La victoria le permitió a Luis Enrique mantener el pleno de triunfos en París y sumar un nuevo título de Liga que, pese al dominio habitual del PSG, se siente especialmente valioso. En una campaña que no estuvo exenta de obstáculos, el técnico español celebró un campeonato ganado cuando la diferencia en la cima se estrechó más de lo habitual, reforzando la idea de que el equipo compitió con carácter incluso bajo presión.
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De cara al partido decisivo del miércoles, Luis Enrique reconoció que el campeonato estaba prácticamente asegurado. Con solo dos jornadas por disputarse, el PSG ya contaba con una ventaja de seis puntos sobre el Lens. Además, el conjunto parisino llegaba con una diferencia de goles muy superior, de +15, una cifra que suele marcar el control del torneo cuando se aproxima el final.
Aun así, el 2-0 terminó por cumplir el trámite con autoridad, aunque esa aparente “formalidad” no apagó la intensidad de una celebración que, para el cuerpo técnico, se ganó después de un recorrido más exigente que en otras temporadas.
“El más sabroso” de los tres títulos de Liga
En conferencia de prensa, Luis Enrique habló de la distancia entre la percepción externa de facilidad y la realidad interna de una temporada larga y desgastante. El técnico mostró satisfacción por el resultado, destacando que el PSG tuvo que sobrevivir al empuje de un Lens competitivo y resistente, capaz de obligar al campeón a sostener el rendimiento cuando el margen de error era menor.
El entrenador resumió el valor del trofeo con una frase contundente: “Es el más sabroso de los tres (títulos de liga) que hemos ganado. Lens ha hecho un gran trabajo”. Con ello, dejó claro que no se trató solo de sumar un nuevo campeonato, sino de hacerlo ante un rival que no se rindió hasta el final.
Agenda cargada y lesiones: la campaña se complicó
El camino hacia el título, según explicó Luis Enrique, no fue tan lineal como podría sugerir la distancia en la tabla. Con un calendario apretado y una lista de lesiones que fue creciendo, el PSG necesitó de su profundidad de plantilla para sostener el liderato y evitar que los contratiempos afectaran el ritmo competitivo.
El técnico también señaló factores que, en la práctica, influyen en el rendimiento de todo plantel: “Fue difícil para nosotros. También hemos tenido una temporada extraña. Hemos tenido lesiones, como la mayoría de los equipos, pero además tuvimos muy poco descanso el verano pasado. Fue complicado de gestionar”.
El PSG y su “cercanía” al título: la referencia desde la llegada de Luis Enrique
Desde que Luis Enrique tomó el mando, el PSG había vivido escenarios de dominio claro, pero el de esta campaña se presentó como el más ajustado en la lucha por la Liga. En su primer año, el equipo terminó de forma holgada, con una ventaja de nueve puntos sobre el AS Monaco. La temporada siguiente, la superioridad fue aún mayor: el PSG finalizó con una brecha de 19 puntos por encima del Olympique de Marseille, segundo clasificado.
Por eso, aunque ahora la distancia con Lens se sitúe en nueve puntos, el Lens mantuvo una pelea más prolongada de la que había sostenido el Monaco en su momento. Es decir, el conjunto parisino necesitó más “resistencia” que en campañas anteriores para cerrar el torneo.
Lens apretó hasta casi el final y el PSG mira el doble
Con la diferencia ya establecida, Lens logró mantener viva su opción por el título hasta la penúltima jornada de la Ligue 1. Ese tramo final fue el recordatorio de que, cuando el campeonato entra en su recta final, cualquier margen se vuelve decisivo.
Con el título doméstico encaminado, el PSG ahora enfocará su objetivo de completar el doble. Para ello, deberá defender su corona en la Champions League en la final que disputará contra Arsenal el 26 de mayo. El equipo llega con el impulso de un nuevo campeonato, pero también con la lección de esta Liga: el rendimiento no se decide por la distancia en la tabla, sino por la capacidad de responder cuando el rival aprieta y el contexto se vuelve más exigente.
