El fútbol europeo vuelve a pasar por un examen ético en materia de racismo, y lo hace con escenas que, una vez más, han sacudido a las gradas. En el amistoso entre Egipto y la selección anfitriona España (0–0), algunos aficionados de “La Roja” protagonizaron cánticos ofensivos, un episodio que reavivó el debate sobre cómo se combate la discriminación dentro y fuera del estadio.
El racismo sigue siendo la forma de discriminación más frecuente
En distintos países del Viejo Continente se aplican medidas para frenar estas conductas. En los casos en los que se acusa a personas de racismo en recintos deportivos, las sanciones pueden ser severas: en determinadas jurisdicciones incluso incluyen penas de prisión, especialmente en las grandes ligas europeas.
En términos de control y registro, el dato más llamativo aparece en Inglaterra. La Premier League lidera el camino en transparencia y en cantidad de denuncias documentadas. La organización benéfica “Kick It Out” registró un récord de 1.398 reportes en la temporada 2024/2025, lo que supone un 5% más que en 2023/2024, cuando se contabilizaron 1.332.
Estas cifras reflejan que el sistema de reporte funciona y permite visibilizar el problema, pero también dejan claro que el racismo continúa siendo el tipo de discriminación dominante: representa más del 54% de todos los casos.
El gran frente: el racismo digital
La batalla no se libra solo en el estadio. El “racismo digital” se ha convertido en uno de los desafíos más complejos: durante la última temporada se documentaron 621 denuncias por insultos y abusos en línea.
En respuesta, la Premier League ha investigado más de 3.000 episodios de abuso digital desde 2020. Como resultado de esos procesos, varios implicados han enfrentado sanciones que han incluido prohibiciones de acceso a los estadios.
España: las cifras oficiales contrastan con la percepción
Sin embargo, los números oficiales en España dibujan un panorama que puede resultar engañoso. En 2021 se registraron solo 639 delitos de odio, una cifra que contrasta con el dato del Reino Unido, que superó los 109.000 en el mismo periodo.
La explicación que se suele esgrimir para esta diferencia es la falta de denuncias. En particular, se señala el subregistro entre personas migrantes, que podrían temer consecuencias legales por su situación administrativa.
Quiénes son los más atacados en redes
En el plano individual, el observatorio “Oberaxe” arrojó luz sobre el foco del abuso digital en 2025 dentro de España. Lamine Yamal, estrella del Barcelona, fue el principal objetivo: concentró el 60% de los casos de abuso en línea recogidos. Detrás apareció Vinícius Júnior, delantero del Real Madrid, con el 29% de los reportes.
La respuesta judicial: un precedente en 2024
Aunque el enfoque legal varía por país, España marcó un hito en junio de 2024 al dictar la primera condena de prisión (ocho meses) contra aficionados que abusaron racialmente de Vinícius. Es un paso relevante porque envía el mensaje de que la discriminación no solo se sanciona con medidas deportivas, sino que puede tener consecuencias penales.
Italia: incidentes repetidos y sanciones cuestionadas
En Italia, el problema se vincula con frecuencia a los grupos “Ultras”, asociados históricamente a episodios de presión y provocación en gradas. Los estadios han vivido situaciones reiteradas, como el lanzamiento de plátanos y los insultos dirigidos a jugadores como Romelu Lukaku y Weston McKennie.
Además, pese a que existe el “Code of Sports Justice”, especialistas internacionales han criticado el alcance real de las sanciones, describiéndolas como “simbólicas” y señalando que no resultan suficientes para disuadir a los responsables.
Francia: aumento del racismo en 2023
En Francia, el racismo también mostró tendencia al alza. En 2023, los incidentes aumentaron un 32%, un incremento que se relaciona con el contexto político general y con las tensiones alrededor de los temas migratorios.
FIFA propone un protocolo con escalones disciplinarios
Para cortar la repetición de cánticos y abusos, FIFA impulsó el “Three-Step Protocol” (Protocolo de tres pasos). El esquema otorga al árbitro autoridad para actuar en fases: primero detener el partido, luego suspenderlo y, si el comportamiento racista persiste, terminar cancelándolo. La idea es clara: que la respuesta sea progresiva, visible y con consecuencias inmediatas.
El fútbol también conversa con el vestuario: tensiones y antecedentes
El debate sobre racismo y convivencia no se limita a la grada. En las últimas semanas, en el entorno del deporte han aparecido declaraciones y señalamientos sobre experiencias personales y percepciones culturales, que refuerzan la necesidad de abordar el problema desde la educación y la prevención. En ese contexto, se han mencionado situaciones vinculadas a nombres como Hakimi y a su experiencia tras integrarse a España desde el ámbito formativo, así como comentarios de figuras como Mbappé sobre encuentros iniciales.
En paralelo, también se han citado movimientos y decisiones relacionadas con plantillas de élite, como el interés de Real Madrid por sancionar internamente a un jugador ligado al nombre Fernandes. Más allá del componente deportivo, este tipo de gestiones suele estar alineado con la obligación de los clubes de garantizar entornos libres de conductas discriminatorias.
Más que castigo: la clave es prevenir y detectar
Los datos muestran que denunciar funciona, pero también que el racismo muta: pasa del estadio a las redes y se camufla en dinámicas que parecen “normales” para algunos. Por eso, la combinación de reportes, investigación, sanciones y protocolos técnicos como el de FIFA es clave para que el castigo no llegue tarde y para que el mensaje llegue a toda la cadena del fútbol: desde las gradas hasta el terreno de juego.
