Viktor Gyokeres ha dado un paso estratégico que va más allá del césped: sus representantes lograron registrar como marca la imagen de su característico festejo. El trámite, concedido a mediados de septiembre, refuerza el control del futbolista sobre un elemento especialmente valioso para la industria del deporte, donde los gestos se convierten en productos, campañas y recursos publicitarios.
El registro se concedió a mediados de septiembre
La operación se entiende como una protección legal de la marca personal vinculada a su celebración. Gyokeres, de 27 años, presentó la solicitud ante la EUIPO (la oficina europea de propiedad intelectual) a inicios del año pasado. El objetivo era impedir que terceros pudieran aprovechar comercialmente su imagen y la forma reconocible de su festejo.
Este tipo de movimiento encaja con una tendencia cada vez más habitual: jugadores que convierten sus celebraciones en parte de su “marca”, buscando evitar usos no autorizados en merchandising y publicidad.
La comparación con Mbappé y Palmer y el control del “gesto”
La decisión de Gyokeres se suma a un patrón que ya practicaron otros futbolistas. En el mismo contexto se mencionan casos vinculados a Kylian Mbappé y Cole Palmer, donde el registro busca que el jugador conserve la capacidad de decidir cómo se utiliza su gesto en productos y campañas.
En términos prácticos, cuando una celebración se protege como marca, el titular obtiene más herramientas para negociar, autorizar o frenar explotaciones comerciales. Esto no solo afecta a tiendas y fabricantes, sino también a campañas publicitarias donde la imagen del futbolista es un activo.
Ojo al detalle: no es lo mismo registrar una foto que un movimiento
Especialistas en propiedad intelectual han advertido que, aunque Gyokeres ya obtuvo derechos sobre una imagen concreta, la fortaleza de la protección puede variar según la forma exacta en que se haya registrado. La clave está en la diferencia entre marcas basadas en una imagen fija y marcas asociadas a un movimiento completo.
Lee Curtis, abogado especializado en marcas (chartered trademark attorney), explicó que una marca de movimiento suele captar el festejo en su totalidad, mientras que el registro de Gyokeres habría sido de una foto correspondiente a un momento específico. Esa diferencia podría influir en el alcance de los derechos: es posible proteger mejor un gesto “completo” que una instantánea aislada.
Curtis resumió la idea con un matiz importante: aunque una marca de movimiento puede ser más difícil de conseguir que una basada en foto, en algunos casos el esfuerzo puede valer la pena por la cobertura que ofrece.
Qué se busca realmente: proteger intereses, no frenar a los aficionados
La lógica de estas gestiones no va dirigida a cortar la creatividad de los hinchas ni a impedir que otros futbolistas imiten el gesto en un contexto deportivo. De hecho, el enfoque se orienta a salvaguardar los beneficios económicos del propio jugador y la explotación comercial de su nombre, apodo e imagen.
En ese sentido, se ha subrayado que este tipo de registros apuntan a colocar al deportista en una posición más sólida para controlar cómo terceros comercializan elementos ligados a su marca personal. Es decir, el problema no es que alguien celebre en un campo de juego, sino que una empresa, sin autorización, use la celebración como reclamo comercial o como identidad de producto.
Momento ideal para Gyokeres: temporada decisiva con Suecia y el Mundial 2026
Gyokeres tendrá un escenario global para mostrar su marca recién protegida durante el verano. Liderará a Suecia con el objetivo de llegar lejos en el camino hacia el Mundial de 2026, un torneo que suele disparar la exposición internacional de cualquier jugador.
Además, sus próximas apariciones con el Arsenal serán otra plataforma para consolidar su perfil. El delantero, que busca impulsar tanto al club como a su selección hacia grandes objetivos en los próximos meses, suma así un frente adicional: el control legal de un símbolo que, por su impacto mediático, puede convertirse en un activo aún más determinante fuera del terreno de juego.
