La eliminación de Italia en una tanda de penaltis que volvió a dejarla fuera de un Mundial —y que condena al país a encadenar una tercera ausencia consecutiva— no solo dolió en lo deportivo. También abrió espacio a una polémica económica: circularon versiones sobre una supuesta petición de primas por parte del plantel antes del partido decisivo de repesca. Gigante bajo el arco, Gianluigi Donnarumma salió al paso con una desmentida contundente.
El rumor de la prima que estalló tras la repesca
En las horas posteriores a la derrota, se intensificaron los reclamos y el debate público. La versión más repetida señalaba que la selección italiana habría solicitado un bonus de 300.000 euros, equivalente a unos 10.000 euros por cada uno de los 28 jugadores, como condición previa para afrontar el cruce clave.
El contexto lo hacía todavía más sensible: el golpe emocional de los penaltis, con la sensación de oportunidad perdida, alimentó la reacción de la afición y llevó la conversación a terrenos que van más allá del césped.
Donnarumma negó “pedir dinero” y explicó el sentido del premio
El guardameta, que además ejerció como capitán, salió a aclarar la situación con firmeza. Donnarumma aseguró que nunca hubo solicitud alguna de dinero por parte de los futbolistas hacia la Federación.
“Me hirieron esas declaraciones, las palabras que se dijeron. Como capitán, nunca fui a pedir ni un euro a la selección. Lo que hace la selección es un regalo para los jugadores que se clasifican para un torneo, pero solo eso: nadie pidió nada a la Federación. Nuestro regalo iba a ser el Mundial, pero desafortunadamente no ocurrió. Nadie pidió primas; fue un premio que otorga la selección cuando te clasificas”, explicó el portero, de 27 años, negando de manera total lo publicado.
El golpe deportivo sigue “muy crudo”: días difíciles para la plantilla
Más allá de la polémica, Donnarumma reconoció que el dolor por la derrota sigue siendo difícil de procesar. El impacto emocional, según explicó, se refleja en los días posteriores, especialmente para quienes sueñan con volver a estar presentes en el Mundial.
“Estos días han sido difíciles y agotadores, como para todos los italianos que sentían mucho las ganas de volver al Mundial, como yo y todo el equipo”, señaló.
Las despedidas de Gattuso y Buffon, con lágrimas y emoción
La carga emocional se hizo evidente cuando Donnarumma habló conmovido sobre la salida del seleccionador Gennaro Gattuso y del jefe de la delegación Gianluigi Buffon. No fue un comentario protocolario: el portero se quebró en lágrimas al referirse a esos momentos, dejando claro que el final de ciclo también se vivió con intensidad dentro del grupo.
Responsabilidad, gratitud y el mensaje de “seguir adelante”
El arquero también compartió una reflexión más amplia sobre el momento que atraviesa el equipo. Consideró normal que exista una sensación de responsabilidad por lo ocurrido, pero insistió en la necesidad de levantar la mirada y rearmarse.
“Había una relación increíble, también con el presidente. Lamentablemente, también les toca sufrir por esto. Es normal que te sientas responsable de lo que está pasando ahora, y duele. Pero tenemos que seguir adelante. Agradezco a todos: nos dieron una mano importante. Tenemos que ir hacia adelante. De todos modos, además de las decepciones, hemos hecho cosas importantes: ganar la Eurocopa y el récord de victorias consecutivas. No todo se puede tirar a la basura. Hay que reaccionar: es duro, pero debemos seguir con fuerza”, añadió.
Rumbo al Mundial 2030: reconstrucción y foco en los torneos intermedios
Con el horizonte ya marcado hacia el Mundial de 2030, Italia tiene por delante un camino largo de recuperación. Donnarumma remarcó que la prioridad debe ser reconstruir desde la base y, sobre todo, recuperar la identidad futbolística del equipo.
El portero dejó una idea clara sobre el calendario: no se trata de mirar únicamente al gran objetivo, sino de usar las competiciones que vienen como plataforma para volver a competir con autoridad.
“Faltan cuatro años para otro Mundial y, entre medio, hay competiciones importantes. Antes de pensar en el Mundial otra vez, debemos enfocarnos en esos torneos para empezar a fuerte de inmediato”, concluyó.
Con la polémica desactivada por la voz del capitán y el peso del golpe deportivo todavía presente, el desafío de Italia ahora es doble: limpiar la mente y, al mismo tiempo, convertir la frustración en un plan. El Mundial 2030 no perdona los procesos mal gestionados, y esta selección tendrá que demostrar que aprendió —en lo emocional y en lo futbolístico— lo que le costó una tanda de penaltis.
