Khalid Boulahrouz y Theo Janssen volvieron a encender la polémica al analizar el nivel mostrado por Feyenoord en su partido contra FC Volendam, que terminó 0-0. Ambos coincidieron en que el rendimiento del equipo de Róterdam está muy por debajo de lo esperado y señalaron, con especial énfasis, la influencia del entrenador Robin van Persie en el rumbo futbolístico del grupo.
Un 0-0 sin argumentos y con sensación de atasco
El empate sin goles ante FC Volendam dejó una imagen poco convincente: pocas ocasiones claras, decisiones ofensivas discutibles y un aire general de incertidumbre. Para Boulahrouz, el problema no se limita a un detalle puntual, sino que se observa en la forma en que el equipo llega a determinadas jugadas y, sobre todo, en cómo ejecuta en los momentos decisivos.
En su lectura del partido, el exfutbolista puso el foco en la finalización de Rafael Tengstedt. Recordó una acción ocurrida en el minuto 83, cuando vio una opción de tiro del delantero que terminó yéndose por encima del arco.
“Tengstedt… eso me llamó la atención”: la crítica a la definición
Boulahrouz explicó que, además de la frustración del momento, lo que le generó desconcierto fue la intención del remate. En sus palabras, si un delantero está en el banco y logra una oportunidad, debería tener como mínimo la determinación de buscar la portería con claridad.
También se refirió a una posibilidad concreta: si recibiera una opción de disparo “libre”, su criterio sería dirigir el balón entre los postes. Sin embargo, lo que vio en esa jugada le pareció más propio de una falta de precisión y de lectura del juego que de una ejecución profesional.
Janssen: “Esto también pasa a veces con jugadores amateurs”
Theo Janssen, quien además es entrenador de De Treffers, respaldó parte de la dureza del análisis de Boulahrouz. Su postura no va tanto hacia la intención, sino hacia la calidad y el tipo de decisiones que se toman dentro del área cuando el partido exige eficacia.
Janssen llegó incluso a comparar lo visto con situaciones que se observan en el fútbol amateur, cuando un jugador intenta “impactar” el balón sin la precisión necesaria para generar peligro real.
Más que suerte: falta de criterio en el área
El debate continuó con otra crítica: Boulahrouz sostuvo que un delantero que ha costado “bastante” debería, como mínimo, encaminar el disparo hacia el marco. Su argumento fue claro: incluso si no hay acierto, el remate debe concederle al portero la posibilidad de equivocarse, forzar una intervención o provocar una acción defensiva.
Para el exjugador, lo ocurrido en ciertas llegadas del equipo no parece un intento con objetivo, sino “un tiro por los números”, es decir, un remate sin el peso competitivo que se espera en una acción de gol.
La jugada de Sliti: “Se entrena, pero aquí falta calidad”
Además de Tengstedt, Boulahrouz también mencionó un cabezazo de Sliti. En esa acción, su conclusión fue que la dificultad no está en el trabajo táctico previo, sino en la falta de calidad técnica o de ejecución en el momento decisivo.
Argumentó que se pueden entrenar patrones, movimientos y rutinas dentro del área, pero cuando el balón cae en el pie o en la zona de remate, el jugador necesita resolver con criterio propio. Para él, esa es la diferencia entre un buen equipo y uno que se limita a reaccionar.
La raíz del problema: decisiones de Van Persie y confianza rota
Janssen, en el tramo final de sus declaraciones, fue aún más directo al responsabilizar parte del escenario que vive Feyenoord. Consideró que Robin van Persie y su cuerpo técnico habrían tomado “muchas decisiones equivocadas”, lo que habría derivado en un equipo sin confianza.
Según Janssen, ese déficit mental se refleja tanto en el juego como en la faceta defensiva: el conjunto no solo duda a la hora de crear, sino que también muestra inseguridad para sostener el partido, responder a las transiciones y mantener la solidez atrás.
El entrenador de De Treffers añadió que, en la actualidad, la sensación en Feyenoord es la de un vestuario que prácticamente está “contando los días” para que termine la temporada, más pendiente del desenlace que de competir con convicción partido a partido.
