Großkreutz: el fichaje con el Galatasaray se complicó por problemas de papeles

Kevin Großkreutz vivió una de esas historias que combinan fútbol, imprudencia y consecuencias médicas. Años después de aquella anécdota en Brasil, el mediocampista volvió a aparecer en los titulares por un motivo distinto: problemas de documentación tras su fichaje por el Galatasaray en 2015, que le impidieron jugar durante varios meses. Pero antes de eso, su paso por el Borussia Dortmund ya incluía una escena inolvidable en el verano de 2010, cuando un descuido bajo el sol casi le cuesta el hombro y, de manera indirecta, terminó conectándose con el tramo final de una campaña histórica para el club.

De Dortmund a Estambul… pero sin minutos

En el verano de 2015, Großkreutz dejó Borussia Dortmund y aterrizó en Estambul con la intención de sumarse al Galatasaray. Sin embargo, FIFA no le habilitó de inmediato para competir: la documentación incompleta presentada por el club fue la razón por la que estuvo varios meses sin poder jugar. Cuando finalmente recibió el visto bueno, el panorama ya había cambiado y el futbolista terminó fichando por el VfB Stuttgart, sin haber disputado un solo minuto oficial con el histórico conjunto turco.

El gol en Brasil: una marca personal que venía de antes

El vínculo de Großkreutz con Brasil no se limitó a aquella situación dramática. El jugador también había conseguido marcar allí años atrás: anotó desde el punto penal en un partido no oficial que se organizaba de forma anual entre dos favelas de Belo Horizonte. Era una faceta menos conocida, pero que mostraba su familiaridad con el país incluso fuera del contexto profesional.

2010: la advertencia de Dede y el “casi desastre” bajo el sol

La historia más recordada por Großkreutz se remonta al final de 2010. En ese momento, el futbolista compartía buena relación con compañeros extranjeros, pese a las barreras del idioma, y aprovechó el tiempo de descanso para visitar en Brasil a Dede, leyenda del Borussia Dortmund.

Dede estaba en el país durante una especie de vacaciones programadas cada seis meses. Pero el propio Dortmund ya había marcado una señal de alerta. Antes del viaje, Michael Zorc—director deportivo y responsable de aquel fichaje que había sido el primero de Dede—le advirtió que con Kevin había que tener cuidado. Dede contó después que Zorc lo dijo de forma muy seria, y que la preocupación tenía sentido: nadie en el entorno de Dede asumió que el destino podía ser tan cruel con el jugador.

Navidad, fiesta y poca cautela

Antes de partir, el Dortmund vivía una temporada que lo tenía encarrilado: bajo Jürgen Klopp, ya sacaba diez puntos de ventaja en la clasificación tras el primer tramo del campeonato. En ese contexto, el club celebró su fiesta de Navidad y, aun así, el aviso de Zorc quedó en el aire.

Dede recordó que, en los primeros días, el plan fue celebrar en su ciudad: “tumbadas” de cerveza durante varios días seguidos, con alrededor de 150 personas en casa. Großkreutz viajó con un amigo y, según su propio relato, se bebió sin freno durante cuatro días.

El día que el sol se “comió” el hombro

La advertencia de Dede era clara: usar protector solar sin importar el clima. Pero durante el viaje, algo no cuadró. Grosskreutz explicó que, al llegar a la playa, había nubosidad y se preguntó por qué Dede insistía en la crema, teniendo en cuenta que él era brasileño. Con otra cerveza encima, se durmió sobre su toalla.

Lo que debía ser una siesta breve terminó convirtiéndose en dos horas. Al despertarse, el daño estaba hecho: su hombro quedó “arruinado” y la zona comenzó a supurar. Großkreutz lo describió con una imagen extrema, como si le hubieran vertido agua hirviendo encima. No era solo quemadura: era algo mucho más grave.

El error: creer que con alcohol bastaba

Por cómo se encontraba—y por la influencia del alcohol—al principio subestimó la situación. Pensó que estaría bien y volvió a beber. Aun así, el dolor y la evolución de la piel acabaron por despertarle. Dede, mientras tanto, tuvo que recibir una llamada de los amigos cuando ya era evidente el alcance del problema: “Kevin estaba completamente rojo”.

Dede relató que, al escuchar a Großkreutz, sintió de inmediato alarma: ya no era una anécdota de playa, sino un cuadro serio que le devolvió la voz de Zorc a la cabeza.

Tratamientos improvisados, visita médica y regreso con el hombro marcado

Cuando Dede llegó en coche, se encontró con el futbolista en un estado impactante. Uno de sus amigos intentó un “recetario” improvisado: vinagre para calmar la zona quemada. El resultado fue peor de lo esperado. Großkreutz aseguró que hasta una hora después seguía doliendo con intensidad y que el tratamiento era tan desagradable que, si fuera un compañero, habría reaccionado con violencia.

Al día siguiente, el jugador probó ibuprofeno y contactó con el doctor del plantel del Borussia Dortmund, el Dr. Markus Braun, quien le advirtió que el caso era “complicado”. Großkreutz explicó que no quería pasar por un médico en Brasil y que decidió regresar a casa.

El regreso fue con el hombro en el peor momento posible: voló desde Brasil hacia Frankfurt sin camiseta, ya que el dolor le impedía moverse con normalidad. Llegó cerca de las 17:00 del 31 de diciembre y fue directo al Dr. Braun. El tratamiento incluyó inyecciones para el dolor y crema para la quemadura.

Aun así, el futbolista contó que salió a celebrar la Nochevieja. Y el dato más revelador llegó días después: cinco jornadas más tarde, con 22 años, ya estaba en el campo para la primera sesión de entrenamiento de la temporada.

Klopp, el entrenamiento y las “capas” de piel

Klopp, según se ha contado, le habría preguntado qué estaba haciendo. Großkreutz respondió que entrenó, pero que seguía con la piel “pelándose” por todo el cuerpo durante la pretemporada. Incluso Dede explicó que al principio no le permitían ducharse en el vestuario para que nadie lo viera: Großkreutz se duchaba en su casa.

La recuperación y el impulso goleador que Dortmund necesitaba

La quemadura en el hombro tardó en curar. El propio Großkreutz admitió que fue un proceso largo—“locura”, en sus palabras—y que aún hoy conserva marcas pequeñas.

Pero su regreso no fue un paréntesis: apenas nueve días después de reintegrarse al entrenamiento, anotó lo que, con matices, podrían considerarse sus dos goles más importantes dentro de su etapa de seis años en el Borussia Dortmund.

Fue en un partido a domicilio contra Bayer Leverkusen—que además sería el próximo rival de los de Westfalia. Tras el descanso, Großkreutz rompió el guion: marcó dos tantos y sumó una asistencia entre el minuto 49 y el 55. Dortmund ganó 3-1 y esa victoria fue clave para asegurar el primer título de liga del ciclo de Klopp frente a su rival más cercano.

El título que llegó con margen

Los “jóvenes” del Dortmund mantuvieron el control del liderato. Finalmente, el equipo terminó con siete puntos de ventaja sobre Leverkusen y conquistó un campeonato que no lograba desde hacía nueve años.

“El sol nos dio el campeonato”: una frase que resume todo

Lo que comenzó como una siesta mal gestionada bajo el sol terminó, de alguna manera, en el relato de una campaña de éxito. Großkreutz—hoy con 37 años—lo dijo sin rodeos: “la quemadura del sol nos dio el campeonato”.

Entre un fichaje frustrado por problemas de documentación y una etapa brillante con el Borussia Dortmund, su historia queda como un recordatorio de que el fútbol no solo se juega en el césped: también se decide, a veces, en decisiones impulsivas que luego se transforman en resistencia, adaptación y, finalmente, resultados.

Tomás Aguirre

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