Benjamin Pavard llegó a Olympique de Marsella cedido desde Inter de Milán en el verano pasado y su historia, desde el primer día, estuvo marcada por el desconcierto: cambiar un club con aspiraciones reales de títulos y Champions League por otro que busca recuperar protagonismo europeo parecía, sobre el papel, una apuesta difícil de entender. Sin embargo, el francés defendió con intensidad y encendió la ilusión en su regreso a Francia… hasta que el contexto colectivo se empezó a torcer.
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Cuando Pavard anunció que dejaba Inter de Milán para sumarse a OM en calidad de préstamo, su explicación giró en torno a un concepto clave: el proyecto deportivo que quería ayudar a construir en Marsella. El zaguero aseguró que, tras el contacto con Medhi Benatia —director deportivo—, se sintió “inmediatamente” motivado por la idea de formar parte de un proyecto ambicioso, con el objetivo de llegar a la Liga de Campeones y con ganas de vivir la experiencia en el Stade Vélodrome.
También remarcó el componente emocional del retorno a su país: “Regresé a Francia porque me fui cuando era muy joven”. En su discurso, además, destacó la voluntad del club por hacerle sentir cómodo y con la sensación de estar “honrado” por vestir la camiseta de OM, un club que calificó como “muy grande”.
Un arranque espectacular en Ligue 1
El impacto inicial de Pavard fue sobresaliente. Al comienzo de la campaña vigente, el central se colocó en lo más alto de Ligue 1 con Les Olympiens tras cosechar seis victorias en los primeros ocho partidos, incluyendo una racha de cinco triunfos consecutivos. En la quinta jornada, Marsella dio un golpe de autoridad al superar al dominante Paris Saint-Germain con un 1-0 trabajadísimo.
Con Roberto De Zerbi en el banquillo, OM mostró un fútbol vistoso y ofensivo, y el rendimiento de Pavard encajó en ese plan: su presencia aportaba solidez defensiva y, sobre todo, sensación de estabilidad en un equipo que buscaba atacar con confianza.
La caída: sexta plaza, menos ilusión europea y más ruido en el club
Pero el buen momento no pudo sostenerse. Nueve meses después de su desembarco estelar, Pavard encuentra a Marsella en la sexta posición de Ligue 1. La expectativa europea se ha enfriado: el equipo solo sumó una victoria en sus últimos cinco encuentros, un dato que deja a Les Olympiens con el margen cada vez más estrecho.
En el plano institucional, el equipo también lidia con una mezcla de problemas que dificultan la estabilidad: De Zerbi, incorporado con altas expectativas, ya no está en el cargo; además, el club enfrenta protestas intensas de la afición relacionadas con el uso indebido de pirotecnia; y Benatia presentó su renuncia.
La situación personal de Pavard, bajo la lupa
El regreso a Francia tampoco terminó de cumplir las expectativas de rendimiento. Aunque el préstamo expira en el verano y no hay señales claras de que vaya a renovarse, la opción de compra fijada en su acuerdo (por 15 millones de euros) sería considerada demasiado elevada por la dirigencia de Marsella.
En este escenario, si OM no logra clasificarse para una competición europea la próxima temporada, la permanencia del central en propiedad se ve poco probable.
Números que no terminan de explicar el “deber ser” defensivo
En el césped, Pavard ha disputado 36 partidos en total entre todas las competiciones, con un gol y tres asistencias. Sin embargo, su influencia no ha sido constante ni ha ofrecido, de manera permanente, la seguridad defensiva que Marsella esperaba. El patrón recuerda a etapas anteriores: actuaciones convincentes han sido seguidas por errores inexplicables y momentos de nerviosismo.
Ese vaivén, además de afectar la percepción general, parece haber convencido a la estructura del club de que el paso de Pavard por OM no debería prolongarse más allá del préstamo, con la idea de devolverlo a Milán tras el mes de junio.
Inter no le dará una segunda oportunidad tras el préstamo
Aunque Benjamin Pavard tiene contrato con Inter de Milán hasta 2028, su futuro inmediato no parece vinculado a una nueva oportunidad dentro del proyecto nerazzurro. Su salida del verano pasado, además, generó cierto malestar en Italia: se comentó que la cesión no obedeció únicamente a motivos deportivos.
Los rumores apuntaron a que el jugador no estaba satisfecho con aspectos del entorno fuera del campo y, a partir de ahí, eligió abrir una nueva etapa en OM.
El antecedente en Bayern: querer jugar “más centrado”
Los hinchas del Bayern Munich reconocen el tipo de historia: Pavard ya había explicado un motivo similar para marcharse en 2023. En aquel momento, el club valoraba su versatilidad —capaz de jugar tanto de central como de lateral derecho en una defensa de cuatro— y lo veía como una pieza útil para el plantel.
Pero el francés buscaba un rol más específico: quería que su participación se centrara en la zona de la defensa central. Según su propia versión, esa petición fue rechazada por el Bayern.
En una entrevista con UEFA, Pavard explicó que el rol en el eje defensivo era el que mejor se adaptaba a su juego y que precisamente por eso salió de Múnich. También señaló que había vivido “cuatro años fantásticos” allí, pero que en Inter se sentiría más cómodo por su lugar dentro de una línea de tres centrales, ya que su deseo era jugar con más frecuencia en el corazón de la zaga.
Lo que viene: una nueva etapa en el mercado
Con 30 años, Pavard sigue en la franja considerada de plenitud para un futbolista, especialmente para un defensor. En el mejor de sus días, continúa siendo un activo interesante para clubes europeos grandes. Sin embargo, con sus perspectivas limitadas en Milán, su precio de salida en el próximo mercado podría ser razonable, lo que lo convertiría en una oportunidad.
¿Puede encajar en el Borussia Dortmund?
Uno de los escenarios que se plantea con fuerza es el Borussia Dortmund. El club alemán ya estaría siguiendo su situación. Además, el panorama defensivo del equipo sugiere necesidad de refuerzos: Niklas Süle está previsto para salir y Nico Schlotterbeck aparece como un jugador con opciones de marcharse tras el Mundial.
En ese contexto, Pavard podría aportar cobertura para el centro de la zaga. El punto clave sería la negociación salarial: para que el movimiento sea viable, Dortmund necesitaría que Pavard acepte cruzar la línea en sus demandas. A diferencia de lo ocurrido con Bayern años atrás, el club alemán podría hacer que el plan sea atractivo si le ofrece el rol que considera ideal, especialmente dentro del sistema 3-5-2 de Niko Kovač, donde el central encaja con más claridad.
Por ahora, Marsella parece estar preparando el final del préstamo, mientras Pavard encara el verano como un capítulo de reinicio. Su historia, otra vez, se reduce a una idea recurrente: encontrar el rol exacto en el que pueda rendir con regularidad. Y, con el mercado abierto, el tiempo de las certezas se convierte en el tiempo de las oportunidades.
