Johan Bakayoko llegó a RB Leipzig con una promesa clara: marcar la mayor cantidad posible y convertirse en una pieza decisiva del proyecto. Sin embargo, su segunda temporada no ha transcurrido como esperaba. Tras un inicio ilusionante en la Bundesliga —con dos goles tempraneros— el extremo belga se topó con una serie de obstáculos: pérdida de protagonismo, una lesión muscular prolongada y una competencia interna que lo ha relegado a apariciones breves. Aun así, en las últimas fechas volvió a dejar destellos de que aún puede tener un papel importante.
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En octubre del año pasado, Bakayoko hablaba de metas sin límites. En ese momento, ya había sido titular en sus primeros cinco partidos de Bundesliga y Leipzig encadenaba cuatro victorias seguidas después de su debut con un 6-0 ante el Bayern. El extremo belga además había aportado dos goles clave en triunfos por 1-0: uno contra Mainz y otro contra Wolfsburg, consolidando la sensación de que su llegada iba a ser un acierto inmediato.
Pero siete meses más tarde, el balance fue menos positivo de lo que se imaginaba. Su registro en la liga pasó de dos a tres goles y su campaña, lejos de la continuidad, se volvió irregular. Aunque el club había apostado fuerte por su proyección, el contexto cambió con el paso del tiempo: la profundidad de plantilla, las decisiones del entrenador Ole Werner y las lesiones terminaron marcando su rendimiento.
La apuesta del Leipzig: 18 millones y hasta 2030
RB Leipzig no fichó a Bakayoko para “cubrir” un puesto. El club pagó 18 millones de euros por el jugador y lo vinculó con un contrato de larga duración hasta 2030, con la intención de convertirlo en una cara relevante del futuro. El movimiento contó con el respaldo e influencia de Jürgen Klopp, entonces Head of Global Soccer de Red Bull, quien participó activamente en la operación.
Bakayoko explicó que la charla con Klopp fue determinante: no fue un encuentro para hablar de instrucciones concretas, sino sobre el fútbol, sus metas y cómo lo veía el entrenador. Ese enfoque, según el belga, le transmitió una visión clara y el deseo de construir “algo grande”, algo con lo que él quiso alinearse.
Un debut que parecía augurar continuidad
Cuando Bakayoko debutó en su nueva etapa, lo hizo de la mejor manera: con impacto inmediato y confianza del entrenador. Ole Werner, que también se incorporó en verano, le dio un rol relevante desde los primeros momentos. En la jornada 3, a mediados de septiembre, el extremo respondió con un gol de gran factura contra Mainz: se desmarcó por la banda, recortó desde la derecha, esperó el instante preciso y ejecutó un disparo bajo desde unos 20 metros hacia la esquina.
Ese tanto fue importante para sumar tres puntos. Dos semanas después repitió una acción muy similar en Wolfsburg: otro remate desde la distancia con su pierna izquierda, también para cerrar un 1-0. En ese tramo inicial, parecía que Bakayoko iba camino a convertirse en una figura estable para el equipo.
El relevo llegó: Yan Diomande tomó el protagonismo
Sin embargo, el rol principal terminó recayendo en otro jugador. Yan Diomande, un rival directo en la competencia por el ala, escaló posiciones y acabó adelantándolo en la jerarquía. De hecho, Diomande —del que incluso se ha hablado de un posible traspaso por más de 100 millones de euros este verano— ya había superado a Bakayoko en la carrera interna.
Bakayoko no se quedó completamente fuera de la ecuación, pero su incidencia real se fue apagando. Su última contribución relevante llegó a finales de octubre, cuando abrió el marcador en la victoria 4-1 de Leipzig en la segunda ronda de la DFB-Pokal ante Energie Cottbus, equipo de tercera categoría.
Seis meses sin goles y un partido que dejó consecuencias
Desde ese momento, el extremo pasó por un periodo largo sin anotar ni asistir: seis meses sin goles o asistencias. Además, incluso cuando tuvo oportunidades, no encontró continuidad. En competiciones oficiales, desde entonces solo arrancó en un partido, y ese encuentro terminó siendo negativo para él: en la derrota 1-3 frente a Union Berlin a mediados de diciembre, fue sustituido después de 60 minutos.
El contexto del cambio fue especialmente duro: Tidiam Gomis marcó el gol del empate dos minutos después de entrar, lo que reforzó la percepción de que el equipo estaba encontrando soluciones por otras vías.
La lesión muscular y la caída en el orden
El golpe final fue físico. Tras salir del césped en ese tramo, una lesión muscular lo dejó fuera durante semanas, acentuando su descenso en la rotación. En la actualidad, la competencia por las bandas está dominada por Diomande y Antonio Nusa, que han consolidado un nivel que ha dejado a Bakayoko lejos del once habitual.
Además, el entrenador Ole Werner también ha preferido en ciertos momentos al fichaje de invierno Brajan Gruda. Y, en paralelo, Gomis ha sido utilizado en varias ocasiones para ocupar el lugar de Bakayoko cuando se requiere un cambio ofensivo.
Como resultado, desde su regreso a finales de enero, el belga ha tenido que sentarse en el banquillo durante los 90 minutos completos en la mitad de los 12 partidos de carácter competitivo que se han disputado tras su reaparición.
Werner lo define como “super-sub”, pero con minutos limitados
En una explicación que reflejó bien su situación, Werner dejó claro a inicios de abril —después del 2-1 ante Bremen, partido en el que Bakayoko no participó— que no es que falte un jugador como “Baka” capaz de generar impacto, sino que el plantel dispone de varias opciones de alto nivel.
El entrenador también lo describió como un “super-suplente” (un jugador que entra desde el banco): alguien que puede cambiar el ritmo del partido contra rivales que se repliegan y “dar aire” cuando se necesita un gol. Aun así, la realidad es que el propio Werner admitió que la lesión muscular del invierno frenó su progreso y que recuperar ritmo sigue siendo un reto.
Desde entonces, las oportunidades se han reducido a apariciones cortas. En 2026, Bakayoko ha acumulado poco menos de 100 minutos en total.
El impacto también lo alcanza en su selección
La falta de continuidad lo obligó a dejar de lado su objetivo personal de volver a ser convocado por Bélgica antes del Mundial. Aunque acumula 18 partidos internacionales (18 caps), su última convocatoria fue en noviembre de 2024. Con el tiempo ya avanzado, entrar en la lista final para el torneo se volvió prácticamente inalcanzable.
¿Podría salir del Leipzig? Las razones para pensar en un cambio
En las últimas semanas incluso surgieron reportes que apuntaban a una posible salida tras solo una temporada. Para el club y para el jugador, sería un resultado que ninguno termina de encajar en el plan deportivo inicial.
Sin embargo, existen motivos para la esperanza. Uno de los puntos clave es que hay una posibilidad real de que Diomande, el competidor directo, se marche la próxima temporada. Si eso ocurre, Leipzig tendría que buscar una alternativa de nivel y Bakayoko podría encajar como sucesor con potencial.
En esa ecuación también pesa la relación del club con Jürgen Klopp: el directivo habría coincidido con Bakayoko en un partido de la NBA en Berlín en enero, un detalle que refuerza el vínculo dentro de la estructura deportiva de Red Bull.
Último aviso: diez minutos ante Union Berlin
A pesar de las limitaciones, Bakayoko no desapareció del todo. El último episodio llegó en el triunfo 3-1 del pasado viernes contra Union Berlin. Entró en los últimos diez minutos sustituyendo a Diomande y mostró hambre por demostrar. Incluso tuvo un momento casi inmediato: una volea potente que se estrelló contra el poste, dejando claro que el instinto goleador sigue ahí, aunque el tiempo de juego sea reducido.
El presente de Bakayoko en números
- Minutos jugados: 882
- Partidos (según el registro del material): 21 minutos de promedio/actividad indicada
- Goles: 3
- Asistencias: 3
- Tarjetas amarillas: 0
- Amarillas (dato adicional del material): 1
Por ahora, la historia de Bakayoko en Leipzig es la de una promesa que chocó con el fútbol real: competencia interna, lesiones y la dificultad de sostener ritmo. Pero su esperanza de “hacer grandes cosas” no se ha apagado del todo. Cada aparición breve puede convertirse en una oportunidad para recuperar protagonismo, especialmente si el mercado reordena la plantilla y le abre una nueva puerta.
