Lo ocurrido anoche en el duelo entre Bosnia y la selección de Italia tiene un peso difícil de medir: no solo fue una eliminación, sino el golpe que confirma el derrumbe de un ciclo. Para la Azzurra, este fracaso significa el tercer Mundial consecutivo al que no consigue clasificarse. Y, a diferencia de otras ediciones, el próximo torneo será más grande: se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, del 11 de junio al 19 de julio, con 48 selecciones participantes. Aun así, Italia quedará fuera. El antecedente más duro llega desde el pasado: el último partido de Italia en un Mundial se jugó el 24 de junio de 2014, cuando el último gol lo anotó Mario Balotelli. Desde entonces, un vacío total que se traduce en decepción, amargura y rabia.
La imagen posterior al partido reforzó el impacto. Rino Gattuso, entrenador del equipo, pidió disculpas a todo el país en sus declaraciones tras la eliminación, y lo hizo con lágrimas en los ojos. Al día siguiente, ya con la resaca deportiva instalada, llega el turno del análisis y de la reflexión, porque el golpe es lo bastante fuerte como para abrir incluso la puerta a un cambio en el banquillo. Gattuso, pese a la confianza mostrada por Gravina, contempla la posibilidad de renunciar.
Pero el debate no se limita al césped ni a la alineación. En el entorno italiano también se señala a los agentes de jugadores, cada vez más influyentes en el mercado de fichajes. Su papel suele ser clave en las operaciones: negocian traspasos, facilitan contactos entre clubes y coordinan los movimientos que luego marcan el rumbo deportivo de las plantillas. Y en este contexto, el último informe de la FIGC aporta números que agrandan la conversación.
En el año calendario 2025, los ingresos de los agentes crecieron 33 millones respecto al año anterior: alcanzaron 299.6 millones de euros sumando los clubes de Serie A, Serie B y Serie C. Es, además, la cifra más alta de los últimos ocho años. Si se mira el ciclo más reciente, el panorama tampoco alivia: en los últimos cinco años, los clubes italianos han pagado casi 1.300 millones de euros en comisiones ligadas a representantes.
El gasto más alto en comisiones: Juventus lidera en 2025
Con los datos de 2025 sobre la mesa, hay nombres propios que concentran buena parte del debate. Juventus fue el club que más pagó en honorarios de agentes, con 32.1 millones de euros. En segundo lugar aparece Napoli, con 24.6 millones. El tercer puesto del podio lo completa Milan, que registró 22.9 millones.
Si el análisis se amplía a los últimos cinco años, tres clubes superan el umbral simbólico de los 100 millones en comisiones totales: Juventus (169.3 millones), Inter (128.5 millones) y Roma (100.2 millones). Es decir, no se trata solo de un pico reciente, sino de una tendencia sostenida donde las operaciones de mercado han implicado pagos elevados por intermediación.
Comparaciones internas: Juventus duplica lo pagado por otros
Los números también permiten contrastar modelos de gestión. Revisando cifras desde 2020 hasta la actualidad, Juventus aparece como el club que más desembolsa en este apartado: ha pagado más del doble que Milan, con 78.1 millones, y que Napoli, con 75.9 millones. Una diferencia que, más allá del componente administrativo, alimenta la discusión sobre cómo se traduce el gasto en resultados deportivos.
Entre el banquillo y el mercado: el desafío para Italia
Con Italia fuera del Mundial y con un entrenador que incluso considera dar un paso al costado, el país se enfrenta a un doble reto: recuperar el rumbo en lo futbolístico y, al mismo tiempo, ordenar la manera en que se construyen las plantillas. El caso de Bosnia e Italia deja una enseñanza incómoda: las decisiones de gestión —desde el rendimiento del equipo hasta el impacto del mercado— terminan reflejándose en el momento más decisivo del calendario.
Ahora, con el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México programado del 11 de junio al 19 de julio y con 48 selecciones clasificadas, Italia deberá replantearse su futuro con urgencia. Porque el antecedente pesa: tras 2018 y 2022, el ciclo también se rompe en 2026, y el último gran recuerdo mundialista de la Azzurra se remonta al 24 de junio de 2014, con el gol de Mario Balotelli como último destello antes del silencio.
