Carlo Ancelotti incluyó a Neymar en una lista provisional de 55 futbolistas de cara al Mundial 2026, un paso previo antes de anunciar el plantel definitivo de 26 jugadores el 18 de mayo. A sus 34 años, el astro brasileño es una de las figuras con más talento que ha dado el fútbol de Brasil, pero su presencia en la convocatoria final todavía no está garantizada. Tras una etapa complicada en Al Hilal y varias lesiones recurrentes, su regreso a Santos ha dejado destellos de su mejor versión, aunque persiste la duda sobre su intensidad competitiva para exigencias del máximo nivel.
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El proceso de selección que dirige Ancelotti arranca con una nómina amplia: 55 nombres que se irán depurando hasta llegar a los 26 que disputarán el Mundial 2026. En este contexto, Neymar aparece como una opción real dentro del plan del entrenador, pero no como una decisión cerrada.
El propio Ancelotti dejó claro que, al momento de elegir, no se trata de fijarse en un único factor: hay que ponderar varias variables deportivas y de equipo. Además, sostuvo que la evaluación no es reciente, sino que viene trabajando sobre el grupo desde hace aproximadamente un año, incorporando el análisis de todos los jugadores, no solo de Neymar.
La prioridad: el equilibrio del grupo
Uno de los ejes que más valora Ancelotti es la armonía interna del plantel. El técnico italiano entiende que la presencia o la ausencia de una figura como Neymar modifica el “clima” colectivo: no solo por la calidad individual, sino por el impacto que un jugador tan influyente puede tener en el funcionamiento del vestuario.
En ese sentido, Ancelotti remarcó que sus compañeros ya han mostrado su interés por contar con el número 10, un dato que considera relevante para comprender cómo se vive el proyecto dentro de la Selección de Brasil.
El factor Neymar: admiración pública y respaldo del vestuario
Ancelotti también abordó un punto sensible: la popularidad del delantero. Según su lectura, Neymar genera agrado no solo en la afición, sino también entre los propios futbolistas. Y esa sintonía influye en la atmósfera que rodea una convocatoria.
El entrenador subrayó que no existe una imposición externa dentro del vestuario, ni una dinámica que “rompa” el ambiente por tomar una decisión u otra. En su visión, lo normal es que los jugadores expresen su postura sobre quiénes quieren tener cerca en un torneo de esta magnitud.
Con todo, insistió en que la decisión final le corresponde a él: el responsable de elegir es el técnico y, por tanto, su criterio debe mantenerse como el factor determinante.
Sin presión mediática: tranquilidad para el trabajo
Para Ancelotti, el ruido de los medios y las expectativas de la afición no pueden alterar el proceso de selección. El objetivo es sostener un entorno estable durante la preparación, independientemente de lo que ocurra en los próximos días.
El técnico afirmó que el ambiente interno se mantendrá positivo y calmado hasta el final, con o sin Neymar. Lo que sí reconoce es que no puede controlar el entorno externo y lo que se diga en la prensa, aunque insiste en que la estructura del equipo está bajo control y seguirá estándolo.
Además, añadió un argumento práctico: si Neymar entra al grupo, el plantel estará en buenas condiciones porque el jugador goza de respaldo general dentro del vestuario.
Demandas tácticas: intensidad y recuperación defensiva
Más allá del impacto grupal, el punto decisivo está en lo futbolístico. Ancelotti explicó que su evaluación final responde a exigencias tácticas concretas: el equipo debe sostener una intensidad alta y una recuperación defensiva efectiva. En otras palabras, no basta con que un jugador destaque por calidad individual; debe cumplir el rol dentro del sistema y adaptarse al ritmo que exige el fútbol internacional.
El entrenador reconoció que Neymar ha mostrado una mejoría física en los partidos recientes con Santos, pero remarcó que la decisión será estrictamente profesional. Es decir, se basará en lo que pueda aportar sobre el terreno de juego en el contexto actual del calendario y la competencia.
Mejoría física, pero con cautela: “hay partidos y partidos”
Ancelotti valoró que Neymar ha progresado en su condición física tras varios encuentros recientes, donde logró mostrar actuaciones destacadas. Según su lectura, el brasileño puede sostener un nivel alto de intensidad durante un partido, algo crucial para competir al máximo en un Mundial.
Sin embargo, el técnico dejó una advertencia que refleja la exigencia del torneo: “hay juegos y juegos”. Esto apunta a la necesidad de evaluar no solo el rendimiento puntual, sino la consistencia, la capacidad de repetir esfuerzos y sostener el impacto durante una competición larga.
El entrenador insistió en que su decisión no ha estado influenciada por presiones externas. Afirmó que tiene plena autonomía y que, en el fondo, su criterio se limita al desempeño futbolístico. Para Ancelotti, construir un plantel perfecto es imposible; lo que sí puede hacer es armar un equipo con menos errores que otros intentos.
Con la fecha del 18 de mayo cada vez más cerca, Neymar aparece como una pieza en evaluación constante: su talento es incuestionable, pero el Mundial 2026 exige algo más que destellos. Exige intensidad, consistencia, adaptación táctica y un rol claro dentro de un grupo que Ancelotti busca mantener unido y estable.
