Alex Kroes, director técnico que dejó el Ajax, repasó en una entrevista su vínculo con Francesco Farioli y explicó por qué el entrenador italiano terminó separándose del club tras una temporada exitosa. Kroes aseguró que la relación personal se mantuvo “muy buena”, pero admitió que el contexto deportivo y organizativo en Ámsterdam complicó la continuidad del proyecto.
Una relación “muy buena” pese a la salida de Farioli
Tras dejar su cargo en el Ajax, Kroes valoró el rendimiento de Farioli y dejó claro que su paso por el club fue, en términos futbolísticos, altamente positivo. “La temporada de Farioli ahora se considera fantástica”, señaló, recalcando que no existe ninguna animadversión: “Lo digo sin negatividad hacia Francesco. Aún tengo con él una relación excelente”.
Además, explicó que se comunicó con el técnico recientemente: “Hablé con él con bastante detalle este mismo fin de semana y pronto voy rumbo a Porto”. Farioli trabaja en FC Porto desde la temporada pasada y, según Kroes, marcha encaminado a pelear por el título de liga en Portugal.
Rechazo a las críticas: no hubo ruptura por “culpa” de Kroes
Kroes también respondió a interpretaciones que circularon en torno a la salida del italiano. En su opinión, se instaló la idea de que Farioli y él habrían chocado internamente o que la decisión respondía a su responsabilidad.
“No hay absolutamente ningún problema ahí”, subrayó. Y fue más contundente al referirse a esos señalamientos: “Es irritante que algunas personas sugirieran que él y yo estábamos enfrentados o que era culpa mía que ya no esté en el Ajax. ¡Pero no es el caso!”.
El ex responsable técnico argumentó, además, que en Países Bajos se trata con frecuencia con injusticia a los entrenadores extranjeros. “A lo largo de la temporada hubo muchas críticas a su estilo de juego”, señaló, y añadió que esas críticas venían de dentro y de fuera del club.
“No fue inmune”: el entorno pesó en el análisis de Kroes
Kroes reconoció que, aunque no era su intención, su percepción sobre cómo se gestionaría el entorno resultó equivocada. “Noté que tampoco era inmune a esas críticas. Fue un supuesto erróneo de mi parte”, dijo.
Y explicó el razonamiento: “Pensé: un cuerpo técnico extranjero no alcanza a entender del todo lo que ocurre alrededor. Pero en la práctica, el nivel de presión y la atención sobre su manera de dirigir terminaron afectando”.
La decisión de Farioli: el reto de repetir el éxito
Para Kroes, la separación no se produjo porque Farioli no estuviera a gusto en el Ajax. De hecho, insistió en que el italiano estaba contento, pero la realidad del club obligaba a mirar el futuro con cautela. En particular, Kroes apuntó a la situación financiera: temía que, si el Ajax debía sostener el rendimiento, Farioli tendría que hacer un “truco” similar al del mago Houdini para volver a repetir el impacto de su primera temporada.
En ese sentido, el director técnico explicó que Farioli le expresó su preocupación por la ventana de salida. “Él me dijo: ‘Me temo que tendrás que dejarme ir en octubre u noviembre’”, recordó Kroes. “Pude exprimir al máximo el plantel este año, pero mis jugadores clave podrían irse. Piensa en Brian Brobbey y Kenneth Taylor”.
Según Kroes, para el entrenador italiano era un cálculo simple: “Pensó: esto no va a funcionar para mí. No podré repetir lo que logré esta temporada durante otro año”.
El factor organizativo: profesionalización y restricciones internas
Kroes profundizó en otro punto que, en su relato, ayudó a explicar el desenlace: la intención de Farioli de profesionalizar ciertos aspectos del trabajo diario. “La gente hace bromas sobre el cocinero, por ejemplo”, comentó, aludiendo a esa idea de que los cambios podrían implementarse con facilidad.
“La verdad es que Francesco pensó que sería algo relativamente sencillo”, señaló Kroes. Sin embargo, el director técnico detalló por qué no fue tan rápido en Holanda: el proceso para sustituir a una persona no era tan simple, en parte por la regulación local, y además el Ajax estaba inmerso en una ronda de recortes.
En ese periodo, “se despidió a cincuenta personas”. Para Kroes, en ese escenario, los planes de Farioli no avanzaban al ritmo que él necesitaba.
La urgencia que no encajaba con los plazos
Otro elemento clave fue el calendario contractual. Kroes explicó que, cuando se cubría una necesidad, el nuevo fichaje o incorporación debía respetar un periodo de preaviso. “Se nombró a alguien, pero aún tenía un aviso de dos meses”, detalló.
“Farioli quería saber: ‘¿No pueden empezar antes?’. Pero no era posible. Y lo difícil, para él, era que de alguna manera le resultaba inexplicable”, concluyó Kroes.
De Ajax a Porto: continuidad del proyecto de Farioli
Con Farioli ya instalado en FC Porto, Kroes dejó una lectura clara: la historia no terminó por falta de relación o por conflictos personales, sino por un conjunto de presiones deportivas y limitaciones internas que hicieron inviable repetir el mismo nivel de rendimiento con garantías.
Mientras tanto, el técnico italiano continúa su trabajo en Portugal, donde Kroes considera que está en camino de conquistar la liga, cerrando así el ciclo de Ajax con un balance futbolístico positivo y una despedida marcada por los condicionantes del contexto.
