Liverpool afronta un escenario delicado de cara al próximo verano: la salida de Mohamed Salah, que ya confirmó que dejará el club al término de la temporada. El delantero, de 33 años, había firmado el año pasado una extensión contractual que lo vinculaba hasta 2027, pero aun así envió un mensaje de despedida cargado de emoción para la afición, dejando claro que el ciclo llega a su fin. Con Salah fuera del mapa, el gran reto para el cuerpo técnico es encontrar un recambio capaz de mantener el nivel goleador y la influencia ofensiva que ha sostenido al equipo durante años.
El perfil que busca Liverpool: goles desde fuera y creación
En ese contexto, el exfutbolista Chris Waddle planteó una idea que encaja con lo que Liverpool necesita: Jarrod Bowen como el jugador más cercano en estilo a Salah. Waddle destacó que Bowen, pieza clave en West Ham desde que llegó en 2020, tiene una capacidad especial para marcar desde posiciones abiertas —es decir, actuando como extremo o atacante por banda— y, al mismo tiempo, generar ocasiones para sus compañeros.
La lectura táctica es clara: Salah no solo anotaba, también desatascaba defensas con movimientos específicos, velocidad de ejecución y una lectura constante del área. Sustituir esa combinación obliga a buscar un jugador que aporte goles y que además eleve el rendimiento del juego ofensivo colectivo.
¿Por qué Bowen se parece a Salah?
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Puede convertir desde zonas exteriores, aprovechando espacios y llegadas al área.
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También participa en la construcción del ataque, ofreciendo pases y asistencias para que el equipo encuentre remate.
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Su rol en West Ham lo ha consolidado como un atacante influyente en la fase final del juego.
Waddle fue directo al señalar el parecido: “no hay muchos que jueguen de esa manera”, y colocó a Bowen como el más próximo que ha visto a un futbolista como Salah, aunque con una salvedad importante: la edad. Bowen, con el paso de los años, ya no es un proyecto a largo plazo en términos estrictos, pero podría ser una opción para “un par de temporadas” si West Ham descendiera y se abriera la puerta a una negociación más realista.
Anthony Gordon como alternativa: banda izquierda y libertad para atacar
Además de Bowen, Waddle mencionó a Anthony Gordon como otro posible nombre sobre la mesa. El extremo del Newcastle United, aunque suele desempeñarse en la banda izquierda, ha mostrado flexibilidad para moverse hacia zonas más centrales cuando el partido lo exige. Ese detalle no es menor: muchos equipos, en especial en ataque, buscan jugadores que puedan variar su ubicación para confundir marcas y generar ventajas.
¿Encajaría Gordon en el papel de Salah?
Waddle explicó que Gordon “juega por la izquierda” y que, en principio, preferiría mantenerse en un rol también izquierdo, o incluso acercarse a posiciones de “nueve” cuando el equipo lo necesita. En ese sentido, su adaptación a un rol exactamente como el de Salah no sería imposible, pero sí dependería de su estilo y de cómo Liverpool quiera explotarlo.
El exfutbolista puso el foco en una característica que, según su visión, sería difícil de renunciar: Gordon disfruta corriendo hacia el espacio en el costado izquierdo cuando hay amplitud. De hecho, Waddle consideró que su amenaza por esa zona obliga a los rivales a modificar sistemas o cambiar jugadores para frenarlo. Y por eso, se pregunta, “¿por qué desaprovechar” esa fortaleza.
La dificultad real: no basta con “otro goleador”
Aunque se hayan propuesto nombres concretos, Waddle admitió que el problema de fondo es mucho más complejo. El salto de un futbolista del calibre de Salah no se resuelve únicamente con buscar un atacante con números altos: se trata de encontrar a alguien que pueda replicar el impacto específico que el egipcio ha tenido en Liverpool.
En su valoración, el punto diferencial es la combinación de goles y contribución a la ofensiva: hay jugadores que crean más oportunidades o que, con el balón, pueden destacar en aspectos puntuales, pero no abundan quienes sean capaces de hacer exactamente lo que Salah ha hecho durante su etapa en Anfield.
De este modo, Liverpool se enfrenta a una tarea que va más allá del fichaje: requiere planificación, elección de un perfil que encaje con la idea de juego y paciencia para consolidar una nueva amenaza ofensiva. Con Salah confirmado como baja al final de la temporada, el mercado y las decisiones de planificación se vuelven determinantes para que el equipo no pierda identidad ni eficacia en el área.
