Mohamed Salah, máximo referente ofensivo de Liverpool, atraviesa un momento inusual y cargado de debate tras una racha de actuaciones que no se parecen a las que acostumbró al equipo durante años. La conversación en torno a su continuidad como titular se encendió después de señales claras de falta de efectividad: en lo que va de la temporada, el egipcio acumula 10 goles en 35 partidos en todas las competiciones. La situación tomó un giro todavía más fuerte cuando Arne Slot decidió dejarlo en el banco para el partido de ida de los cuartos de final de Champions League ante PSG, duelo que Liverpool perdió 2-0.
Slot lo dejó fuera: una decisión con consecuencias deportivas
El técnico tomó una determinación que, por el peso del jugador dentro del vestuario, no deja indiferente a nadie. Salah, leyenda del club y figura determinante en el esquema, pasó a un segundo plano en la eliminatoria europea justo después de que su productividad bajara de forma llamativa. El mensaje es claro: en el fútbol de alto nivel, incluso los intocables pueden quedar fuera si el rendimiento no acompaña.
En ese contexto, Sam Allardyce consideró que la prioridad debe ser el resultado por encima de la reputación del futbolista. Para el exentrenador, Slot no solo debe gestionar el plantel, sino también asumir la presión propia del cargo, especialmente cuando la exigencia es máxima.
Allardyce: “No es fácil dejarlo, pero si no contribuye, hay que tomar decisiones”
Allardyce defendió la valentía del entrenador y explicó el razonamiento detrás de la decisión. En su análisis, remarcó que para un técnico es “más difícil” apartar a Salah cuando ya se sabe que saldrá este verano, aunque el enfoque debe estar en lo que el equipo necesita en el momento.
Además, puso el foco en detalles que van más allá del número de goles: la confianza y la lectura del partido. Según su lectura, Salah se muestra sorprendido por oportunidades falladas, una sensación que se refleja en su expresión cuando no convierte.
El exmanager también citó un episodio reciente que alimenta la preocupación: el fallo en un remate contra Manchester City la semana pasada. Argumentó que en la mayoría de ocasiones Salah habría marcado ese tipo de jugadas, pero que el instante de duda le permitió al defensor llegar a tiempo y bloquear el disparo. A esa acción se sumó un penalti fallado en el segundo tiempo, un golpe psicológico que, en su opinión, puede afectar de manera directa la confianza del delantero.
Allardyce fue contundente con la idea: cuando el margen se reduce y los errores se acumulan, el problema deja de ser solo técnico y empieza a tocar lo mental. “Ese penalti fue como un pase de vuelta al portero”, resumió, para describir el impacto de un remate que no terminó siendo realmente una oportunidad de gol.
¿Bajada puntual o tendencia? El temor en Liverpool es que sea más que un tropiezo
La principal inquietud para Liverpool es que este bajón no parezca un episodio aislado. Allardyce observó que han disminuido las señales más características del atacante: esa capacidad de recortar hacia adentro y buscar la esquina superior. Es una jugada que, en temporadas anteriores, generaba goles con frecuencia y que ahora aparece con mucha menos regularidad.
El especialista señaló que en esta campaña ha visto esa maniobra “solo una o dos veces”, mientras que antes era común verla repetirse con intensidad goleadora, llegando a 10 ocasiones por año en un patrón mucho más estable.
El próximo reto: PSG con la vuelta en Anfield y el duelo inmediato ante Fulham
La derrota 2-0 contra PSG en la ida deja a Liverpool obligado a reaccionar en la vuelta. El partido de segunda manga en Anfield la próxima semana será clave para sostener la eliminatoria, porque el margen para equivocarse es mínimo.
Antes de pensar en Europa, Slot deberá alinear al equipo para la Premier League, donde Liverpool visitará su siguiente compromiso ante Fulham. En la tabla, el conjunto marcha quinto, con seis puntos de desventaja respecto al cuarto puesto de Manchester United. Es decir: la presión es doble, por el frente doméstico y por el europeo.
Mientras tanto, Salah llega a esta etapa con un objetivo claro: volver al once inicial y marcar diferencias en ambos compromisos. Para Liverpool, su presencia no solo es importante por el talento, sino por lo que representa en el imaginario colectivo del club: la capacidad de romper partidos cuando el equipo más lo necesita. Ahora, el desafío es recuperar el nivel que lo hizo dominante, justo cuando la temporada entra en su tramo decisivo.
