La temporada de Jamal Musiala parecía destinada a escribir un capítulo perfecto… hasta que apareció una lesión que lo cambió todo. El desgarro en el aductor de Serge Gnabry golpeó fuerte al FC Bayern, pero, paradójicamente, abrió la puerta para que el talento de Musiala volviera a ser decisivo. Ese impulso, sin embargo, chocó con una realidad futbolera: en el primer asalto de semifinales de Champions League ante el PSG, el “Magic Musiala” no logró encenderse, aunque su trabajo y participación no pasaron desapercibidos. Ahora, con la serie en marcha, el Bayern espera que su futbolista encuentre el clic justo en el partido que viene.
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Serge Gnabry sufrió un desgarro en el aductor a mediados de abril, un contratiempo importante para un Bayern que ya había sentido su impacto durante la campaña. El contexto es clave: el extremo había protagonizado una notable recuperación en el curso, entrando desde el once por la baja de largo plazo de Jamal Musiala. Con Gnabry consolidado en el rol estelar, Musiala, incluso tras volver de su lesión a inicios de año, no consiguió arrebatarle el puesto.
Gnabry se mantuvo como un fijo en los partidos de mayor peso hasta que el aductor lo dejó fuera de la temporada y, con ello, también se esfumaron sus opciones de llegar al Mundial.
Un “efecto rebote”: Musiala afiló su nivel justo cuando el Bayern lo necesitaba
Mientras el Bayern asimilaba la pérdida de Gnabry, Musiala recuperaba su mejor versión. En marzo, una molestia en el tobillo lo apartó de compromisos internacionales, e incluso alimentó dudas sobre su presencia en el Mundial. Pero para abril, el panorama cambió: el futbolista de 20 años volvió con chispa y encadenó actuaciones que dejaron claro su valor tanto en el club como en la selección.
El impacto fue especialmente visible en tres frentes:
- Bundesliga: comenzó a marcar incluso cuando era una pieza de rotación, en un momento en el que Gnabry estaba siendo dosificado.
- Champions League: en los cuartos de final contra el Real Madrid, aportó desde el banquillo el impulso que el equipo necesitaba.
- Vuelta al once tras la lesión de Gnabry: una vez confirmada la baja, Musiala regresó al once con continuidad y rendimiento.
En ese tramo, Musiala dejó números contundentes: seis goles y asistencias en siete partidos. A nivel de juego, su determinación se reflejó en decisiones más finas: el pase mejoró de forma creciente y el regate se volvió más elaborado, con más intención para romper líneas.
“Magic Musiala” estaba cerca: Kompany marcó el objetivo
En ese momento, Vincent Kompany lanzó un mensaje que sonaba a promesa futbolera. Señaló que la lesión de Gnabry coincidía con el hecho de que Musiala no estaba lejos de su mejor condición, destacando su capacidad física para correr, presionar y ganar duelos. La pregunta, según el técnico, era únicamente cuándo regresaría el Musiala “mágico”, el que aparece cuando tiene libertad total para decidir en el último tercio.
PSG en semifinales: el regreso al once no se tradujo en impacto en el primer partido
El calendario puso al Bayern justo frente a PSG en la fase previa más exigente: semifinales de Champions League. Para Musiala, además, era un duelo con carga emocional. La temporada anterior, contra ese mismo rival, había sufrido una rotura del peroné durante el Mundial de Clubes.
Con el antecedente en el cuerpo, Musiala inició el primer duelo ante PSG, como era esperable. Sin embargo, su noche no tuvo el brillo esperado. El protagonismo se lo llevaron Michael Olise, Harry Kane y Luis Díaz. Aunque el Bayern logró cuatro goles, Musiala no consiguió registrar nada determinante: no tuvo un remate a puerta, no dio una asistencia y tampoco generó una ocasión clara. Su única opción de riesgo se perdió de forma desafortunada.
En cifras de participación, completó 26 pases, siendo el segundo menor total entre los titulares. Además, estuvo 34 minutos menos sobre el césped que Alphonso Davies, quien incluso en ese contexto terminó teniendo más protagonismo en el ritmo del partido.
El partido “no le cayó”: PSG y el guion del juego complicaron el centro
Una parte de la explicación está en el desarrollo del encuentro. El balón se movió sobre todo por las bandas, con poca pausa en el centro del campo. La referencia en la zona media parecía esquivarse, como si los espacios estuvieran cerrados para que los mediocampistas pudieran conectar con claridad. En ese escenario, Joshua Kimmich y Aleksandar Pavlović también buscaron participación desde el “doble seis”, pero el plan no terminó de funcionar.
Musiala, en consecuencia, no encontró el tipo de recepción y de aceleración que suele convertirlo en el jugador capaz de cambiar un partido con dos toques.
Respuesta del Bayern: Eberl defendió el trabajo de Musiala
Las críticas aparecieron, pero desde el club se matizaron. Max Eberl respondió a la lectura negativa y recordó que el trabajo del jugador no se reduce solo a goles o asistencias. Aunque reconoció que Musiala no brilló como el resto, subrayó su esfuerzo colectivo.
Incluso hubo un detalle que ilustra el momento: en el minuto 33, Musiala perdió el control en una acción a balón parado cuando dejó que Joao Neves ganara terreno desde un córner, una jugada que contribuyó a que el marcador avanzara hacia el 1-2. Aun así, Eberl defendió su implicación: Musiala disputó 15 duelos (solo superado por Olise) y ganó 10.
Heidenheim: otro examen para el rol del “Magic” en el Bayern
Pocos días después del partido ante PSG, el Bayern visitó el calendario doméstico con un duelo en la Bundesliga frente a 1. FC Heidenheim. El encuentro tenía menos peso para el Bayern en términos de urgencia, pero era útil para mantener el ritmo competitivo.
Musiala mantuvo su lugar en el once: fue uno de solo cuatro jugadores que no perdieron su titularidad. Sin embargo, tampoco logró encenderse ante un rival que ocupaba la parte baja de la tabla. Eberl señaló que, como el resto del equipo, Musiala no estaba al 100%. Su producción ofensiva fue limitada: apenas conectó un remate que no generó peligro. Finalmente, Kompany lo sustituyó en el descanso.
El mensaje del club fue positivo: Eberl interpretó la situación como parte del proceso, con la idea de que Musiala llegaría bien al partido clave del miércoles. Y es que, pese al doblete de Leon Goretzka contra Heidenheim, la confianza en Musiala para la vuelta ante PSG se mantuvo.
La vuelta ante PSG: segunda oportunidad para el jugador que puede cambiar la eliminatoria
Con la eliminatoria abierta, Musiala tiene una nueva chance de demostrar por qué su mejor versión es tan difícil de frenar. El primer partido no le dejó registros ofensivos, ni el ritmo que suele dominar; pero también mostró que su aporte puede medirse en intensidad, duelos ganados y desgaste, además de la producción final.
Ahora el Bayern afronta el tramo decisivo con la misma lógica que lo trajo hasta aquí: si “Magic Musiala” vuelve a encontrarse consigo mismo, el equipo tendrá un arma capaz de transformar la serie. Y, después de todo lo ocurrido con Gnabry, el mensaje es claro: esta vez, el momento debe llegar en el partido grande.
