concluir la temporada, el Olympique de Marsella se encamina hacia una reconstrucción ordenada, al menos en términos de planificación institucional.
El desafío para McCourt será doble: por un lado, encontrar el socio estratégico que permita sostener el salto competitivo; por otro, acertar con el perfil de directivo que encaje con la cultura del club y pueda convivir con la presión constante del Velodrome. Mientras tanto, la transición deportiva —con Benatia saliendo en junio— obligará a definir con rapidez el rumbo para la planificación de verano y la continuidad del proyecto.
