Tras el duro golpe que supuso para Italia quedarse fuera del Mundial de 2026, la preocupación se ha extendido más allá del césped: el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, ha sembrado dudas sobre la capacidad del país para albergar la Eurocopa 2032. Aunque el torneo está previsto, el dirigente advirtió que el estado de las infraestructuras en Italia podría convertirse en el punto decisivo.
Ceferin avisa: Euro 2032 “sigue”, pero con condición
En declaraciones concedidas en una entrevista, Ceferin sostuvo que el calendario no cambia: la Euro 2032 “va adelante” y se jugará en las fechas previstas. Sin embargo, dejó claro que la celebración en territorio italiano dependerá de que exista un nivel adecuado de preparación.
El mensaje fue contundente: si la infraestructura no está lista, el torneo no debería celebrarse en Italia. En ese contexto, Ceferin también lanzó una crítica hacia el ámbito político, señalando que los responsables deben mirarse en el espejo y preguntarse por qué Italia cuenta con algunas de las peores condiciones en el fútbol europeo en términos de instalaciones.
San Siro en el centro del debate: presión por plazos
La advertencia de la UEFA llega en un momento especialmente sensible para Milán, donde el futuro del gran estadio marca el pulso entre planes deportivos y exigencias organizativas. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, se ha mostrado activo en el proyecto para que Inter y AC Milan compren el estadio San Siro y construyan uno nuevo en sus inmediaciones.
El objetivo que se maneja es que el nuevo recinto esté listo para 2031, dado que la UEFA habría dejado una condición clara: si San Siro permanece como está, Milán no sería considerada para la Eurocopa 2032.
Guerra interna en Italia: presión sobre Gravina
En paralelo a la cuestión organizativa, Italia vive una crisis institucional en el fútbol. La eliminación en el playoff ante Bosnia y Herzegovina ha reactivado el conflicto dentro del país, con críticas directas al presidente de la FIGC, Gabriele Gravina.
Personajes del gobierno, incluido el ministro de Deportes Andrea Abodi, han exigido una renovación total en el liderazgo de la federación. La demanda se apoya en la idea de que sería “objetivamente injusto” negar la responsabilidad propia de lo ocurrido tras el fracaso de clasificación.
Ceferin sale en defensa de Gravina
Ante el clima hostil, Ceferin se posicionó para frenar el vendaval contra Gravina. El dirigente remarcó que no ve el problema como una culpa personal del directivo y evitó entrar en ataques tanto al entrenador como a los jugadores.
Su argumento se apoyó en una lógica conocida dentro del fútbol: cuando él dirigió la federación de Eslovenia, repetía al entrenador un principio simple. Si se gana, el protagonismo recae en el cuerpo técnico y los futbolistas; si se pierde, la responsabilidad debe recaer en la estructura que dirige.
Además, describió a Gravina como un “caballero” que ama el fútbol y consideró que sustituir a alguien con ese perfil sería especialmente difícil para el fútbol italiano.
Abodi, peticiones y el choque político-deportivo
La tensión no se limita a los despachos de la federación. La crisis ha escalado hasta los niveles más altos de la administración pública, con peticiones formales que buscan forzar dimisiones. En ese escenario, Ceferin se refirió a un fenómeno que, según su visión, está dañando el ambiente: gente que espera que algo salga mal para después criticar, en lugar de apoyar al país.
El presidente de la UEFA expresó su malestar por una actitud que calificó como oportunista, afirmando que no se trata de defender a Italia, sino de beneficiarse del conflicto. También subrayó que Gravina es su primer vicepresidente y que, aunque no niega la existencia de problemas, considera que el golpe más grande sería para la propia FIGC.
El “vacío” técnico tras Zenica y los nombres que suenan
Mientras el debate político continúa, la parte técnica del proyecto de “los Azzurri” (la selección italiana) también queda en un momento frágil. Gennaro Gattuso se perfila como el entrenador que saldría de su cargo tras el revés en Zenica.
En el plano de los rumores, se mencionan nombres de peso como Antonio Conte y Massimiliano Allegri como posibles opciones para liderar la reconstrucción. Sin embargo, Ceferin dejó en claro que cualquier cambio en el banquillo sería insuficiente si antes no se resuelven cuestiones de fondo: estadios, planificación y respaldo político a nivel país.
Una reconstrucción con doble urgencia: fútbol e infraestructuras
Italia afronta una etapa de replanteamiento total. Por un lado, el fracaso en la clasificación para el Mundial de 2026 ha abierto una fractura interna que todavía no encuentra consenso. Por otro, la Eurocopa 2032 representa un reto organizativo que exige inversiones y decisiones concretas con plazos definidos.
De momento, los cuatro veces campeones del mundo se encuentran en una situación inédita: con el fútbol en modo de búsqueda interna, y con la amenaza de que el futuro de la Eurocopa dependa de algo que va más allá del resultado deportivo.
