En el fútbol de élite, el descanso dura poco. Enzo Maresca dejó claro, incluso con un mensaje en redes, que no pensaba quedarse “recargando” indefinidamente junto a su familia. Su próximo desafío aparece cada vez más cerca de Manchester City, el club que, además de ser el próximo rival de Chelsea, se perfila como el destino natural para un entrenador que construyó gran parte de su prestigio en el entorno del vigente campeón de Inglaterra.
La salida de Maresca de Chelsea, marcada por tensiones internas
La marcha del italiano de Chelsea el 1 de enero de 2026 se explicó como consecuencia de varios factores. La aspiración de Maresca por suceder a Pep Guardiola en el Etihad Stadium, y las reuniones que habría mantenido con directivos de City, fueron elementos decisivos en el contexto de su salida. Sin embargo, no fueron los únicos motivos: también hubo un deterioro en su relación con la cúpula del club, con un descenso claro en el rendimiento del equipo y un conflicto con el cuerpo médico.
Durante meses, desde fuera se llegó a retratar a Maresca como un técnico difícil, alguien que muchos clubes preferirían evitar. Pero lo ocurrido en los últimos tres meses ha cambiado el tono del debate: varios futbolistas y sectores del entorno han empezado a verlo como un candidato razonable para ocupar el lugar de Guardiola, incluso si su retirada se produce potencialmente al final de esta temporada.
Reacción en el vestuario: elogios y sorpresa por la decisión
Cuando Maresca dejó Stamford Bridge, ocho jugadores salieron de inmediato a dedicarle mensajes de despedida. Entre ellos destacó Pedro Neto, quien confesó su sorpresa por la decisión de separar caminos.
El extremo portugués remarcó que el entrenador “lo hizo muy bien” con el equipo: aseguró que la temporada anterior fue “increíble”, que en el curso actual también estaban en buen nivel y que, a nivel personal, su trato fue “inmejorable”. Su postura refleja algo que suele ocurrir con menos frecuencia: el impacto de un técnico se mantiene, al menos en parte, incluso cuando ya no dirige al grupo.
El contraste con el momento de Chelsea: Champions fuera y crisis en liga
La salida de Maresca tomó un significado mayor por el derrumbe posterior del equipo. Chelsea comenzó a deshilacharse bajo Liam Rosenior: quedó humillado en Champions y terminó eliminado de manera contundente, con un marcador global de 8-2 tras la derrota 3-0 en casa ante PSG. En la Premier League, el objetivo pasó a ser asegurar una posición entre los cinco primeros para volver a Europa, la “competición más importante”, según el propio contexto del club.
Este escenario alimentó la nostalgia: los jugadores empezaron a recordar los días en los que Maresca tenía el control del proyecto, y cómo la identidad de juego parecía más clara.
Enzo Fernández: “No entiendo” su marcha
Enzo Fernández fue uno de los que más fuerte marcó la distancia con la decisión. Tras la derrota 3-0 que dejó un golpe definitivo en el ánimo, el mediapunta argentino cuestionó la salida del entrenador: dijo que, al conocer la noticia, le resultó “un poco sorprendente”, porque el técnico “les hizo mucho bien”.
Fernández también subrayó que Maresca tenía una identidad definida tanto en entrenamientos como en la forma de jugar. En su opinión, su marcha cortó todo lo que el equipo estaba construyendo en el momento más delicado del calendario.
Cucurella y la “autoridad” de Maresca: confianza para pelear títulos
Marc Cucurella añadió argumentos desde otra perspectiva. Lo describió como “el más importante” de los seis entrenadores que ha tenido en Chelsea, incluyendo a Thomas Tuchel, Graham Potter, Frank Lampard y Mauricio Pochettino.
El lateral explicó que entendían con claridad qué quería Maresca de ellos. Además, recordó que ganar el Club World Cup (como parte del momento de éxito) fortaleció el vínculo y generó relaciones sólidas durante las celebraciones. Para Cucurella, cuando un entrenador te da confianza y te ofrece una plataforma real para luchar por títulos, se convierte en una figura a la que “te apuestas”.
También fue directo al señalar que, desde su salida, el impacto fue grande. Aunque reconoció que son decisiones del club, dejó claro que, si fuera por él, no habría tomado esa ruta.
Rosenior: más cercanía, pero menos tiempo para aplicar ideas
Las declaraciones no fueron únicamente para criticar. Hubo matices sobre el presente. Cucurella, por ejemplo, afirmó que Rosenior busca estar cerca del grupo y que sus ideas futbolísticas son buenas, pero que no existe el tiempo para entrenarlas con la profundidad necesaria. En ese marco, sostuvo que es normal que algunos planes no funcionen y que el equipo atraviese momentos difíciles.
El español comparó con el periodo de Maresca: según su relato, con él estuvieron trabajando juntos durante 18 meses, lo que permitió consolidar una forma de planificar y ejecutar.
Malo Gusto, por su parte, también mostró preferencia por el trato de Rosenior, al afirmar que comparte pasión y que siente ganas de jugar para él. Aun así, admitió que el cambio fue “complicado” y “un gran cambio”, insistiendo en que el plantel tiene calidad para adaptarse y que deben confiar en el proceso para devolver al equipo a donde “tiene que estar”.
¿Cómo fue el ciclo de Maresca en resultados? Un balance con luces y sombras
La evaluación de los 18 meses de Maresca en Chelsea admite matices. El equipo terminó 12º en la Premier League en 2022-23 y 6º en 2023-24. En su primera campaña, Maresca los llevó al 4º puesto y además conquistó la Conference League.
El italiano también consiguió el gran golpe en el tramo decisivo: el triunfo en el Club World Cup, con un final de alto impacto al derrotar 3-0 a PSG, campeón europeo, en la final. En ese trayecto, incluso fue habitual que en ciertos tramos se usaran piezas menos habituales antes de llegar al momento clave.
Pero el mandato no estuvo libre de golpes: hubo derrotas consecutivas ante Fulham e Ipswich Town y, especialmente dolorosas, caídas seguidas ante Brighton. En términos de estilo, también generó rechazo en parte de la afición por el fútbol de posesión, hasta el punto de que el equipo fue abucheado en algunas ocasiones.
En noviembre, sin embargo, el equipo pareció encaminarse hacia algo especial: tras una racha de nueve victorias en 11 partidos, Chelsea goleó a Barcelona. Esa tendencia se apagó después; apenas lograron dos triunfos en los siguientes nueve encuentros, y a ello se sumaron comentarios controvertidos en torno a la falta de apoyo tras vencer a Everton en diciembre, además de filtraciones sobre reuniones con City.
Con ese contexto, Maresca salió por “mutuo acuerdo” el primer día de 2026.
Rosenior, mejor en liga, pero el golpe europeo expone el problema
En lo que va de Premier League, Rosenior ha rendido ligeramente mejor que Maresca en términos de promedio. En 10 partidos, Rosenior obtuvo 1.7 puntos por encuentro, mientras que Maresca promedió 1.6 en 20 juegos. Además, la diferencia en goles es mínima: Rosenior marcó 0.1 tantos más por partido. Con una lectura hipotética, Chelsea sería cuarto si la temporada hubiera empezado cuando Rosenior tomó el mando en lugar de estar sexto.
Tras la goleada 3-0 ante Everton, el propio Rosenior intentó bajar la tensión y pidió dejar el ruido atrás, con la idea de que el equipo debe centrarse en lo que puede controlar.
Sin embargo, el presente también se ha cargado de problemas. Chelsea está en semifinales de la FA Cup, pero la forma de caer ante PSG fue un golpe duro: encajó tres goles en los últimos 16 minutos en Parc des Princes tras un error costoso de Filip Jorgensen, elegido por delante del habitual Robert Sánchez. Además, el clima alrededor del equipo se agrandó con frases malinterpretadas por parte de la prensa, descritas como “discurso corporativo”, y con un contexto previo al partido ante Newcastle que terminó volviéndose una pequeña polémica.
El “perfil Guardiola” que seduce a City
Que varios jugadores lamente la pérdida de Maresca no sorprende: se lo percibía como un entrenador capaz de imponer orden en el trabajo diario. Ese encaje con el estilo de City gana peso por su trayectoria dentro del ecosistema del club.
Maresca trabajó al lado de Pep Guardiola durante una de las campañas más exitosas de City —la que culminó con el triplete— y además dirigió el Elite Development Squad (Sub-23), conquistando la Premier League 2 con jugadores que hoy son figuras o proyecciones claras, como Cole Palmer y Liam Delap.
También tuvo un paso por Leicester City, donde logró el ascenso directo a la Premier League en su única temporada antes de que el club entrara en una caída desde su salida.
Curiosamente, el único equipo inglés que no ha insistido tanto en la estabilidad que aportó Maresca es precisamente City, aunque ahora todo puede cambiar si Guardiola decide poner fin a su ciclo.
El reto para City: evitar repetir errores y elegir el reemplazo adecuado
Si Guardiola abandona su cargo al final de esta temporada, City se enfrentará a una tarea todavía más compleja que la que vivió Liverpool cuando Jürgen Klopp dejó Anfield en 2024. El club buscará evitar el tipo de equivocaciones que, en el pasado reciente, costaron caro a Manchester United tras el retiro de Sir Alex Ferguson, el único técnico con más títulos de Premier League que el propio Guardiola.
Precisamente por eso, el movimiento de Maresca adquiere lógica: es un entrenador que compartió espacio con Guardiola en el mejor momento del equipo, que busca que su plantel juegue de manera similar y que ya demostró capacidad para triunfar en proyectos propios.
¿Qué viene para Maresca y Guardiola?
Por ahora, Guardiola no ha hecho una comunicación oficial sobre su futuro, considerando que todavía le queda un año de contrato. Pero el hecho de que Maresca se haya reunido con directivos de City en dos ocasiones, sumado a que no se lanzó a tomar otro trabajo tras Chelsea, intensifica la sensación de que el rol en el Etihad es una posibilidad real.
Mientras tanto, Maresca parece disfrutar el momento antes de volver a la exigencia máxima del banquillo en la Premier League. Si City termina apostando por su perfil, el italiano tendrá la oportunidad de dar el salto más importante desde su etapa de formación en el entorno de Guardiola: justo cuando el club más poderoso de Inglaterra podría estar a punto de cambiar de era.
