Con menos de tres meses para el arranque del Mundial de 2026, el torneo que por primera vez contará con 48 selecciones ya empieza a mostrar una brecha económica importante: no todas las federaciones recibirán el dinero de premios de FIFA en igualdad de condiciones, debido a cómo se gravará la recaudación en Estados Unidos. El choque inaugural está programado para el 11 de junio, cuando México reciba a Sudáfrica en el Estadio Azteca de Ciudad de México, pero el debate por los impuestos acompaña a la preparación del certamen.
Un Mundial de 48 equipos, pero con premios no equitativos
FIFA, con Gianni Infantino al frente, aprobó una distribución de premios que supera los 620 millones de euros en total para las 48 selecciones participantes. Sin embargo, la ausencia de un acuerdo integral que garantice exenciones fiscales amplias para todos los países hace que el reparto final no sea “parejo” en la práctica.
El problema surge porque algunas federaciones sí lograron pactos bilaterales con Washington y otras no. En los casos sin ese blindaje, el dinero de premios puede quedar sujeto a impuestos en Estados Unidos y, además, volver a tributar en el país de origen, generando una situación de doble imposición.
Cuánto paga FIFA: la escala de premios por posiciones
La tabla de premios para los equipos participantes contempla montos que varían según el desempeño deportivo:
- Campeón: 50 millones de dólares (42,6 millones de euros)
- Subcampeón: 33 millones de dólares (28,1 millones de euros)
- Tercer lugar: 29 millones de dólares (24,7 millones de euros)
- Cuarto lugar: 27 millones de dólares (23 millones de euros)
- 5.º a 8.º: 19 millones de dólares (16,2 millones de euros)
- 9.º a 16.º: 15 millones de dólares (12,8 millones de euros)
- 17.º a 32.º: 11 millones de dólares (9,4 millones de euros)
- 33.º a 48.º: 9 millones de dólares (7,7 millones de euros)
18 selecciones podrían cobrar el premio completo
La exención fiscal para premios y estructura relacionada con FIFA ya existe desde el Mundial de 1994, pero no se aplica por igual a todos los participantes. Con acuerdos bilaterales con Estados Unidos, solo 18 de las 48 naciones recibirían el premio sin deducciones fiscales.
En el grupo que se beneficiaría de ese esquema aparecen principalmente equipos europeos como Inglaterra y Francia, además de las tres selecciones de las sedes: Estados Unidos, Canadá y México. Fuera de Europa también estarían Australia, Egipto, Marruecos y Sudáfrica.
“Velocidades” económicas: unos pagan menos y otros asumen más carga
El Mundial de 2026 se encamina, por tanto, hacia un escenario en el que conviven dos realidades financieras. Por un lado, federaciones que no tributarían en Estados Unidos y cobrarían el premio con menos recortes. Por otro, el resto de equipos que enfrentarían gravámenes y, en algunos casos, una segunda carga fiscal en su país, reduciendo el monto final que llega a sus arcas.
Este contexto afecta especialmente a federaciones que no tienen acuerdos fiscales con Estados Unidos, porque parte del premio podría terminar yendo a las arcas del país anfitrión.
Los jugadores, una capa extra de complejidad
El matiz más relevante para el deporte es que la exención fiscal que podría aplicarse a federaciones y entrenadores no se extiende a los futbolistas. Bajo el marco legal estadounidense, los jugadores son tratados de manera similar a los artistas o figuras del entretenimiento: deben pagar impuestos en el momento en que realizan actividades en territorio de Estados Unidos.
Esto abre la puerta a que estrellas de selecciones con alto perfil internacional afronten doble tributación por los premios obtenidos durante el torneo, salvo que exista una compensación interna.
Un ejemplo señalado es el de Kylian Mbappé y la selección francesa: su premio podría verse gravado tanto en Estados Unidos como en Francia, a menos que la Federación Francesa de Fútbol cubra la diferencia para evitar el impacto en el ingreso neto del jugador.
Equipos sin acuerdo: de Brasil y Argentina a selecciones debutantes
La situación golpea con fuerza a federaciones tradicionales que no tienen acuerdos fiscales con Estados Unidos. Ese es el caso de potencias sudamericanas como Brasil y Argentina, donde una porción del premio podría ser absorbida por impuestos en el país anfitrión.
También se vería afectado el escenario de selecciones más pequeñas que llegan por primera vez al torneo. Entre ellas aparecen Curaçao y Cabo Verde, participantes en el Mundial por primera vez, que deberán afrontar esa carga tributaria en Estados Unidos.
Qué pudo evitarse: la exención “general” que no llegó
El problema habría podido reducirse si la administración de Estados Unidos hubiera otorgado una exención fiscal amplia a todas las selecciones participantes. En su lugar, solo algunos países como Canadá y México cuentan con medidas para los equipos que juegan en su territorio local.
Con la decisión que no se tomó, el Mundial de 2026 —que se proyecta como el más grande y rentable de la historia— nace también con una desigualdad económica: unos equipos podrían cobrar el premio prácticamente completo, mientras que otros verían deducciones relevantes por impuestos en Estados Unidos.
En la previa del 11 de junio, mientras las selecciones ultiman su preparación, la gran pregunta deja de ser solo táctica o futbolística: también se trata de quién conservará realmente el dinero que FIFA reparte por objetivos deportivos, y quién tendrá que negociar el impacto de la carga fiscal para que el premio no se convierta en una victoria “a medias” en lo financiero.
