Raymond Domenech, exseleccionador de Francia, volvió a encender el debate de cara al Mundial de 2026 con una lectura poco amable del panorama futbolístico. A sus 74 años, el técnico, conocido por no guardarse sus opiniones, aseguró que existe un grupo de selecciones con opciones reales de pelear por el título… y dejó fuera a Inglaterra en un juicio particularmente duro sobre su presente.
Domenech marca el “top” de candidatos y descarta a Inglaterra
En una conversación, Domenech sostuvo que “hay unas 10 selecciones” capaces de competir por el campeonato mundial. Sin embargo, cuando le pidieron que precisara quiénes entrarían en esa lista, su respuesta se volvió contundente: Inglaterra no merece, en su opinión, ese lugar en la conversación por el título.
El exentrenador criticó el momento y, sobre todo, la percepción pública que rodea a la selección inglesa. Para Domenech, el problema no es solo el rendimiento puntual, sino una especie de etiqueta histórica que pesa sobre el equipo:
“No es Inglaterra, ¿estamos de acuerdo? Tienen una imagen de ‘perdedores’, ya no se les toma en serio. Es terrible”.
Con ese argumento, Domenech instaló la idea de que el fútbol inglés no solo debe demostrar capacidad en el campo, sino también romper con la narrativa de fracasos que, según él, ha terminado acumulándose durante años.
El peso de la “historia” y el juicio sobre el presente
Domenech fue más allá de lo futbolístico y planteó que el talento disponible no alcanza si la selección no logra revertir su historial. Su postura sugiere que, aunque haya jugadores de nivel y recursos para competir al máximo, el “lastre” mental y mediático termina afectando las expectativas.
En ese sentido, su crítica se parece a una tesis recurrente en el deporte de alta exigencia: cuando un equipo arrastra frustraciones en torneos grandes, la presión por “no repetir” puede terminar pesando incluso antes de que empiece la competición decisiva.
Advertencia sobre Francia: triunfos amistosos no alcanzan
La polémica no se quedó en Inglaterra. Domenech también dirigió cuestionamientos a la Francia actual, dirigida por Didier Deschamps. A pesar de que el equipo ha conseguido victorias recientes en amistosos ante Brasil y Colombia, el exseleccionador pidió prudencia.
Su mensaje fue claro: no basta con ganar partidos de preparación si el nivel del rival no permite evaluar realmente la competitividad del equipo. Domenech consideró que la exigencia del último parón internacional fue inferior a lo que debería medir a una selección aspirante al título.
“¿Cómo hemos impresionado al mundo? ¿Con amistosos contra Brasil, que tiene un equipo flojo? Hay que poner las cosas en perspectiva. No hemos vencido a selecciones sólidas. Colombia no ofreció nada. Rara vez he visto un equipo tan pobre de Colombia”.
Contexto: por qué Domenech pide “poner en perspectiva”
En el calendario internacional, los amistosos suelen servir para probar sistemas, rotar jugadores y ajustar automatismos. Sin embargo, para equipos con ambición mundialista, el debate siempre gira en torno a un punto: ¿la victoria llega ante rivales fuertes o se trata de una señal limitada por el nivel del oponente?
Domenech, con su estilo directo, dejó claro que no considera válidos esos triunfos como termómetro definitivo para medir el verdadero techo de Francia de cara al Mundial de 2026.
Un historial de polémicas: el recuerdo de su etapa con Francia
La manera de hablar de Domenech no es nueva. Su figura se volvió especialmente conocida por sus declaraciones durante una etapa marcada por la tensión en el banquillo francés. Entre 2004 y 2010, su gestión tuvo luces y sombras.
Logró el gran objetivo deportivo que culminó en la final del Mundial de 2006, un hito importante para el fútbol francés. Pero su legado también está marcado por un derrumbe en el Mundial de 2010 en Sudáfrica, donde Francia quedó eliminada en fase de grupos. Ese episodio, además, estuvo rodeado de un episodio muy recordado: una rebelión interna protagonizada por jugadores en Knysna, que se convirtió en una de las páginas más oscuras de la historia reciente de la selección.
Con ese antecedente, sus críticas actuales sobre Inglaterra y su advertencia sobre Francia adquieren un matiz adicional: Domenech no solo opina del presente, también lo compara con lecciones que, según su propia experiencia, cuestan caro cuando se repiten en torneos grandes.
