Oscar Gloukh llegó a Ámsterdam como una de esas apuestas que se anuncian con grandes expectativas: casi 15 millones de euros y la promesa de que sería una figura llamada a marcar el futuro del Ajax. Sin embargo, a ocho meses de su desembarco, el mediocampista israelí apenas tiene minutos y su rol dentro del equipo dista mucho de lo que se esperaba de él. Su caso se ha convertido en un síntoma más de los problemas de planificación que atraviesa la directiva del club en el mercado de fichajes.
Gloukh, el fichaje estrella que no termina de encajar
En el Johan Cruijff Arena, el número 10 no está encontrando el espacio que normalmente se le exige a un jugador comprado como “sensación” del Eredivisie. Tras su llegada en verano, con la etiqueta de talento con proyección, la realidad es que Gloukh ha pasado más tiempo en el banquillo que dentro del once inicial.
La distancia entre la expectativa y el rendimiento actual es el punto que más resalta en este escenario: el mediocampista no solo no se ha consolidado como titular, sino que todavía no logra generar la sensación de impacto inmediato que justificara su precio.
Raúl Moro también se marchó sin dejar huella
La historia no se queda solo en Gloukh. Raúl Moro, otro de los fichajes de verano que se movió con una inversión relevante, también terminó saliendo del Ajax. En enero optó por continuar su carrera en Osasuna, pero su paso por Ámsterdam no alcanzó el nivel necesario para convencer y terminar de consolidarse.
Juntos, ambos nombres reflejan un patrón: inversiones que no logran traducirse en rendimiento sostenido ni en una mejora clara del equipo.
Más de 40 fichajes desde la salida de Overmars… y pocos aciertos
Desde el adiós de Marc Overmars en 2022, el Ajax no ha escatimado en movimientos. En este periodo, el club ha sumado no menos de cuarenta incorporaciones, buscando reconstruir su identidad y recuperar competitividad. El problema es que, pese a esa cantidad de llegadas, el resultado global no ha sido el esperado.
De todo ese volumen de altas, hay un fichaje que se considera verdaderamente exitoso: Jordan Henderson. Lo llamativo es que Henderson no fue incorporado por el cuerpo técnico definitivo, sino por Kelvin de Lang, que en ese momento actuaba como director interino.
La raíz del problema: cambios constantes y falta de plan técnico
El diagnóstico apunta a un desgaste institucional. Tras la salida de figuras clave, el club ha vivido una rotación frecuente en la toma de decisiones. Esa inestabilidad directiva suele tener un efecto directo en el fútbol: si no hay una línea clara, es más difícil que el mercado responda con coherencia.
Según el análisis que se desprende de la situación interna, durante mucho tiempo pareció faltar una hoja de ruta técnica sólida: un estilo de juego definido y perfiles de jugadores que encajaran con ese modelo. Cuando la estrategia no se mantiene y se reconfigura con frecuencia, los fichajes llegan con intenciones diferentes y terminan sin una integración futbolística estable.
Entrenadores que cambian el enfoque y perfiles que se mueven
Más allá del mercado, también influyó el factor entrenador. Los cambios de enfoque en la planificación táctica provocaron que lo que se buscaba en determinados futbolistas variara con el tiempo. En ese contexto, no solo se vuelve más difícil que un jugador se adapte rápido, sino que además la inversión pierde continuidad.
El resultado suele ser el mismo: nuevas incorporaciones que no encuentran el rol ideal, y una falta de consistencia en la forma de integrarlas al proyecto.
El contexto de cada entrenador también marca diferencias
Incluso cuando el fichaje llega con expectativas altas, su rendimiento puede depender del entorno. En el Ajax, bajo Francesco Farioli, algunos refuerzos han mostrado mejoría, mientras que con entrenadores anteriores habían decepcionado. Esto refuerza una idea clave: el éxito no depende solo de la calidad del jugador, sino de la compatibilidad con el sistema, la confianza y el rol asignado.
El Ajax busca volver a tener estabilidad
La conclusión que se instala en el debate es exigente: el Ajax ya no cuenta con la base estable que tuvo hace pocos años con Van der Sar, Overmars y Ten Hag. Cuando esa claridad y cohesión desaparecen, el club paga las consecuencias tanto en el rendimiento deportivo como en la manera de construir la plantilla.
La situación de Oscar Gloukh, por ahora, es el ejemplo más visible de ese desajuste. Mientras el Ajax intenta redefinir su rumbo, el reto inmediato es transformar la inversión en impacto real: que los fichajes no solo lleguen con promesas, sino que encuentren el lugar adecuado para crecer y rendir dentro de un proyecto consistente.
