Del Piero respalda a Conte pese al fracaso: Italia ya piensa en el relevo

La salida de Italia del Mundial por tercera vez consecutiva ha desatado una crisis que ya se percibe más allá del césped. Tras el golpe emocional de la tanda de penales ante Bosnia y Herzegovina, que dejó al combinado azzurro fuera de la cita mundialista, se encadenaron dimisiones en el entorno de la FIGC (federación italiana) y la presión se volcó de inmediato sobre el proyecto deportivo. En este escenario, el foco del debate nacional se desplazó desde lo futbolístico puntual hacia una revisión profunda del sistema que sostiene al fútbol de selecciones en el país.

El clamor por cambios se instala en el vestuario y en la opinión pública

El descalabro ante Bosnia y Herzegovina, definido desde los once metros, terminó de alimentar la sensación de agotamiento. El sufrimiento de la tanda se convirtió en un argumento para quienes piden una sacudida al mando técnico y también a la estructura de decisiones dentro del fútbol italiano. En ese contexto, muchos señalan al entrenador Gennaro Gattuso como figura que debería dar un paso al costado, mientras la federación intenta recuperar credibilidad y estabilidad.

En un análisis público, Alessandro Del Piero criticó con dureza el momento que atraviesa el equipo y describió la atmósfera del entorno como una mezcla peligrosa de bronca y desconcierto. El campeón del mundo en 2006 reconoció que la frustración se siente de manera generalizada entre quienes han seguido el camino de la selección, y subrayó que el problema no puede reducirse a una sola persona dentro de la federación.

Del Piero sostuvo que la eliminación mundialista es “vergonzosa” y que, para entenderla, hay que mirar todo lo que existe detrás del resultado. Además, remarcó que Italia está lejos de sus estándares y que hay aspectos que deben corregirse, no únicamente relacionados con el presidente de la FIGC, sino con la ausencia de soluciones claras en el corto plazo.

Del Piero: “No basta con señalar a una persona; falta un plan real”

Más allá del dolor por el tercer Mundial consecutivo perdido, el exdelantero volvió a insistir en la necesidad de una respuesta estructural. Según su planteamiento, la selección no solo cayó por un episodio puntual, sino por un conjunto de fallas acumuladas que se reflejan en el rendimiento. En esa lectura, la crisis es sistémica: afecta la planificación, la continuidad del proyecto y la manera en que se construye el ciclo competitivo.

Del Piero también dejó claro que, aunque existan nombres propios en la conversación, el desafío es más amplio. Por eso, advirtió que hoy el país se encuentra “muy lejos de soluciones”, lo que convierte la próxima fase en una prueba decisiva para evitar que la tendencia se agrave.

Conte aparece como la opción para recomponer el rumbo

Con la expectativa de que Gattuso abandone su cargo tras la debacle del playoff, el nombre que empezó a tomar fuerza es el de Antonio Conte. Aunque el técnico tiene contrato con Napoli hasta junio de 2027, su historial reciente lo coloca como un candidato atractivo para recuperar el control del banquillo y cerrar brechas que se señalan en el modelo actual.

Conte, en su etapa con los azzurri, registró 14 victorias en 24 partidos, un dato que, para muchos, funciona como respaldo de su capacidad para competir con intensidad y sostener resultados. En ese sentido, Del Piero también se pronunció sobre la idoneidad de su excompañero: afirmó que cuenta con las cualidades para convertirse en el posible nuevo entrenador y lo describió como un candidato real.

La FIGC, entre renuncias y un problema legal que condiciona el futuro

La federación ahora enfrenta un escenario complejo. Por un lado, debe gestionar el impacto institucional de una ola de dimisiones de figuras relevantes, entre ellas Gianluigi Buffon y la presidencia de Gabriele Gravina. Por otro, se abre un terreno legal delicado para concretar el fichaje de un técnico con contrato vigente.

En este punto, el reto no es solo deportivo: la FIGC debe encontrar el modo de asegurar un perfil con probada capacidad para liderar el proyecto, sin que el proceso se extienda y deje a la selección a merced de la incertidumbre. El margen de maniobra se vuelve especialmente estrecho si se considera el calendario internacional.

El siguiente gran examen: la Nations League

El tiempo apremia por la cercanía del ciclo de Liga de Naciones. Si la federación no logra estabilizar el ambiente antes de que arranque el nuevo tramo de competencia, el riesgo es repetir un patrón que ya se volvió preocupante: nuevas eliminaciones y un golpe adicional a la credibilidad del fútbol italiano.

Para Italia, un cuarto fracaso consecutivo en la clasificación mundial sería el escenario más dañino, un desenlace que algunos describen como el colapso definitivo de la autoridad deportiva del país en el plano internacional.

Qué está en juego, en pocas palabras

  • La continuidad de Gattuso, con expectativas de salida tras el playoff.
  • La necesidad de un cambio de modelo, no solo de personas, según el diagnóstico de Del Piero.
  • La posible llegada de Conte, aunque su contrato con Napoli (hasta junio de 2027) complica el proceso.
  • La estabilidad institucional tras renuncias de alto perfil en la FIGC.
  • El inicio de la Nations League como próxima gran prueba para evitar una espiral negativa.

Tomás Aguirre

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