Manchester United dominó con autoridad el arranque de su duelo clave de Premier League ante Liverpool, pero el episodio que encendió el partido llegó en medio del caos inicial: el décimo gol de la temporada de Sesko, validado tras una revisión del VAR que dejó dudas durante varios minutos.
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El encuentro tomó una velocidad inmediata desde el primer golpe. Matheus Cunha abrió el marcador en apenas seis minutos, y cuando parecía que United iba a controlar el ritmo, llegó el segundo: Sesko batió otra vez la portería únicamente ocho minutos después, colocando el 2-0 en el marcador en un comienzo que desbordó a Liverpool.
La jugada del gol: asistencia de Bruno Fernandes y revisión por posible mano
El tanto tuvo origen en una acción de Bruno Fernandes. El mediocampista se acomodó con espacio en el costado derecho del área y envió un balón peligroso hacia la zona de seis yardas. Allí, Freddie Woodman, arquero de Liverpool, se lanzó para interceptar, pero solo logró rechazar el balón, que quedó servido en el camino de Sesko.
En la secuencia, la pelota golpeó las piernas del delantero antes de elevarse hacia el pecho. Cuando parecía que el balón iba a cruzar sin más, terminó entrando, desatando protestas inmediatas por parte del equipo visitante.
El árbitro Stuart Attwell, encargado de la revisión como VAR, tuvo que determinar si el balón había tocado la mano o el brazo de Sesko antes de ingresar al arco. La comprobación se extendió durante aproximadamente tres minutos, mientras el equipo arbitral revisaba distintos ángulos de transmisión.
¿Hubo contacto con la mano?
- Algunas repeticiones parecían indicar que no hubo contacto.
- Otros enfoques mostraban la posibilidad de que la pelota rozara los dedos del delantero mientras subía hacia su zona alta.
Aun con la discusión que generó la imagen, el gol finalmente fue concedido. Con ese 2-0 antes del descanso, el estadio de Old Trafford pudo respirar con tranquilidad… al menos por unos minutos.
Liverpool reaccionó: Szoboszlai y el empate llegó desde Gakpo
La historia no se cerró en el primer tiempo. Liverpool salió al segundo acto con más intensidad y pronto encontró respuesta. Dominik Szoboszlai recortó distancias poco después del reinicio, devolviendo la tensión al partido.
El empate llegó en el 56, cuando Cody Gakpo logró el gol que igualó la contienda y cambió el guion por completo: United ya no estaba cómodo, y Liverpool volvió a creer.
El golpe final: Mainoo definió en el 77 y United se llevó el triunfo
Cuando el partido parecía inclinarse hacia un nuevo escenario tras el 1-1, United encontró el momento decisivo. En el 77, Kobbie Mainoo marcó el tanto que inclinó definitivamente la balanza a favor de los locales.
Ese gol selló un triunfo trabajado, de esos que se deciden por detalles y resistencia mental. Con el resultado, United alcanzó 64 puntos, consolidó su lugar en la tercera posición de la Premier League y, además, confirmó su clasificación para la Champions League de la próxima temporada.
