Carsten Cramer marca el rumbo: la nueva era del BVB se centra en el proyecto

En Borussia Dortmund, la idea de “dar vida” a la institución no es un eslogan: forma parte del ADN del club. Carsten Cramer, CEO de BVB desde finales de noviembre, dejó claro en sus primeras semanas al frente —y también durante la presentación de su nuevo entorno deportivo— que la prioridad es renovar la mentalidad y acelerar cambios reales, no quedarse en el relato del pasado. Con la mira puesta en el rendimiento y en una transformación integral, el dirigente lanzó un mensaje que apunta a una “actualización” de fondo del proyecto blanquinegro.

Un Dortmund convulso: problemas fuera y presión en el césped

Los últimos meses en Westfalia han estado marcados por la inestabilidad. En el plano institucional, un ex alto cargo del club se vio envuelto en un escándalo relacionado con abusos. En paralelo, el ambiente alrededor de la presidencia se tensó tras el duelo entre Dr Reinhold Lunow (titular) y Hans-Joachim Watzke, que derivó en ataques personales y campañas de barro.

Mientras tanto, en lo deportivo Dortmund atravesó una temporada que, en términos generales, fue poco satisfactoria. Cramer no se ha mostrado complaciente con ese diagnóstico: ha repetido que el club no se presentó “como debía” y que hace falta un giro para recuperar identidad y competitividad.

La llegada de Ole Book y la intención de “actualizar” el club

Dos semanas antes de que Borussia Dortmund diera a conocer oficialmente a su nuevo director deportivo, Ole Book, Cramer ya había lanzado señales de cambios. El nombramiento de Book sorprendió por la vía: llega desde el segundo escalón con SV Elversberg, un perfil que no pertenece al circuito habitual de los grandes clubes.

Su primera aparición duró menos de 40 minutos, pero el mensaje transmitido fue consistente. Cramer intervino en dos ocasiones durante el acto y, por primera vez en mucho tiempo, sus palabras sonaron con una claridad que muchos en el entorno echaban en falta. En conjunto, su intervención funcionó como una declaración de ambición: no se trata solo de corregir, sino de imprimir una nueva dirección al proyecto.

“No miramos tanto atrás”: una frase con lectura interna

“En las últimas semanas y meses hemos demostrado que estamos dispuestos a reunir mucho valor y queremos hacer a Borussia Dortmund todavía mejor”, afirmó Cramer. Luego añadió que no es partidario de “mirar siempre al pasado”, porque hacerlo demasiado termina “provocando rigidez en el cuello”.

Aun si no estaba dirigido de forma explícita, el comentario se interpretó como un dardo suave hacia Watzke, figura que durante años ha recurrido con frecuencia a los éxitos de una década atrás en lugar de construir un relato nuevo y orientado al futuro.

“Reset” no basta: un gran “update” para el futuro

Tras la salida de Sebastian Kehl, Cramer explicó que la intención del club no es simplemente “reiniciar”, sino realizar una “actualización importante”. Para el CEO, esa decisión demuestra que Dortmund tiene “planes grandes”. Y en Ole Book ve precisamente el elemento que encaja con la nueva etapa: “Tengo la impresión de que, con Ole, hemos traído a alguien que encarna el nuevo BVB. Él es la pieza que faltaba y encaja perfectamente”.

Esta lectura cobra más fuerza si se considera el momento deportivo: a estas alturas de la temporada, Dortmund está sumando puntos en la Bundesliga como hacía tiempo no lo lograba. A diferencia de las dos campañas previas, se encuentra cerca de asegurar de forma cómoda su clasificación para la Champions League. Con ese horizonte, el mensaje de Cramer suena oportuno: el club quiere consolidar el rendimiento y, al mismo tiempo, cambiar el modo de construir y competir.

Un entorno listo para una nueva etapa

Cramer parece haber escuchado una crítica recurrente: Dortmund “cocina su propia sopa”, le falta creatividad en la planificación de plantillas y, con los años, se ha ido apagando parte de una identidad que antes era más nítida. Ahora, con él tomando el control, el cambio se percibe como una prioridad que puede llegar con rapidez.

El movimiento también resulta lógico: Cramer es un hombre de acción. Su trayectoria poco convencional muestra que no se aferra a fórmulas conocidas, disfruta los retos y piensa con una visión progresiva.

La trayectoria de Cramer: de la venta a la dirección deportiva y comercial

Antes de llegar al fútbol profesional, Cramer trabajó vendiendo equipamiento de tenis de mesa en una tienda deportiva. Después, alternó con trabajos como locutor en los estadios para Preußen Münster y Hamburger SV. Más tarde estudió derecho y terminó abrazando su pasión por el marketing y las ventas.

Ese camino ecléctico lo empujó a una carrera en el deporte que fue escalando con propósito. Dentro de Dortmund se le reconoce como un comunicador persuasivo: no solo domina el discurso, también muestra empatía real. Además, se percibe que no se mueve con la distancia que en ocasiones se atribuía a Watzke.

Impacto comercial y poder creciente dentro del club

Desde su llegada a Dortmund, el club ha atraído una lista cada vez mayor de patrocinadores dispuestos a invertir. El volumen de negocio anual del conjunto amarillo y negro supera con comodidad los 500 millones de euros, con una porción importante asociada a las divisiones comerciales gestionadas por Cramer.

Esa influencia, con el tiempo, lo ha llevado a ocupar el “sillón” que antes pertenecía a Watzke. En el arranque de su mandato, incluso tuvo que sostenerse ante críticas de parte de la afición relacionadas con diseños de camisetas que no convencieron a todos. Aun así, el dirigente avanzó con el mismo enfoque creativo que siempre había mostrado.

Reestructuración en comunicaciones, fútbol femenino e infraestructura

Cramer asumió el rol y, casi de inmediato, se produjo un movimiento relevante: el director de comunicaciones Sascha Fligge dejó el cargo. En el proyecto que lideraba en el área del fútbol femenino, se reforzó la ambición con decisiones concretas: se nombró a Ralf Kellermann como director deportivo y se incorporó a Alexandra Popp, máxima artillera.

Además, Dortmund sustituyó a Sebastian Kehl por Lars Ricken como director deportivo. En paralelo, el plan de infraestructuras avanza: se está ampliando el centro de entrenamientos del primer equipo y, de cara al futuro cercano, la sección femenina se trasladará a un espacio propio con campos dedicados, ubicados junto a las instalaciones del plantel masculino.

Volver al espíritu de Klopp, pero sin quedar atrapados en el pasado

Cramer se define como un “catalizador” y busca reavivar el espíritu del ciclo de Jürgen Klopp, aunque con la intención de romper finalmente con esa etapa como punto de referencia constante. Para lograrlo, apuesta por estrategias innovadoras, valientes y, en algunos casos, poco convencionales.

En última instancia, el veredicto real lo dará el campo. Sin embargo, el ambiente parece preparado para una nueva versión de Dortmund: en algunos sectores incluso se percibe una necesidad casi urgente.

Esa expectativa se refleja en declaraciones que el CEO dejó en el entorno del club: “Nuestra ambición, por supuesto, no es ser el número dos de forma permanente. Para conseguirlo debemos tener hambre, obsesión por ganar partidos. Eso aplica a todo el club, a cada departamento. Ni siquiera puedes perder un partido de leyendas con la camiseta amarillo y negra”.

Dos exámenes: resultados y transformación del plantel

Antes de que termine la temporada, a Cramer se le abren dos frentes. En lo inmediato, al frente de un gran club, tendrá que implementar cambios que estaban pendientes desde hace tiempo y recuperar una visión global clara para Borussia. En lo deportivo, el peso de la evaluación caerá sobre la capacidad de Ole Book para reconfigurar el plantel y construir una plantilla que responda al nivel que exige la Bundesliga y la Champions.

En el plano personal, el CEO también sabe que tendrá que reconquistar a parte de la afición. En el último May, el grupo grande de seguidores “Südtribüne Dortmund” publicó una carta abierta criticando la falta de estrategia y la repetición de errores.

“El cambio empieza por mí”: mensaje durante la presentación de Book

Consciente de esas tensiones, Cramer lo expresó durante el acto de presentación de Book: “Debemos aceptar el cambio y tomar medidas poco convencionales, que quizá incluyan traer caras nuevas. Eso empieza por mí”.

Arranque prometedor y meses decisivos

El inicio de Cramer fue, al menos en percepción general, sólido. Sus decisiones y su forma de comunicar están inyectando aire fresco a un club que necesita recuperar claridad y velocidad. Mucho ya se puso en marcha, pero para que el proyecto tenga continuidad, el ritmo no puede bajar.

Con Dortmund cerca de un objetivo europeo y con un cambio de dirección deportiva en marcha, los próximos meses se perfilan como un tramo determinante: será el momento de comprobar si la “actualización” que promete el CEO se traduce en resultados y en una nueva identidad competitiva dentro del estadio y fuera de él.

Tomás Aguirre

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