Un sector de la afición del Liverpool ha anunciado su intención de organizar protestas en el estadio Anfield durante el partido de este sábado por la noche ante el Fulham, correspondiente a la jornada 32 de la Premier League. El foco del malestar está en la decisión del club de incrementar los precios de las entradas para los próximos tres años, una medida que ha encendido la polémica en un momento en el que el equipo registró ingresos récord a lo largo del presente año.
El detonante: subidas atadas a la inflación y tope del 5%
La directiva del Liverpool confirmó el aumento de tarifas hace dos semanas. La propuesta se ajusta al ritmo anual de la inflación del índice Consumer Price Index (CPI), con un límite máximo de 5%. En términos concretos, el club plantea:
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Un incremento en los precios de las entradas generales para adultos de entre £1.25 y £1.75 por persona y partido.
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Un alza en los abonos de adulto para la próxima temporada de entre £21.50 y £27.
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Con ello, el aumento máximo quedaría en £1.42 por partido.
El Liverpool también comunicó que aplicará ciertos “frenos” a la subida: congelará el precio para personas de edad avanzada, así como para entradas de admisión general y para niños.
La respuesta de la afición: “acción” durante el duelo contra el Fulham
Desde la Supporters’ Organisation of Liverpool (SoS) se insiste en que el descontento no se limita a una queja: la intención es convertirlo en protesta en el propio estadio. En un comunicado divulgado el lunes, la organización aseguró que el club ignoró la oposición expresada de manera clara por parte de sus seguidores y que, si no escucha, la afición “forzará” cambios.
El mensaje fue contundente al señalar que los canales abiertos —reunión en línea, encuestas y múltiples conversaciones— no han logrado que la decisión se revise, por lo que consideran que ya no se trata de “consultar”, sino de “actuar”.
Además, la SoS afirmó que el club ya fue informado sobre las manifestaciones previstas. Aunque no se detallaron todavía las acciones específicas, se indicó que habrá algún tipo de protesta durante el partido del fin de semana en Anfield ante el Fulham.
Campaña para reducir el gasto dentro del estadio
Paralelamente, la SoS lanzó la campaña “Don’t Spend a Pound at the Ground”, una iniciativa que busca, en la medida de lo posible, que los aficionados eviten gastar dinero dentro del estadio. La intención es que el impacto se sienta también en la recaudación asociada a compras durante el día del partido.
Desde la organización pidieron a los hinchas que gasten en comercios locales e independientes alrededor de Anfield, con el argumento de que si suficientes personas cambian el hábito, el mensaje al club será más claro. También se mencionó una sugerencia entre los propios seguidores: retrasar la renovación de los abonos hasta acercarse a la fecha límite, y la SoS manifestó su apoyo a esa postura.
El club defiende el aumento y contextualiza los costos
La entidad defendió el incremento recordando su compromiso histórico de congelar precios bajo la etapa de Fenway Sports Group. En su argumentación, puso el acento en el aumento de gastos operativos y de mantenimiento de instalaciones en los días de partido, además de las tasas vinculadas a la actividad empresarial.
En el mismo sentido, el club sostuvo que, pese a la subida, todas las categorías de precios se mantienen por debajo de las que manejan los rivales locales, el Everton. También se subrayó que los incrementos del Liverpool resultan sensiblemente menores que los aplicados por sus principales competidores de la Premier League durante la última década.
Un partido que puede marcar el pulso entre club y afición
Con el duelo ante el Fulham como escenario inmediato, el Liverpool enfrenta un desafío adicional: gestionar la tensión en la grada mientras intenta sostener su política de precios atada a la inflación. Para la afición, el objetivo es claro: que la protesta no se quede en el desahogo y que la presión obligue a reconsiderar la decisión. Para el club, el reto será mantener el control del ambiente en Anfield y responder con hechos en un momento en el que la relación con sus seguidores vuelve a estar en el centro del debate.
