Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid, estalló en su malestar tras el empate 1-1 del viernes ante el Girona, correspondiente a la jornada 31 de LaLiga. El técnico criticó con dureza varias decisiones arbitrales y el uso del Video Assistant Referee (VAR), al tiempo que dejó claro que confía plenamente en el equipo para dar la vuelta a la eliminatoria de la Champions League, con la intención de volver a construir una “remontada” en territorio alemán.
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En la entrevista posterior al partido, Arbeloa se mostró especialmente indignado por una jugada en la que, a su juicio, debió señalarse penal a Kylian Mbappé. El entrenador calificó la acción como evidente y se quejó de que el VAR no intervino cuando, según su criterio, era lo correcto.
“Eso es penal aquí y en la luna. No entiendo cuándo entra el VAR; parece que solo lo usan cuando les conviene. Lo de hoy refuerza mi idea de que llevamos toda la temporada sufriendo decisiones arbitrales”, expresó.
Más allá del enfado, el mensaje del técnico fue contundente: el equipo considera que debió contar con una oportunidad clara para romper el 1-1 en el marcador y, por el contrario, se encontró con un desenlace que no reflejó —según su lectura— lo que dictaban las jugadas.
Sin pánico: Mbappé y Vinícius, pero el problema es colectivo
Aunque el empate alimenta dudas por el rendimiento ofensivo, Arbeloa restó importancia a la supuesta crisis goleadora de Mbappé y Vinícius Júnior. En lugar de centrar la discusión en las figuras, puso el foco en el funcionamiento del equipo, especialmente cuando se encuentra frente a defensas muy cerradas.
“No me preocupa que dos de los mejores del mundo estén pasando por un momento: el problema no es individual. La dificultad es el juego colectivo contra bloques defensivos muy profundos. Tenemos que mejorar juntos para romper este bloqueo y el partido del miércoles puede ser el punto de inflexión”, señaló.
En términos futbolísticos, el planteamiento que describe Arbeloa se refiere a cómo los rivales buscan cerrar espacios y reducir el margen para crear ocasiones claras. Romper esas estructuras suele requerir paciencia, variaciones de ritmo y mayor precisión en la circulación para generar superioridades.
Rumbo a Múnich: confianza total para ganar y avanzar
Con la mente ya puesta en la visita de martes a Bayern Munich por Champions League, el entrenador lanzó un mensaje de determinación. Arbeloa recordó que el equipo tendrá tiempo para analizar errores y corregirlos, pero insistió en que el objetivo no es otro que la victoria.
“Tendremos tiempo para analizar los fallos y corregirlos. Vamos a Alemania con el único objetivo de ganar”, afirmó.
Además, respondió a quienes consideran que una remontada es improbable: el Real Madrid viajará con la convicción de que puede avanzar. También apeló al peso histórico del club y a la identidad del uniforme blanco, como argumento para sostener la intensidad del equipo incluso ante un rival de gran prestigio.
“Algunos pensarán que una remontada es imposible, pero nosotros viajaremos con 25 jugadores totalmente convencidos de que podemos avanzar. Puede que ellos se vean favoritos, pero se van a encontrar con la historia de esta camiseta y con la grandeza de este escudo. Vamos a pelear como el Real Madrid”, remarcó.
Bellingham y Camavinga: elogios y lectura táctica
En el plano individual, Arbeloa destacó el regreso de Jude Bellingham a su ritmo tras el descanso, subrayando su capacidad para volver a conectar con el partido en la segunda parte. También elogió el rendimiento de Eduardo Camavinga en el mediocampo, destacándolo como una elección con criterio táctico que aporta versatilidad al equipo.
La inclusión de Camavinga en una posición más asociada a tareas de contención permite al Real Madrid ganar equilibrio: ayuda a proteger la zona central, facilita la transición defensiva y ofrece más opciones para reorganizarse según el desarrollo del encuentro.
La pelea por el título sigue viva
Por último, el técnico se refirió a la lucha por el campeonato. Arbeloa evitó dar el conflicto por perdido y dejó claro que el equipo solo se dará por desahuciado cuando la clasificación matemática lo confirme.
“Yo solo sentiré que hemos perdido la liga cuando estemos matemáticamente fuera. Hasta entonces, pelearemos por cada punto y dejaremos al club en la mejor posición posible”, concluyó.
Con el empate ante Girona como punto de partida de una semana exigente, el Real Madrid afronta su cita europea con una mezcla de tensión por lo arbitral, confianza en su plantel y foco total en Múnich: la intención es competir con autoridad, corregir lo necesario y buscar el resultado que permita seguir soñando con una nueva remontada en Alemania.
