Tras un golpe deportivo que dejó a Italia fuera en el play-off y la salida posterior de Gennaro Gattuso, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) ya mira hacia el futuro con un nombre propio: Antonio Conte. El entrenador de 56 años aparece como el principal candidato para liderar una reconstrucción urgente, en un momento en el que el país necesita recuperar competitividad y volver a estar presente con fuerza en el escenario internacional.
Conte, el plan para una “nueva era” en Italia
Conte ya dirigió a la selección italiana entre 2014 y 2016, dejando una marca difícil de ignorar: logró 14 victorias en apenas 24 partidos. Ese historial, unido a su reputación como estratega capaz de transformar equipos, encaja con el objetivo de la FIGC, que busca cortar una larga distancia con el máximo nivel global.
Aunque actualmente tiene contrato con Napoli hasta junio de 2027, su perfil encaja en lo que Italia necesita: intensidad táctica, exigencia física y una idea clara de funcionamiento colectivo. En este contexto, su candidatura se entiende como un intento de devolver identidad y carácter a un plantel que busca reencontrarse con su mejor versión.
La confianza de Giaccherini: “prepara a sus jugadores como soldados”
Uno de los que mejor conoce el método Conte es Emanuele Giaccherini, quien coincidió con él tanto a nivel de clubes como en la selección. El exfutbolista sostiene que el estilo de trabajo del técnico es precisamente lo que el grupo actual requiere para recuperar filo competitivo.
Giaccherini remarcó la capacidad del entrenador para imponer mentalidad y hambre de triunfo. En sus palabras, Conte no se limita a planificar: crea un ambiente que obliga a crecer, tanto en lo físico como en lo psicológico.
Trabajo físico extremo y el “código” del campo de batalla
El exlateral/mediocampista recordó especialmente la dureza de los entrenamientos durante las concentraciones de la selección en Coverciano, el centro de formación de la federación. Según su testimonio, las sesiones llegaban a un nivel de exigencia tan alto que incluso se hablaba de la necesidad de oxígeno para poder completar el final.
Giaccherini describió que, aunque el proceso era brutal, el rendimiento en el terreno de juego terminaba justificando el camino: el equipo salía “volando”, con la sensación de que el plan estaba interiorizado tras entrenar hasta el límite.
Detalles del método: ideas rápidas y obediencia táctica
Además de la carga física, el exjugador subrayó que Conte consigue transmitir sus ideas con rapidez y convertirlas en acciones concretas. La repetición en el entrenamiento, según Giaccherini, alcanza tal nivel que en el partido el equipo ya sabe qué hacer y cómo hacerlo.
El gran obstáculo: el terremoto institucional dentro del fútbol italiano
La negociación para lograr que Conte deje Napoli no es solo una cuestión deportiva. En el fútbol italiano existe un vacío de poder relevante provocado por las renuncias del presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, y del jefe de delegación Gianluigi Buffon. Esta crisis administrativa obliga a la federación a reorganizar su estructura y definir una nueva jerarquía antes de abordar conversaciones que podrían incluir condiciones complejas para el posible “desbloqueo” del técnico desde Napoli.
Mientras tanto, la presión sobre cada decisión es enorme: Italia arrastra tres ausencias consecutivas del gran escaparate internacional. En ese marco, recuperar el prestigio de una selección que cuenta con cuatro títulos mundiales se convierte en el objetivo final, pero también en la prueba más dura para el nuevo liderazgo que la FIGC intenta construir.
El mensaje final: reconstrucción y regreso a la élite
Para Giaccherini, la historia reciente de Conte con clubes como Juventus, Inter y Napoli es una señal clara de lo que podría lograr con Italia. Su visión es contundente: el técnico ya demostró que sabe reconstruir, y ahora —con más urgencia que nunca— esa capacidad podría ser la herramienta decisiva para que la selección italiana vuelva a competir por los máximos objetivos.
